
Durante muchos años, Laila Brown, una joven de 16 años de Vicksburg, Mississippi, y sus compañeras mantuvieron conversaciones acerca del estigma de la menstruación y la falta de productos en la escuela para el periodo. Después de aprender sobre la “pobreza menstrual”, o el acceso inadecuado a los productos de higiene menstrual y a la educación, Brown y su hermana mayor, Asia, de 21 años, quisieron ayudar.
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En enero de 2021, cofundaron 601 para la Equidad del Periodo, una organización de equidad menstrual que lleva el nombre del código de área de Vicksburg y que se centra en la educación, la defensa y la distribución de toallas femeninas, tampones y otros productos menstruales gratuitos.
“Recuerdo haber oído a las chicas en el baño (decir): ‘Necesito toallas femeninas. Mi periodo acaba de empezar y no estoy preparada'”, le dijo Laila Brown a Stateline. “Muchas veces no se trata sólo de no tener acceso (a los productos), sino también de que te tome desprevenida. A veces la gente no puede permitirse tener siempre toallas femeninas a la mano”.
En la actualidad, aproximadamente la mitad de los estados tienen un impuesto sobre los tampones, incluido Mississippi, de acuerdo con Period Law, una organización legal que se centra en la equidad menstrual. Un proyecto de ley presentado en esta sesión para derogarlo murió. En lugar de esperar a la acción legislativa para hacer más accesibles los productos para la menstruación, la organización de Brown distribuyó paquetes para la menstruación en las escuelas locales, estableció un programa “Get Yours” para que los habitantes de Misisipi solicitaran la entrega gratuita de productos y se asoció con organizaciones de defensa del estado, así como con legisladores, para llegar a más personas y darles información y productos.

Los jóvenes están al frente de un movimiento nacional que lucha por la equidad menstrual, garantizando un acceso equitativo a los productos menstruales, la educación y la atención reproductiva segura. Los productos menstruales pueden costar cientos de dólares al año, y los defensores de la salud señalan que la pobreza menstrual tiene efectos profundos, como el absentismo crónico, el estrés mental y emocional y los problemas de salud. Quieren que los legisladores ayuden eximiendo a los productos de higiene femenina de los impuestos sobre las ventas y haciendo que los productos sean gratuitos y estén disponibles en espacios públicos.
Quince estados han promulgado leyes que proporcionan productos para el periodo en las escuelas, de acuerdo con Alliance for Period Supplies. Pero algunos críticos de la legislación en la materia dicen que derogar el impuesto sobre los tampones o proporcionar productos gratuitos sería demasiado costoso para los estados.
Más allá de la asequibilidad y la accesibilidad, los defensores sostienen que los productos menstruales deberían estar disponibles tanto en los baños de niños como de niñas, para no excluir a estudiantes transgénero. Los defensores también quieren que Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP) o Special Supplemental Nutrition Program for Women, Infants and Children (WIC) cubran los costos de estos productos.
“Hay tantas medidas regresivas en las legislaturas estatales en lo que respecta al aborto, a los derechos de los transexuales, a la salud y a la educación, que la menstruación no puede quedarse en el vacío”, dijo Jennifer Weiss-Wolf, autora y miembro de Brennan Center for Justice de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York (NYU). “¿Cómo podemos hacer que estas leyes sean aún más fuertes, más inclusivas y de mayor alcance para que no haya nadie para quien el acceso a la menstruación sea una barrera en cuanto a su participación en la vida pública?”.
La pandemia ha hecho que la cuestión sea aún más acuciante.
En los últimos dos años, el cierre de escuelas, la pérdida de empleos y las dificultades económicas le ha dificultado a muchas personas la obtención de productos de higiene menstrual. Las mujeres afroamericanas en Estados Unidos son más propensas a experimentar la pobreza que las mujeres blancas, por lo que también son más propensas a tener problemas para pagar los suministros del periodo.
Una encuesta realizada en 2021 por YouGov en nombre de U by Kotex, una marca de productos de cuidado femenino de Kotex, descubrió que las adultas afroamericanas e hispanas eran más propensas a decir que habían tenido problemas para pagar los productos de su periodo en el último año que las encuestadas blancas. El porcentaje de encuestados que dijeron que usaron papel higiénico, calcetines y otros artículos para sustituir los productos del periodo aumentó del 20 por ciento en 2018 al 35 por ciento el año pasado.
