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Ahora que las normas del uso de cubrebocas se relajaron y los horarios escolares regresaron en gran medida a su normalidad prepandémica, finalmente los niños están contrayendo los virus que no habían contraído anteriormente, dicen los expertos de la salud.

Los sistemas de atención médica pediátrica informaron de altos niveles del virus sincitial respiratorio, conocido como VRS, y de influenza durante el último mes, ya que los niños experimentan su primer otoño sin las medidas de salud pública inducidas por el covid.

Children’s Health, con sede en Dallas, registró 316 casos de VRS en la semana que terminó el 25 de octubre, en comparación con solo 73 casos en la misma semana de 2021. Cook Children’s en Fort Worth reportó 246 casos de la enfermedad respiratoria del 16 de octubre al 22 de octubre, un aumento significativo de los cerca de 50 casos vistos durante el mismo periodo del año pasado. Los pacientes con VRS ocupan actualmente la mitad de las camas de la unidad de cuidados intensivos (ICU) pediátrica de Cook.

Para la mayoría de las personas, el VRS provoca síntomas leves similares a los del resfriado, como congestión nasal, tos y fiebre, pero el virus puede ser grave o incluso mortal para los bebés, los niños con sistemas inmunes comprometidos y los adultos mayores. El virus está registrando un número inusualmente alto de casos en todo el país.

“Normalmente, no vemos un pico significativo de casos de VRS hasta finales de octubre o diciembre”, dijo la doctora Laura Romano, médico de Cook Children’s. “Durante el último mes, hemos visto un aumento exponencial de casos, que no se esperaba en absoluto, y es preocupante porque no sabemos cuándo alcanzaremos el pico”.

Las enfermedades respiratorias que históricamente seguían un calendario predecible se alteraron luego de dos años de pandemia de COVID-19. El uso de cubrebocas y la escolarización en línea para evitar la propagación del coronavirus también evitaron los brotes de influenza, VRS y resfriado común en los niños.

“Para el conjunto de infantes, esta es la primera vez que quizás participan en un entorno de cuidado de niños en grupo, o que hacen actividades con miembros fuera de su familia, por lo que esta es su primera exposición a estas enfermedades virales respiratorias”, dijo la doctora Preeti Sharma, neumóloga pediátrica de UT Southwestern que trabaja en Children’s Health.

“Hubo niños que estuvieron muy protegidos durante algunos años, por lo que hay bajos niveles de anticuerpos circulantes en esa población”, dijo.

El número de casos de influenza, aunque relativamente bajo, está aumentando mucho más rápido que en años anteriores. El Condado Dallas reportó 102 pruebas positivas de influenza la semana que terminó el 15 de octubre, casi ocho veces más que los 13 casos totales registrados en la misma semana de 2021.

Y los hospitales, que actualmente disfrutan de una muy necesaria tregua en los casos de COVID-19, están esperando para ver si el virus vuelve a repuntar y cuándo. Algunos países europeos, como Alemania, Austria e Italia, ya están reportando un aumento del número de casos, y las nuevas subvariantes de ómicron BQ.1 y BQ.1.1, altamente contagiosas, se están extendiendo en algunas partes de Estados Unidos.

Los médicos y otros funcionarios de la salud dicen que esperan que esta temporada de invierno no sea tan mala como la oleada de covid del año pasado, pero es demasiado pronto para saber si el aumento de tantas enfermedades virales a la vez será un problema para los sistemas de salud locales.

“A medida que nos acercamos a los meses más fríos, si tenemos covid y tenemos VRS y otras enfermedades respiratorias como la influenza, podría ser un invierno difícil”, dijo Steve Love, director general y presidente del Concejo de Hospitales de Dallas-Fort Worth. “No estoy sugiriendo que sea como el apogeo de la pandemia, pero lo que sí sugiero es que podría traer algunos volúmenes bastante altos de pacientes”.

La mayoría de los niños soportan bien estas enfermedades respiratorias, aunque se sientan mal durante unos días. Sin embargo, los padres deben buscar atención médica si notan que su hijo tiene alguna dificultad para respirar, dijo Romano.

“Si respiran más rápido de lo habitual, el vientre se mete y sale, la piel entre las costillas se hunde, deben ser atendidos por alguien los más pronto posible”, dijo. “Es entonces cuando aconsejamos a los padres: No llamen a su pediatra y llévenlos a un centro de urgencias o a una sala de emergencias”.

Los padres también deben estar atentos a cualquier signo de deshidratación, especialmente en los bebés, como que no mojen muchos pañales, que no produzcan lágrimas al llorar o que sus partes blandas se vean hundidas.

La mejor manera de prevenir el contagio de estas enfermedades es practicar una buena higiene, como lavarse las manos con regularidad y quedarse en casa si usted o su hijo están enfermos. Las vacunas contra la influenza y el COVID-19 están disponibles para diferentes grupos de edad.

Cualquier persona de seis meses o más puede recibir la vacuna contra la influenza y la serie inicial de la vacuna COVID-19. La nueva dosis de refuerzo bivalente, que protege contra las cepas originales y ómicron de COVID-19, está disponible para cualquier persona de cinco años o más que haya recibido su dosis anterior de COVID-19 al menos dos meses antes.