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Después de que la pandemia hundiera la economía de Estados Unidos en la primavera, algunos estados parecen estar recuperándose al atender la renovada obsesión de los estadounidenses por las casas y los coches. Sin embargo, los estados que dependen del turismo o de la energía siguen zozobrando.

La producción económica de la nación, medida según el Producto Interno Bruto (PIB), subió 38 por ciento anualizado en el tercer trimestre de este año después de caer 31 por ciento en el segundo trimestre, cuando los cierres por pandemia alcanzaron su punto máximo.

Las cifras del PIB de cada estado no saldrán hasta diciembre, pero al observar los sectores económicos que están regresando indica qué estados podrían estar recuperándose más rápido.

Mientras la gente se refugiaba en casa, algunos sectores vieron incrementos con respecto a 2019 en el tercer trimestre: bienes raíces, remodelación de casas, mobiliario, electrodomésticos y servicios de alimentos, según las cifras del PIB nacional.

Ese impulso podría estar ayudando en gran medida a los estados suburbanos como Connecticut, donde las viviendas y los parques de oficinas tienen una demanda repentina a medida que los habitantes de las ciudades buscan más espacio y privacidad en la pandemia.

“Aparentemente hay una migración de la ciudad a los suburbios, lo que está haciendo subir los precios de las viviendas y aumentando la demanda de automóviles”, indicó Francis Ahking, profesor asociado de economía de la University of Connecticut que estudia las tendencias económicas del estado.

Hllida Gigov carga paquetes de tapabocas ya terminados en Hart Schaffner & Marx factory, en Des Plaines, Illinois, el 21 de abril de 2020. El desarrollo de la economía nacional, medido a través del producto interno bruto, saltó a 38% anualizado en el tercer cuarto de este año, luego de caer 31% durante el segundo cuarto.
Hllida Gigov carga paquetes de tapabocas ya terminados en Hart Schaffner & Marx factory, en Des Plaines, Illinois, el 21 de abril de 2020. El desarrollo de la economía nacional, medido a través del producto interno bruto, saltó a 38% anualizado en el tercer cuarto de este año, luego de caer 31% durante el segundo cuarto.

“Además, se está llevando a cabo una gran cantidad de remodelaciones para dar cabida a la gente que trabaja desde casa y aprende desde casa”, añadió Ahking. “La industria de la construcción va bien”.

La fabricación y la construcción recibieron un impulso, ya que los consumidores gastaron dinero en artículos de gran valor como proyectos de mejoras para el hogar, coches y vehículos recreativos. Eso ayudó a algunos estados del medio oeste que dependían de la manufactura.

“Vamos a ver un fuerte repunte en Indiana (para el tercer trimestre), aunque no nos va a hacer volver a nuestros niveles anteriores al COVID”, indicó Andrew Butters, un profesor asistente de la Indiana University que se especializa en el seguimiento de los cambios económicos a nivel estatal.

Ohio, Carolina del Sur y Wisconsin están entre los estados que recibieron grandes golpes en la manufactura pero que vieron una drástica mejora en el empleo en el tercer trimestre, según un análisis de Stateline de un índice del mercado laboral elaborado por la Reserva Federal de Filadelfia.

Antes de la pandemia, ningún estado tenía una mayor proporción de sus empleos en la industria manufacturera que Indiana, donde cerca del 20 por ciento de los trabajadores estaban en la industria automotriz y empresas relacionadas con la fabricación de partes, metales y químicos como lubricantes.

El número de empleos en la industria manufacturera en Indiana cayó bruscamente en abril en unos 84 mil. Para septiembre 50 mil de ellos habían regresado, pero aún así eran unos 30 mil empleos menos que los 533 mil que existían en febrero, antes de la pandemia. Nacionalmente, los puestos de trabajo en la industria manufacturera siguieron recuperándose en octubre, habiendo compensado poco más de la mitad de los 1.4 millones de empleos perdidos entre febrero y abril.

Los empleos en la construcción tuvieron un impulso similar, a nivel nacional 798 mil de los 1.1 millones de empleos perdidos volvieron en octubre. Los empleos en la construcción de viviendas fueron los mejores y superaron los niveles de 2019 en septiembre, según la Associated Builders and Contractors, pero la construcción comercial sigue de capa caída, ya que las oficinas permanecen cerradas y los gobiernos posponen proyectos.