Acciones estatales
Durante la sesión legislativa de 2021-2022, cinco estados y el Distrito de Columbia promulgaron medidas para que los productos menstruales estuvieran disponibles en las escuelas, colegios y universidades o centros penitenciarios.
Los gobernadores de Alabama y California promulgaron medidas que le proporcionan productos de higiene femenina gratuitos, como tampones y toallas femeninas, a las estudiantes de los centros de enseñanza media y secundaria de Título I o de alta pobreza. En Alabama, sin embargo, las escuelas deben solicitar subvenciones para pagar los productos. Sólo las maestras, enfermeras o consejeras pueden distribuir los artículos, y sólo a las alumnas.
En Illinois, los legisladores aprobaron una medida que obliga a los colegios y universidades del estado a disponer de productos en los baños e instalaciones del campus.
En enero, el Consejo del Distrito de Columbia aprobó una medida para proporcionar toallas femeninas y tampones gratuitos en los colegios. Un mes después, el gobernador demócrata de Delaware, John Carney, firmó una ley que le ofrece productos de higiene femenina gratuitos a jóvenes de los centros penitenciarios de menores.
En Connecticut, la diputada demócrata Kate Farrar presentó un proyecto de ley que proporcionará tampones y toallas femeninas en los baños de chicos y chicas en escuelas, universidades y centros penitenciarios. Farrar dijo que activistas juveniles locales la inspiraron a ofrecer el proyecto de ley, que fue incluido en una medida presupuestaria estatal firmada por el gobernador.
“Una de las activistas estudiantiles, su nombre es Joy, ha estado abogando por esto durante muchos años. Ella lo expresa muy bien al decir: ‘No esperarías tener que pagar por el papel higiénico cuando vas al baño, al igual que no deberíamos esperar pagar por un simple producto requerido por nuestra biología'”, dijo Farrar.
Inicialmente, algunos de los colegas de Farrar se opusieron al proyecto de ley, cuestionando la necesidad de productos en los baños de chicos y chicas y el costo de proporcionarlos. Algunos decían que los estudiantes que necesitaban los productos debían acudir a la enfermería de la escuela. Los y las estudiantes han citado esto como una barrera porque una enfermera puede no estar disponible o un profesor puede no excusarlos de la clase, dijo Farrar.
En virtud de la ley presupuestaria, el estado proporcionará 2 millones de dólares para darle productos gratuitos a estudiantes de los grados 3 a 12. Los legisladores acordaron colocar los productos en al menos un baño de niños y en todos los baños de niñas y de todos los géneros, dijo Farrar.
“Creo que hemos aprendido que la menstruación no se detiene durante las pandemias”, dijo Farrar. “Sabemos que muchos de nuestros estudiantes en todo el estado han tenido que hacer realmente esa elección entre la comida y su educación y el acceso a los productos menstruales”.
En 2020, varios legisladores de Connecticut habían rechazado un proyecto de ley similar debido a las preocupaciones respecto a los costos y el papel de la legislatura estatal en el asunto, informó Connecticut Post.
“Siento que esto es algo que podría ser manejado a través del departamento de educación del estado, y, si esto es una preocupación tan grande como los defensores dicen que es, ¿por qué no podríamos simplemente pedirle a nuestra junta de educación que mire esto y nos haga saber cuánto podría costar?”, dijo la senadora estatal republicana Heather Somers, de acuerdo con el periódico.
La representante estatal republicana Nicole Klarides-Ditria dijo que los superintendentes locales le dijeron que todos los estudiantes tienen acceso a la oficina de la enfermera cuando lo necesitan, informó el periódico. “(El superintendente) también hizo un estudio y dijo que, por cada 1,000 estudiantes que necesitan estos productos, el costo sería de aproximadamente 45,000 dólares para el sistema escolar”.
Al menos otros cinco estados están considerando proyectos de ley similares centrados en las escuelas y los centros penitenciarios.
