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Por CARA ANNA y JILL LAWLESS

JERUSALÉN (AP) — Israel afirmó el jueves que el Consulado británico en Jerusalén oriental ha “dejado de funcionar” en esa calidad y que 20 empleados abandonarán el país, lo que profundiza la mayor grieta diplomática entre los dos aliados en décadas.

El letrero fuera del consulado fue retirado, pero Reino Unido indicó que el edificio sigue abierto y que un equipo esencial continuará prestando “servicios vitales” y trabajando con los palestinos. El gobierno británico señaló que no tomará represalias expulsando a diplomáticos israelíes mientras busca reconstruir su personal.

La disputa comenzó el mes pasado, cuando Reino Unido prohibió el comercio con asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada. Las Naciones Unidas y gran parte de la comunidad internacional consideran ilegales todos los asentamientos.

“Israel ya no pondrá la otra mejilla ante ataques diplomáticos contra él”, declaró el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, en un comunicado. Añadió que el edificio seguirá operando con un “grupo de trabajo” de siete diplomáticos y un alcance “muy limitado”. Veinte diplomáticos británicos saldrán de Israel, incluido el cónsul general.

El secretario de Exteriores británico, Ed Miliband, señaló en un comunicado que el edificio “será conocido como la Misión del Reino Unido en Jerusalén” tras conversaciones con el gobierno de Israel, y que un pequeño equipo de diplomáticos continuará operando allí.

“Esto garantizará que mantengamos nuestra presencia británica de larga data y el papel del Reino Unido en apoyo de una solución de dos Estados”, indicó Miliband.

Reino Unido había amenazado con expulsar a diplomáticos israelíes si se cerraba el consulado, pero dijo que por ahora no lo hará porque está en conversaciones con Israel para ampliar la misión.

“Trabajaremos en los próximos meses para reconstruir nuestra presencia”, añadió Miliband.

Mientras tanto, “nuestros diplomáticos van a poder llevar a cabo su importante labor en relación con, por ejemplo, las relaciones con los palestinos, pero también apoyando a los ciudadanos británicos que visitan la zona”, dijo el ministro para Oriente Medio, Stephen Doughty, a Times Radio.

Miliband dejó claro que Reino Unido “no acepta que el gobierno de Israel tenga el derecho legal de cerrar el Consulado General británico en Jerusalén, que ha estado allí durante casi 200 años”.

El secretario de Exteriores agregó que el gobierno británico reitera su postura de que Jerusalén oriental “es territorio ocupado”.

Reino Unido e Israel siguen manteniendo una estrecha cooperación en defensa y seguridad, pero las relaciones diplomáticas se han deteriorado por la conducta de Israel en la guerra en Gaza y por la decisión británica del año pasado de reconocer un Estado palestino.

El anuncio del mes pasado sobre la prohibición del comercio con asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada marcó un endurecimiento significativo de la postura británica hacia un aliado de larga data.

Doughty, el ministro para Oriente Medio, afirmó que Reino Unido mantiene “una relación sólida y continua con Israel”.

Israel capturó Cisjordania, junto con Gaza y Jerusalén oriental, en la Guerra de los Seis Días de 1967, territorios que los palestinos quieren para un futuro Estado. Desde entonces, el gobierno israelí ha construido decenas de asentamientos que albergan a unos 500.000 colonos judíos. Muchos asentamientos se asemejan a suburbios plenamente desarrollados.

El gobierno actual, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, el más nacionalista y religioso en la historia de Israel, considera Cisjordania como la patria bíblica e histórica del pueblo judío y ve los asentamientos como clave para mantener la seguridad.

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Lawless reportó desde Londres.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.