El panorama no fue tan brillante para los estados más dependientes del turismo, la energía o ambos. Un fuerte descenso del turismo pudiera contribuir a una disminución de dos dígitos en los ingresos fiscales de Florida, Hawái y Nevada el año que viene, según una revisión de octubre realizada por The Pew Charitable Trusts, que financia a Stateline.

Hawái, que empató con un Nevada dependiente del turismo en la categoría de la mayor pérdida de PIB en el segundo trimestre, apenas ahora está empezando a ver un cierto repunte del turismo.

“Ciertamente no esperamos nada como el rebote del tercer trimestre nacional. El cuarto trimestre será mejor con una lenta recuperación del turismo”, dijo Carl Bonham, profesor de economía de la University of Hawaii y director de la Organización de Investigación Económica de la universidad. Los visitantes de Hawái aumentaron a 76 mil de 22 mil en septiembre, dijo Bonham.

Entre el segundo y el tercer trimestre, las oportunidades laborales empeoraron en su mayor parte en Hawái debido al aumento de los casos de coronavirus a partir de julio. El empleo en hoteles, restaurantes y el entretenimiento apenas se movió entre los dos trimestres, se mantuvo obstinadamente en cerca de la mitad de las cifras del año pasado, y las pérdidas de empleo en el transporte aumentaron, comentó Bonham.

Muchos de los indicadores económicos de Hawái cayeron en el tercer trimestre, incluidos pasajeros aéreos, empresas abiertas y puestos de trabajo, según un informe de la Organización de Investigación Económica.

Los estados más afectados por la caída de los precios del petróleo también están sufriendo. Nuevo México y Texas disfrutaron de altos ingresos por petróleo y gas el año pasado, cuando los inversionistas estaban tomando contratos de arrendamiento por hasta 95 mil dólares por acre en el área de la Cuenca Pérmica en la frontera de Texas y Nuevo México.

Los estados compartieron los pagos, con Texas obteniendo un récord de mil millones de dólares para las escuelas por los arrendamientos y Nuevo México obteniendo 3 mil 100 millones de dólares por los arrendamientos y los impuestos sobre la perforación.

Pero incluso antes de la pandemia, los precios comenzaron a caer en picada, causando problemas fiscales especialmente en Nuevo México, que depende más del petróleo y el gas que Texas, dijo James Peach, un economista de la New Mexico State University que a menudo testifica ante legisladores estatales.

“Se puede rastrear directamente casi el 40 por ciento de los ingresos de los fondos generales del estado a la industria del petróleo y el gas”, dijo Peach, “así que cuando se derrumbó hubo pánico en Santa Fe (la capital del estado)”.

Los precios del petróleo volvieron de mínimos históricos y se dispararon por las esperanzas de una vacuna a más de 40 dólares por barril esta semana, pero eso todavía no es suficiente para fomentar más perforaciones en la Cuenca Pérmica, dijo Peach.

Nuevo México fue el único estado donde la energía fue el sector más afectado en el segundo trimestre, aunque Wyoming y Dakota del Norte también experimentaron caídas significativas.

La demanda de gasolina y combustible para aviones ha disminuido debido a que la gente ha reducido los viajes de larga distancia, comentó Peach, aunque un punto positivo fue el aumento de la demanda de combustible diesel, ya que más personas pidieron productos para entrega a domicilio en lugar de ir a las tiendas.

Aunque la gente está conduciendo menos, muchos de ellos compraron coches para evitar el transporte público durante la pandemia, señaló Butters de la Indiana University, ayudando a impulsar a las fábricas de automóviles. A nivel nacional, el gasto en gasolina y diésel como sector del PIB se redujo en el tercer trimestre en comparación con 2019, mientras que en vehículos y autopartes aumentaron por encima de lo registrado en 2019.

“Claramente la gente eligió eso como método de transporte”, dijo Butters. Los precios de los automóviles usados se dispararon en agosto, especialmente para las camionetas, a pesar de los temores que había a principios de la pandemia de que las órdenes de confinamiento crearían un exceso de automóviles y precios bajos.