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Un monumento al gran pelotero de los Medias Blancas Orestes ‘Minnie’ Miñoso, fallecido el 1 de marzo de 2015, fue inaugurado el domingo en el histórico cementerio Graceland de Chicago durante una ceremonia privada.

Conocido como “Mr. White Sox,” el pionero de origen cubano rompió barreras como primer pelotero afrolatino de las Grandes Ligas y primer pelotero negro de los Medias Blancas. La histórica carrera de Miñoso le valió 13 selecciones para el All-Star, tres premios Guante de Oro y un Campeonato de las Series Mundiales de las Ligas Negras con los New York Cubans.

En 2022, Miñoso, que fue elegido a través del comité de la Era de los Días Dorados, ingresó en el Salón de la Fama del Béisbol.

A lo largo de 20 temporadas, que terminaron con dos bateos en 1980, Miñoso tuvo una línea de bateo de .299/.387/.461 con 195 jonrones, 216 bases robadas, 1,089 carreras remolcadas y 1,227 carreras anotadas. Fue siete veces All-Star y tres veces Guante de Oro, y superó los .300 en ocho temporadas. Pero en mayo, con la incorporación de las estadísticas de más de 2,300 peloteros de las Ligas Negras al registro oficial, las estadísticas de la carrera de Miñoso cambiaron para incluir sus logros con los Cubans.

Sus 150 hits con los Cubans entre 1946 y 1948 le permitieron superar la barrera de los 2,000 hits y alcanzar los 2,113 en su carrera. Es uno de los 294 jugadores con al menos 2,000 hits en su carrera en la historia de la MLB, según Elias Sports Bureau. Nueve jonrones adicionales le dan 195 en su carrera, 12 triples más lo llevan a 95 y 29 dobles más para totalizar 365.

“Creo que la incorporación de las estadísticas de mi padre en la Liga Negra honra los complejos y polifacéticos retos a los que se enfrentó en la era del béisbol anterior a la integración, tanto racial como culturalmente”, declaró su hijo, Charlie Rice-Miñoso, al Tribune.

“A pesar de las indignidades y dificultades que mi padre soportó como hombre negro -que también tuvo que asimilarse a un nuevo país, aprender un nuevo idioma y mantener a su familia allá en Cuba-, él y sus colegas de la Liga Negra se elevaron por encima de todo y aún así fueron capaces de sobresalir en el único campo que se les permitía en ese momento, sin culpa alguna y ciertamente no por falta de talento o empuje”.

“Añade un contexto muy necesario a nuestro pasatiempo nacional, ya que esas barreras de color influyeron secuencialmente en el curso de las carreras y las vidas de estos peloteros. Y, posiblemente, si esta incorporación se hubiera producido en vida de mi padre, cabría suponer que habría sido incluido en Cooperstown en vida”.

El monumento, diseñado por su familia y creado por Mike Godzecki, de Impressive Casket, tiene la forma de un diamante de béisbol. Rinde homenaje a las numerosas contribuciones de Miñoso al béisbol y a la sociedad, incluyendo:

  • Nº 9: El número de Miñoso fue retirado por los Medias Blancas en 1983.
  • Sus apodos más conocidos están grabados en el monumento: ‘Mr. White Sox’, ‘Cuban Comet’ (‘Cometa Cubano’), ‘El Charro Negro’ y ‘The Black Cowboy’ (‘El Cowboy Negro’).
  • También están presentes los emblemas de los Medias Blancas y del Salón Nacional de la Fama del Béisbol.

El monumento a Miñoso se encuentra en el lado este del lago Willowmere de Graceland, cerca de su amigo y miembro del Salón de la Fama de los Cachorros Ernie Banks. Ambos fallecieron con semanas de diferencia a principios de 2015.

Tras retirarse del béisbol, Miñoso fue un fijo en los partidos de los Medias Blancas, convirtiéndose en uno de los favoritos de los jóvenes aficionados y en mentor de los jóvenes peloteros. Los Medias Blancas retiraron el número 9 de Miñoso en 1983, y en 2004 se inauguró una estatua suya en el Guaranteed Rate Field (entonces U.S. Cellular Field). Miñoso fue elegido miembro del Salón de la Fama del Béisbol Cubano en el Exilio en 1983 y del Salón de la Fama del Béisbol Profesional Mexicano en 1996.

“A veces, todavía me cuesta asimilar el hecho de que fuera el primer pelotero negro de las Grandes Ligas de Chicago o cualquiera de sus otros numerosos galardones”, afirma Rice-Miñoso.

“Para mis hermanos y para mí, era simplemente nuestro papá. Un abuelito humilde, que amaba a su comunidad y charlaba con todos los que conocía. Papá amaba Chicago, y la ciudad le correspondía. Significaba el mundo para él y sigue significándolo para nuestra familia”.

Traducción por José Luis Sánchez Pando/TCA