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Keller Strother compró su primer Tesla, un Roadster, en 2011. Todavía lo tiene, aunque en su garaje ahora hay otros dos Teslas y un Porsche 911 antiguo al que recientemente se le cambiaron las tripas de gasolina por una batería y motores eléctricos.

En un mundo que se calienta, en el que aproximadamente una cuarta parte de los estadounidenses está deseando comprar un vehículo eléctrico, Strother tiene cuatro de ellos.

“La tecnología es tan viable y es una solución mejor”, dijo. “Y siempre he estado un poco obsesionado con tener la herramienta adecuada para un trabajo”.

La adopción de los vehículos eléctricos por fin se está acelerando en Estados Unidos, pero lo que no se muestra es que es desigual. Una gran parte de los coches de batería los compran hogares que ya tienen un VE, o dos o tres. Los primeros en adoptar el VE han dado paso a los superusuarios o, de acuerdo con algunos, a los acaparadores y, a pesar de sus buenas intenciones, estos “dobles” pueden estar reduciendo involuntariamente los beneficios climáticos que pueden ofrecer sus coches.

“A, la gente equivocada está comprando estos coches”, dijo Ashley Nunes, una economista de Harvard que estudia esta dinámica. “Y B, la forma en la que esas personas están usando estos coches hace muy difícil que ofrezcan una ventaja de emisiones”.

En una reciente encuesta de Bloomberg acerca de conductores de vehículos eléctricos, el 14 por ciento de los encuestados dijo tener más de un vehículo con batería y el 6 por ciento de los encuestados tenía tres o más. Esta dinámica de duplicación también queda patente en los datos de ventas. Un 26 por ciento de los compradores de vehículos eléctricos en el segundo trimestre cambiaron su coche eléctrico usado por uno nuevo o simplemente añadieron otro a su garaje, de acuerdo con Edmunds. Otro 9 por ciento de los compradores recientes de VE ya conducían un híbrido. Científicos, políticos y ejecutivos del sector del automóvil han defendido que los coches eléctricos sustituyen a los vehículos de gas, pero en la mayoría de los casos eso no es lo que ocurre, al menos todavía.

La compra repetitiva no es del todo mala. Es una validación de la tecnología, una pauta clara de que, cuando se conocen las dos opciones y se da la posibilidad de elegir, muchos prefieren la conducción eléctrica. También sugiere que las reservas típicas de los curiosos de los vehículos eléctricos, es decir, la ansiedad por la autonomía y la confusión respecto a la carga, se desvanecen rápidamente con el uso.

“Habla de un nivel de entusiasmo”, dijo el economista de Berkeley, Lucas Davis. “Esta gente adora sus coches”.

Pero presenta una paradoja problemática: un VE solo es descarbonizador en la medida en la que compensa tanto la conducción con gas como las emisiones necesarias para fabricarlo, un proceso que deja una huella de carbono mucho mayor que la de un coche de gas. La única manera de que la máquina cubra su carbono, por así decirlo, es en millas, pero críticamente, en los hogares con dos, tres o cuatro vehículos eléctricos, cada coche sucesivo tiende a ser conducido menos. Si un vehículo va a estar estacionado en un garaje, un coche de gasolina es posiblemente una opción más limpia que un VE, debido a todo el carbono que se usa para fabricar este último.

Por ejemplo, Strother, de 62 años, y sus tres Teslas. Junto con su mujer, solo hace unas 15,000 millas al año con su flota; después de más de una década, su Roadster seminal solo tiene 11,000 millas en el odómetro. “No he viajado al trabajo desde el año 2000?, dijo Strother. “De vez en cuando conduzco más de 30 millas de una vez, pero no a menudo”. La pareja al menos carga sus vehículos con paneles solares en casa.

Davis, de Berkeley, descubrió que, en los hogares con varios vehículos, el VE tiende a ser el coche secundario o terciario. Alrededor de dos tercios de los hogares con un VE tenían también un coche de gasolina que se conducía con más frecuencia. Además, ese vehículo suele ser relativamente ineficiente, es decir, un camión grande o un todoterreno.

“Eso es malo”, dijo Davis. “Si los VE van a ser una solución medioambiental, depende de que se adopten ampliamente más allá de lo que es un producto de nicho para gente rica”.

