
Alex Jones dice que un viaje en Jamaica le salvó la vida. No el viaje a Jamaica: un viaje alucinógeno en Jamaica.
La depresión severa había descendido sobre ella a la edad de 10 años y permaneció allí, implacablemente, durante las siguientes dos décadas. No podía trabajar, no soportaba verse en el espejo y durante días apenas podía levantarse del sillón. La tentación de acabar con todo estaba siempre en la periferia.
“Me sentía como si fuera una muerta viviente”, dice Jones, quien ahora tiene 34 años.
Soportó horas de terapia de conversación y pasó por 30 regímenes farmacológicos diferentes; hizo terapia de luz y luego terapia de oscuridad; probó un espray nasal de ketamina experimental y luego una infusión de ketamina; se sometió a rondas de terapia electroconvulsiva y privación del sueño; y se sometió a estimulación magnética transcraneal, en la que llevaba un gran casco equipado con imanes.
Nada de esto funcionó, o al menos no durante mucho tiempo, y algunos tuvieron graves efectos secundarios. Los médicos le dijeron que era “resistente al tratamiento”, lo que significa que aparentemente no podía recibir ayuda.
Pero en 2019, se topó con un reportaje de 60 Minutos acerca de estudios clínicos que mostraban resultados muy alentadores en el uso de psilocibina, un agente psicodélico derivado de los hongos, para tratar a pacientes con depresión, ansiedad y adicción. Fuera de los ensayos, el tratamiento no estaba disponible en Estados Unidos, en donde la psilocibina sigue siendo ilegal de acuerdo con la ley federal.
Jones reservó una estancia de una semana en un retiro en Jamaica. Allí, bajo supervisión, se sometió a tres sesiones de hongos psicodélicos, seguidas de sesiones con “facilitadores” en la isla y por su cuenta durante meses de vuelta a casa en Tacoma, Washington, desentrañando los viajes psicodélicos que había experimentado.
Lo que descubrió fue que se sentía mejor. Mucho mejor.

“Me despertó”, dijo. “Estaba viva, volvía a ser yo. Podía ver la belleza del mundo. Incluso los cambios físicos fueron sorprendentes: al día siguiente de mi primera dosis, subía dunas a toda velocidad; antes de eso, me costaba subir las escaleras”.
Hace cinco meses, le dijo a los legisladores de Washington, que estudian un proyecto de ley que legalizaría el uso de la psilocibina, que los viajes que experimentó en Jamaica “me habían salvado la vida”.
Con las investigaciones que muestran resultados prometedores para los pacientes, los legisladores de otros estados y ciudades también están considerando flexibilizar las restricciones de la psilocibina. Algunos estados quieren legalizar el tratamiento con psilocibina para todos los pacientes adultos, mientras que otros quieren limitarlo a los veteranos o a otras personas con TEPT. Otros estados han formado grupos de trabajo para estudiar la cuestión.
Los estudios hechos en los últimos años han descubierto que la psilocibina y otros psicodélicos pueden tener efectos beneficiosos para una serie de enfermedades mentales y de otro tipo, como el TEPT, la anorexia, el dolor crónico, la fibromialgia y la adicción. Las poblaciones indígenas de todo el mundo han reconocido los efectos beneficiosos de los psicodélicos durante cientos de años y los han incorporado a los rituales espirituales.
En 2018, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos nombró a la psilocibina “terapia innovadora” en el tratamiento de la depresión severa, una designación que la agencia aplica a los medicamentos que en los primeros ensayos demuestran una mejora sustancial sobre los tratamientos existentes.
More Top Picks Best Running Shoes For Plantar Fasciitis
No todo el mundo está dispuesto a dar el visto bueno a las setas. En un testimonio escrito en febrero ante el comité legislativo conjunto de Maine, que supervisa la salud y los servicios humanos y que estaba considerando una medida de legalización de la psilocibina, el doctor Nirav Shah, director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) del estado, advirtió que aún no hay suficientes normas médicas reconocidas como para garantizar el uso seguro de la psilocibina.
“Si bien puede haber evidencia temprana para el uso de la psilocibina para ayudar en el tratamiento de la depresión refractaria y el TEPT, esta investigación está en curso y actualmente no hay guías de práctica clínica o tratamientos aprobados por FDA para garantizar el uso seguro y apropiado de la terapia”, dijo.
En 2020, los votantes de Oregón aprobaron una medida en la boleta electoral que pone al estado en el camino hacia un marco de regulación y licencia que, a partir de 2023, le permitirá a los pacientes tomar psilocibina bajo supervisión. Oregón es el primer estado que legaliza la psilocibina.
En su proyecto de ley de presupuestos de este año, la legislatura de Connecticut inició el proceso para legalizar los centros en los que se le podría administrar psilocibina y MDMA, un psicodélico sintético, a los veteranos y al personal de primeros auxilios. Algunos grupos de veteranos llevan mucho tiempo presionando para que los tratamientos psicodélicos estén disponibles para los veteranos, sobre todo para los que padecen TEPT.
Los estados de Texas, Utah y Washington han creado grupos de trabajo o han financiado investigaciones relacionadas con el uso médico de la psilocibina. Maryland ha creado un fondo de un millón de dólares para estudiar tratamientos alternativos, incluidos los psicodélicos, para el TEPT o las lesiones cerebrales traumáticas y para pagar dichos tratamientos a los veteranos.
En Colorado y California se están llevando a cabo iniciativas para legalizar la psilocibina. El mes pasado, el presidente del Senado de Nueva Jersey presentó un proyecto de ley que legalizaría la psilocibina para tratar ciertos trastornos.