En Nueva Jersey, en donde los legisladores han presentado al menos 14 proyectos de ley relacionados con la equidad menstrual, la asambleísta demócrata Shanique Speight dijo que la pandemia ha exacerbado la pobreza menstrual, porque algunas familias perdieron sus empleos y algunos estudiantes no tuvieron acceso a los productos en las escuelas.
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Cuando su hija tuvo su primera menstruación durante la pandemia, Speight la educó acerca de la salud menstrual y los productos para el periodo. Entonces presentó algunos proyectos de ley, entre ellos uno que obligaría a los albergues para personas sin hogar a proporcionar productos gratuitos para el periodo y a las escuelas a excusar a las estudiantes por trastornos menstruales, como el síndrome de ovario poliquístico y la endometriosis, que pueden causar periodos anormales, dolor excesivo e infertilidad. Hay otro proyecto de ley en Nueva Jersey que garantizaría que las escuelas proporcionaran productos de higiene gratuitos en los baños.
“Tenemos que normalizar el hecho de decir la palabra ‘periodo’, y las mujeres no deben tener miedo de hablar de sus periodos con nadie”, dijo Speight. “Tener la menstruación cada mes no es algo que podamos controlar: es parte de lo que somos y forma parte de nuestras vidas”.
Mientras que los estados se están moviendo en la dirección correcta, las leyes no tendrán mucho efecto si no hay fondos para los proyectos de ley o formas para que las escuelas obtengan los fondos de las solicitudes de reembolso o la presentación de una solicitud de subvención al estado, dijo Jennifer Gaines, director del programa de la Alianza para los suministros de periodo, un programa de National Diaper Bank Network (NDBN).
“Estamos escuchando de nuestros socios en California que, aunque aprobaron la legislación y financiaron el reembolso, las escuelas no están educadas en cómo obtener el reembolso”, dijo. “Han estado pagando sus productos para el periodo y distribuyéndole a sus comunidades locales… lo que ha sido una barrera”.
Mujeres en formación
Desde su primer año de instituto, Laila Brown, cofundadora de 601 para la Equidad del Periodo, ha tenido problemas para hablar de la menstruación o para ir al baño por miedo a que alguien la viera con productos menstruales. Una vez que se apoyó en el hecho de que “los periodos son normales”, dijo, y se sintió más cómoda compartiendo sus experiencias y animando a otras jóvenes a hacer lo mismo.
“Tuve que hartarme de hacer todas estas cosas adicionales para (ocultar) mi periodo”, dijo. “Tuve que elegir mi paz en lugar de tratar de ocultar esto como si fuera un gran secreto”.
Hace unos tres años, Brooke y Breanna Bennett, hermanas gemelas de 14 años de Montgomery, Alabama, visitaron la escuela de su madre, en donde ella trabaja como profesora. Las Bennett fueron testigos de cómo las niñas entraban en el aula de su madre pidiendo productos menstruales. Sin ser conscientes de la pobreza de la menstruación, las dos hermanas le hicieron a su madre preguntas como: “¿Por qué estas niñas piden estas cosas?” y “¿No las tienen ya?”.
En julio de 2019, las hermanas fundaron Women in Training, Inc., una organización sin ánimo de lucro centrada en el empoderamiento de los jóvenes y la equidad menstrual.
A través de Women in Training, Inc., Brooke y Breanna le proporcionan mensualmente “Kits WIT”, que incluyen tampones, toallas femeninas, calcetines, champú, jabón corporal, cepillos de dientes y más, a las niñas de su ciudad. También organizan eventos anuales para recaudar fondos, como una carrera de 5 km y un almuerzo para madres. Las hermanas Bennett inspiraron a la representante estatal de Alabama, la demócrata Rolanda Hollis, a presentar su proyecto de ley que exige que las escuelas de educación básica proporcionen productos gratuitos en los baños. Aunque el proyecto de ley tardó tres años en aprobarse, Brooke y Breanna dicen que su trabajo no ha terminado.
“Nunca pensé que cualquier cosa que pudiera hacer o decir podría tener un gran impacto en mi comunidad. Pensé que cuando Women in Training empezó, sólo íbamos a donarle a una organización”, dijo Breanna. “Sólo una y ya está… Nos dimos cuenta de que había una demanda mucho mayor de estos productos”.