
Sara Ramírez llama su viaje hacia la ciudadanía estadounidense “el sueño”. Incluye votar en la crucial elección presidencial de noviembre próximo.
Pero la pandemia del coronavirus y las restricciones a la inmigración legal están alejando aún más su juramento de lealtad a los Estados Unidos, dijo Ramírez, de 27 años y especialista en tecnología de las escuelas de Kaufman.
“Crecí aquí y esto es todo lo que he conocido toda mi vida”, dice Ramírez, quien llegó siendo niña desde León, México. “Votar es algo con lo que sueñas”.
Ramírez ha estado en la fila durante casi 10 meses. La solicitud de un nuevo examen físico provocó un retraso en el que se le pidió que presentara nuevos documentos médicos a las oficinas federales de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, o USCIS. Ella tenía los documentos listos en la primera entrevista, pero comentó que en ese momento le dijeron que el informe médico no era necesario.
Hay muchos más como ella en fila, enfrentando retrasos en su búsqueda por obtener la ciudadanía a través del juramento de lealtad.
En marzo, las ceremonias de ciudadanía en todo el país fueron canceladas debido al coronavirus. Ahora están ocurriendo de nuevo, pero en una cantidad mucho más pequeña. Pero los retrasos no se deben solo al virus: las políticas anti-inmigración del presidente Donald Trump han llevado a un escrutinio intensificado de aquellos que pasan por el proceso de ciudadanía. Algunas agencias que ayudan a los inmigrantes con las solicitudes de ciudadanía dicen que el escrutinio intensificado de las solicitudes hará que el actual atraso de 700 mil se incremente.
El trámite de las solicitudes lleva ahora de uno a tres años en las grandes ciudades, como Dallas, Houston, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York y Miami. En Chicago, la espera es de 13 meses a cuatro años, según el sitio web de USCIS.
El promedio del procesamiento era de solo ocho meses antes de la pandemia, según el gobierno. Pero era de seis meses hace algunos años.
Además, los posibles despidos (tan pronto como el 3 de agosto en USCIS) pudieran complicar aún más los tiempos de espera, a menos que el Congreso proporcione fondos de emergencia. USCIS opera casi enteramente con base en las tarifas, y con las crecientes restricciones a la inmigración legal, el presupuesto de la agencia se ha quedado corto en mil 260 millones de dólares, declaró la administración en una solicitud federal para aumentar las tarifas.
“Un gran número de personas solicitaron la ciudadanía en los dos últimos años para votar”, dijo Jessica Hernández, la gerente del programa de servicios legales de inmigración de Catholic Charities of Dallas.
El personal de Catholic Charities dice que los inmigrantes del área de Dallas se enfrentan a un mayor escrutinio de diversas maneras. Hernández señaló que incluso ha visto a clientes que tienen que buscar pruebas de que han pagado multas de tránsito.
“Unos meses antes de la pandemia, estábamos viendo que solicitaban documentación adicional incluso por violaciones de tránsito”, dijo. Agregó que los solicitantes de la ciudadanía “tenían que ir a diferentes tribunales en diferentes condados para obtener pruebas de que habían pagado las multas incluso de 10 años atrás”.
Omer Ozak, originario de Bogotá, Colombia, ha esperado casi un año para su entrevista de selección con la agencia federal de inmigración. Es profesor de economía en SMU y vino a Estados Unidos hace 15 años para obtener un doctorado en la Brown University. Su esposa Judith, nacida en Colombia, también presentó su solicitud, aprobó sus exámenes y tiene programada su ceremonia este mes. A ella le fue bien, dijo.
El profesor universitario desearía poder estar al lado de su esposa cuando ésta preste juramento, pero debido a las reglas de distanciamiento social que se han establecido a causa de la pandemia, eso no será posible.
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Él tiene una eventual celebración en mente.
“Después de la emergencia de COVID, la mejor manera de celebrar es votando”, comentó Ozak.