De momento, por supuesto, la mayoría de los estadounidenses no pueden permitirse ni siquiera un nuevo VE. Es probable que la producción vaya por detrás de la demanda durante años, ya que los fabricantes de automóviles se apresuran a poner en marcha nuevas plantas de baterías y líneas de montaje. En parte porque la oferta es tan escasa, el precio promedio de un VE en octubre era de casi 59,000 dólares, casi una cuarta parte más que el de la industria en general, según Edmunds.

Muchos estadounidenses dispuestos a pagar esos precios no necesitan vender su coche actual para hacer el cambio y a menudo se quedan con los dos: los hogares estadounidenses con un VE tienen un promedio de 2.7 vehículos, comparado con los 2.1 del país en general.

Otro estudio reciente acerca de las pautas de conducción de los estadounidenses reveló que un hogar que sustituye su vehículo de gas secundario por un VE suele necesitar tener el coche durante más de 10 años antes de compensar las emisiones asociadas a su producción.

“Aquí es en donde la narrativa típica se vuelve problemática”, dijo Nunes, el economista de Harvard coautor del informe. “No conozco a nadie que conduzca un VE de 10 años, ¿tú sí?”.

Resulta que los estadounidenses son bastante malos a la hora de desguazar coches de cualquier tipo y cada vez lo hacen peor con el tiempo. En parte porque los vehículos son tan fiables hoy en día, la gente los conserva durante más tiempo. Actualmente hay 272 millones de vehículos registrados en Estados Unidos para 228 millones de conductores. Tenemos armarios llenos de ordenadores viejos, cajones con iPhones antiguos y entradas y garajes llenos de frivolidades de 5,000 libras.

También hay una tendencia a que los conductores cambien un vehículo eléctrico por otro, de acuerdo con Tom Libby, director asociado de análisis del sector en S&P Global Mobility. En particular, Libby dijo que muchos conductores están cambiando sus Teslas por modelos de Lucid, Polestar y Rivian. Estas marcas son más nuevas y exclusivas y ninguna de ellas está dirigida por un pararrayos político.

Aunque Estados Unidos recientemente estableció créditos fiscales en los puntos de venta para la compra de vehículos eléctricos, Nunes dijo que los gobiernos deberían incentivar la conducción de vehículos eléctricos en lugar de limitarse a comprarlos. Un coche eléctrico ofrece algunos privilegios a la hora de aparcar y acceder a los carriles exprés para compartir coche, pero Nunes prevé mayores subvenciones financieras.

“Hay dudas en torno a hasta qué punto estos vehículos pueden cumplir sus promesas ecológicas”, dijo. “No es porque la tecnología no sea lo suficientemente buena; no es porque la red no sea más limpia; es porque mucho […] depende de cómo se usen”.

De momento, el tipo de propiedad de un VE más impactante es el de Jim y Maureen Holtan, quienes viven en Oakland, California. La pareja le dio su viejo Nissan Cube a su yerno a principios de 2020, compró un Chevrolet Bolt y rápidamente lo condujo hasta Phoenix y de vuelta para ver si la tecnología estaba preparada para los viajes por carretera. “Ese fue el momento en el que nos dimos cuenta de que no hay razón para conducir otra cosa”, dijo Jim Holtan, de 69 años.

Esta primavera, cuando robaron el catalizador del segundo coche de la pareja —un viejo Ford Escape—, lo desecharon y compraron un segundo Bolt. “Mi mujer era la escéptica original”, dijo Holtan, “y dijo ‘Más vale que sea otro coche eléctrico'”. En ambos casos, sus VE sustituyeron por completo a un vehículo de gas y además conducen bastante, en conjunto unas 30,000 millas al año. Al igual que los Strother, también los cargan con energía solar doméstica.

Hay indicios de que la aglomeración en el mercado de los vehículos eléctricos puede suavizarse. No solo hay un desfile de opciones eléctricas totalmente nuevas, sino que cada vez son más grandes y más capaces. A medida que llegan más lejos, cargan más y hasta remolcan, los coches y camiones con batería se están convirtiendo en el vehículo principal de una familia y, cuando los precios bajen, serán cada vez más una opción para los hogares con un solo coche y para los que todavía tienen coches viejos.

Mientras tanto, Nunes da un sencillo consejo a los conductores preocupados por el clima: “Si quieres comprar un VE, condúcelo hasta acabártelo”.