
La epilepsia es un trastorno neurológico que afecta a 3 millones de estadounidenses y a casi 65 millones de personas en todo el mundo. Las convulsiones no provocadas que afectan a personas de todas las edades son un sello distintivo de la epilepsia. Noviembre es el Mes Nacional de Concienciación sobre la Epilepsia.
La educación y la concienciación son fundamentales para un tratamiento eficaz y la calidad de vida de los pacientes con epilepsia.
“Muchas personas suelen considerar que la epilepsia es un término peyorativo porque parece transmitir un cierto sentido de negatividad o estigma. La verdad es que la epilepsia y el trastorno convulsivo son técnicamente lo mismo, y con el tratamiento adecuado, los pacientes pueden tener una buena calidad de vida”, dice Joseph Sirven, neurólogo de Mayo Clinic.
No todas las convulsiones son iguales
Una convulsión es una comunicación eléctrica anormal, casi como una subida de tensión, que se produce en las neuronas corticales del cerebro. La causa del aumento puede variar. “A menudo, puede ser algo tan común como los medicamentos recetados. Pero una lesión en la cabeza o un gran impacto en el sistema, como un derrame cerebral o un tumor cerebral, también pueden causar el desequilibrio. Hay muchas posibilidades diferentes”, dice Sirven.
A medida que la población envejece, los médicos también descubren que los trastornos neurodegenerativos, como la demencia y el Alzheimer, contribuyen a las convulsiones.
El mayor error en torno a la epilepsia es que todas las convulsiones son iguales.
“Las convulsiones pueden presentarse de muchas maneras. La mayoría de las personas, cuando escuchan la palabra convulsión, piensan en una gran convulsión y una caída muy dramática”, explica el Sirven. “En realidad, sólo un porcentaje de pacientes tiene lo que se conoce como convulsiones gran mal o tónico-clónicas. También hay muchas otras posibilidades, como personas que pueden mirar fijamente y no responder, o que pueden perder la visión por un momento o desarrollar un cierto temblor repetitivo”.
Durante las últimas décadas se han logrado avances significativos en los tratamientos para pacientes con convulsiones y epilepsia.
“Las personas con epilepsia tienen muchas opciones en la actualidad. Como centro integral de epilepsia, Mayo Clinic tiene la capacidad de ofrecer a los pacientes todas las opciones disponibles, desde medicamentos y dispositivos, que son como marcapasos para el cerebro, hasta cirugía”, dice Sirven.
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La cirugía de la epilepsia es curativa para hasta el 80% de los pacientes, agrega. “Cuando sabemos de dónde provienen las convulsiones de una persona y determinamos que podemos extirpar de manera segura, o evitar las áreas, la cirugía puede llevar a la ausencia total de convulsiones, y eso es enorme”.
A medida que la incidencia de la epilepsia sigue aumentando, los investigadores trabajan para encontrar nuevas formas de controlar y tratar la enfermedad.
Un área prioritaria es la predicción de convulsiones.
“Este es un enfoque enorme porque una de las cosas de las que más se quejan las personas es que no hay predicción de cuándo ocurrirá la próxima convulsión. Y si supieran cuándo ocurrirá una convulsión, podrían hacer algo al respecto”, añade Sirven.
Además, los científicos trabajan en tratamientos para abordar las convulsiones causadas por una condición inmunológica.
“Descubrimos más sobre los anticuerpos que circulan en el cuerpo y que provocan convulsiones en algunas personas”, señala Sirven. “Estamos empezando a buscar tratamientos, que serán muy diferentes de los medicamentos anticonvulsivos actuales. Se tratará de calmar el sistema inmunológico y de reducir la inflamación en el cerebro”.
—Este texto fue traducido por Octavio López/TCA