
Por ROB GILLIES
TORONTO (AP) — El Partido Quebequense ganó las elecciones provinciales de Quebec el lunes, regresando al poder con la promesa de celebrar otro referéndum sobre la independencia de Canadá, pero no alcanzó suficientes escaños para gobernar en solitario.
El resultado devuelve al partido de Paul St-Pierre Plamondon al poder por primera vez en más de una década, pero le niega la mayoría que buscaba.
El PQ formará un gobierno minoritario, lo que significa que necesitará el apoyo de legisladores de la oposición para aprobar legislación clave y para sobrevivir a votos de confianza. No alcanzó los 64 escaños necesarios para una mayoría en la Asamblea Nacional de Quebec, la legislatura provincial de 127 miembros.
St-Pierre Plamondon se ha comprometido a celebrar otro referéndum sobre la independencia, aunque ha señalado que esperaría hasta que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya no esté en el cargo.
La líder de la Coalition Avenir Québec, Christine Fréchette, reconoció la derrota, diciendo que los votantes habían tomado su decisión y que ella asumía toda la responsabilidad por el “difícil resultado”. La CAQ, que tenía 79 escaños antes de las elecciones, corría el riesgo de perder todos los escaños en la legislatura.
Pero la victoria del PQ no significa que la mayoría de los quebequenses apoyen abandonar Canadá.
Daniel Béland, profesor de ciencias políticas en la Universidad McGill en Montreal, afirmó que la victoria refleja el sistema multipartidista de Quebec, donde el apoyo se reparte entre varios partidos, más que un aumento del sentimiento separatista. Indicó que el apoyo a la independencia se mantiene en torno al 30%, un nivel bajo según los estándares históricos.
Béland señaló que el resultado no debería verse como un rechazo al primer ministro Mark Carney, quien sigue siendo muy popular en Quebec.
Carney felicitó a St-Pierre Plamondon y dijo que Ottawa trabajaría con el gobierno separatista entrante. “Construir un Québec más fuerte es fundamental para nuestra misión de construir un Canadá más fuerte”, manifestó Carney. Agregó que ambos gobiernos trabajarían juntos para apoyar a las empresas y a los trabajadores afectados por los aranceles de Estados Unidos, crear empleos y construir viviendas.
En tanto, los habitantes de Alberta votarán el 19 de octubre sobre si celebrar un referéndum para separarse de Canadá.
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“Ver que un partido proindependencia ganó en Quebec apenas dos semanas antes de que tenga lugar en Alberta un referéndum relacionado con la independencia podría sugerir a la administración Trump que la unidad nacional sigue siendo un tema importante en Canadá pese a la popularidad de Mark Carney”, comentó Béland.
Los votantes de Quebec han rechazado dos veces la soberanía, más recientemente por un margen ínfimo en un referéndum de 1995.
Quebec, que es aproximadamente 80% francófono, ya tiene una autonomía significativa. La provincia de 9,1 millones recauda su propio impuesto sobre la renta, tiene políticas de inmigración que favorecen a los francófonos y tiene leyes que dan prioridad al idioma francés sobre el inglés.
Incluso con la victoria del PQ, los aranceles de Trump y la retórica del 51er estado han complicado el argumento separatista al avivar el nacionalismo canadiense y dar a algunos quebequenses francófonos otra razón para valorar seguir siendo parte de Canadá.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.