Hasta finales de marzo, el último trimestre del que se dispone de estadísticas, había 700 mil solicitudes pendientes. El atraso probablemente creció en los últimos tres meses, dijo Randy Capps, director de investigación de programas estadounidenses en el Migration Policy Institute.
“Podría fácilmente llegar a 900 mil casos que no han sido adjudicados”, señaló Capps.
Además, se estima que 130 mil solicitantes han pasado sus pruebas de naturalización y aún así se postergaron sus juramentos de ciudadanía, dijo Capps, quien fue coautor de un estudio recién publicado por el Migration Policy Institute llamado “A Rockier Road to U.S. Citizenship?”
Por su parte, USCIS declaró que comenzó a reiniciar varios miles de juramentos de ciudadanía planificados en junio.
“USCIS ha naturalizado a aproximadamente 64 mil 500 nuevos ciudadanos en el último mes y anticipa que completará casi todas las ceremonias administrativas de naturalización aplazadas para finales de julio”, señaló la agencia en un comunicado de prensa hace dos semanas.
Esas ceremonias son pequeñas, y no se permiten invitados. Son muy diferentes de los juramentos de lealtad festivos en las oficinas de USCIS, o en los museos y otros lugares donde hay música en vivo y se ondean pequeñas banderas rojo, blanco y azul mientras los familiares toman fotos.
En el estudio del Migration Policy Institute se analizaron casos de sondeos realizados en unas 200 agencias, entre ellos Catholic Charities of Dallas, y se comprobó que la intensificación del escrutinio de las solicitudes podría estar causando las demoras.
USCIS se negó a comentar el reporte.
Una de cada tres agencias indicó que encontraron que se les pedía a los inmigrantes más evidencia para apoyar su solicitud, incluyendo el cumplimiento del pago de impuestos e ingresos, la residencia continua, el seguro y el matrimonio, según el informe.
Una de las vías para obtener la ciudadanía estadounidense es a través del matrimonio con un ciudadano de Estados Unidos, y eso requiere una intensa investigación para obtener la residencia permanente legal. Por lo general, un solicitante primero tendría que obtener la residencia permanente legal, y luego esperar de tres a cinco años antes de solicitar la ciudadanía estadounidense.
Casi una cuarta parte indicó que los clientes tenían que obtener documentos adicionales de agencias estatales y locales estadounidenses y de gobiernos extranjeros. Una cuarta parte de las entrevistas se han duplicado en duración a casi una hora, informaron los clientes.
Alrededor de una quinta parte tuvo un escrutinio más estricto de los antecedentes penales para apoyar que el posible ciudadano fuera del “buen carácter moral” requerido. Eso incluyó la revisión de las violaciones criminales, desde conducir bajo la influencia de sustancias hasta exceso de velocidad y multas de tránsito, indicó el reporte.
El sondeo fue realizado por el Immigrant Legal Resource Center con sede en San Francisco, que forma parte de la campaña de agencias múltiples a favor de la ciudadanía New American.
“Nunca he visto realmente los obstáculos que esta administración está poniendo, nunca lo he visto en mis 30 años de práctica”, dijo Eric Cohen, abogado y director ejecutivo del Immigrant Legal Resource Center, en un video que detalla el informe.
Pero, ¿el escrutinio más estricto ha resultado en un cambio en los índices de aprobación?
En los últimos años, a nueve de cada 10 solicitantes se les concedió la ciudadanía estadounidense. En el trimestre más reciente del que se dispone de estadísticas, la tasa de aprobación cayó al 86 por ciento, señaló Capps del Migration Policy Institute. “Así que la tasa de aprobación del trimestre más reciente representa una ligera caída de la norma histórica, pero no un cambio importante”, afirmó Capps.
Otro factor podría impactar pronto en el lento flujo de nuevos ciudadanos.
En septiembre, se espera que las tarifas de naturalización casi se dupliquen, pasando de 640 dólares por solicitante a mil 170 dólares.
“La gente que anticipe el aumento de las tarifas podría crear una avalancha”, dijo Capps. “Eso también pudiera ser el motivo de que veamos dispararse los tiempos de espera”.