Ciudades como Ann Arbor, en Michigan, Denver, Oakland, en California, y Seattle han aprobado medidas que básicamente despenalizan los hongos de psilocibina y, en ocasiones, otros psicodélicos derivados de plantas u hongos. Las ciudades no distinguen entre usos médicos y recreativos.
Pero incluso aquellos estados que podrían establecer un sistema de regulación no lo harían en un entorno médico, una preocupación planteada por el Shah de Maine. El proyecto de ley de Maine, que no se aprobó, contemplaba centros de psilocibina que, de acuerdo con lo que declaró Shah, “funcionarían como instalaciones de uso recreativo en lugar de instalaciones de tratamiento médico, [lo que le] pone limitaciones a la capacidad del Departamento para regular un uso seguro y no incorpora suficientes aportaciones de salud pública y de comportamiento a la estructura”.
Los proponentes dicen que se sienten cómodos con el uso de la psilocibina fuera del sistema médico, pero con la regulación y la licencia en su lugar.
El senador demócrata del estado de Washington, Jesse Salomon, patrocinó este año un proyecto de ley que habría establecido un sistema de regulación como el de Oregón. Habría adoptado normas para el cultivo de hongos y el procesamiento de psilocibina, así como para la concesión de licencias a los centros y proveedores que le administrarían las drogas a los pacientes.
El proyecto de ley no salió de la comisión, pero los legisladores destinaron 200,000 dólares a un grupo de trabajo para estudiar la cuestión. Salomon dijo que el proyecto de ley original generó un gran interés, particularmente durante una audiencia de dos horas en febrero, durante la cual varios veteranos testificaron.
“Tuve 50 veces más interés en este proyecto de ley que en cualquier otro que haya hecho”, dijo Salomon. “No tenía ni idea de que eso fuera a ocurrir. Simplemente lo lancé”.
Aunque la psilocibina sigue siendo una droga prohibida a nivel federal, Salomon y otros defensores de la legalización dijeron que confían en que las fuerzas del orden estadounidenses adoptarán el mismo enfoque de no intervención que usan en los estados que han legalizado la marihuana.
Los esfuerzos legislativos en todo el país se han visto impulsados por estudios clínicos positivos relacionados con los efectos de la psilocibina.
Un influyente estudio publicado en 2020 en la revista Journal of the American Medical Association Psychiatry (JAMA Psychiatry) descubrió que el 71 por ciento de los pacientes con depresión grave, previamente resistente al tratamiento, mostraron una “mejora clínicamente significativa” que duró al menos cuatro semanas y con un “bajo potencial” de adicción. Más de la mitad se consideraron en remisión a las cuatro semanas.
“Diría que en esta fase la investigación está demostrando que, en entornos seguros, esto proporciona alivio de problemas de salud mental debilitantes para algunas personas”, dijo Alan Davis, uno de los coautores del estudio, investigador de neurociencia en la Universidad Estatal de Ohio y profesor adjunto Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Research.
Davis dijo que las imágenes hechas a los pacientes muestran que la psilocibina provoca cambios en el cerebro, aunque habrá que seguir estudiando para determinar el significado de esos cambios. Lo que está claro es que los pacientes sintieron que tuvieron una experiencia mística o espiritual durante sus viajes, una que alteró profundamente su perspectiva.
“Tienen experiencias espirituales significativas, no solo a corto plazo, sino también a largo plazo”.
Y es evidente, dijo, que la psilocibina actúa en el cerebro de forma diferente a otros medicamentos usados para tratar las afecciones psiquiátricas.
“Los medicamentos [psiquiátricos] normales no curan nada”, dijo. “Pero con la psilocibina, con dos o tres dosis, algunas personas remiten por completo”.
Algunas organizaciones de veteranos, convencidas de los beneficios de los psicodélicos para tratar el TEPT y otros trastornos mentales, financian viajes al extranjero en donde esas sustancias son legales.
Así es como Matthew Griffin, un ex capitán de los Rangers del Ejército con cuatro viajes de combate en Irak y Afganistán, terminó en Costa Rica en 2017, en donde usó ayahuasca, otro psicodélico basado en plantas. Diagnosticado con TEPT y lesión cerebral traumática en ese momento, estaba luchando con la pérdida de memoria. Su mal genio y el alcohol estaban haciendo la vida miserable a todos los que le rodeaban.
Aquel viaje alucinógeno y la forma en que lo descifró después, dijo, “fue una de las experiencias más cruciales de mi vida”, afirmó. Desde entonces, ha viajado al extranjero en cuatro o cinco ocasiones para hacer viajes alucinógenos, la última vez con hongos.
“Emocionalmente, energéticamente, financieramente, sexualmente, todo en mi vida ha sido mejor desde que tomé este camino alternativo de curación”, dijo.
Otros usuarios describen experiencias similares. “Aprendí a amar, no solo a mí mismo, sino a los demás”, dijo Corey Champagne, un veterano del Cuerpo de Infantes de Marina de Redmond, Washington, que consumió ayahuasca en Perú el año pasado.
Para Jones, los beneficios de la droga han continuado desde Jamaica. “Después de pasar 20 años odiándote a ti misma, teniendo una profunda depresión, teniendo malos impulsos y creyendo que las cosas malas son ciertas, nunca pude alejarme de esos pensamientos. Pero ahora vuelvo a sentirme yo. Ha cambiado la forma en la que me veo a mí misma y las posibilidades para el futuro”.
Tanto es así, que este mes dejó su casa de toda la vida en Washington por una nueva vida en la Costa Este. (No quiso que se revelara su nueva ubicación).
More Top Picks How To Cope With Light Sensitivity At Work
“Esto es algo que ni siquiera se planteaba hace dos años”.