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Un noveno niño murió por el incendio en un apartamento en La Villita mientras los investigadores continúan examinando la evidencia forense para determinar la causa que desató el incendio más mortífero en la última década en la ciudad.

César Contreras, de 14 años, fue llevado al Hospital Stroger en condición crítica por el incendio del domingo y murió el lunes en la tarde, informó el forense del Condado de Cook. Otro niño de 14 años permanece hospitalizado en Stroger y su condición es tan crítica que los investigadores no han podido hablar con él.

Los otros niños que fallecieron fueron identificados como Amayah Almaraz, de 3 meses; Alanni Ayala, de 3 años; Gialanni Ayala, de 5; Ariel García, de 5; Giovanni Ayala, de 10; Xavier Contreras, de 11; Nathan Contreras, de 13, y Víctor Mendoza, de 16.

La mayoría de ellos son primos. Mendoza era un amigo de la familia, según dijo Krystle Sauseda, de 31 años, quien afirmó es tía de muchas de las víctimas.

Los fallecidos participaban en una pijamada en la cuadra 2200 S. Sacramento Ave., cuando el fuego comenzó a eso de las 4 am del domingo, según indicaron bomberos y familiares. No está claro si había adultos en la casa al momento del siniestro.

El Departamento de Servicios a Niños y Familias (DCFS) indicaron que investigan alegaciones de negligencia hacia los niños. La agencia tuvo contacto previo con tres familias afectadas en el incendio, pero ninguna de ellas estaba bajo investigación al momento del suceso, según Alissandra Calderón, portavoz de DCFS. Calderón tampoco proporcionó los resultados de la investigación.

Varios grupos comunitarios han creado campañas de recaudación de fondos para ayudar a las familias.

El lunes, los bomberos repartieron detectores de humo en esa cuadra.

La Iglesia Amor De Dios, a menos de una milla de la escena del incendio, ya ha acumulado docenas de bolsas de ropa, juguetes y otros artículos para el hogar de los familiares sobrevivientes.

Donaciones en bolsas de plástico blancas ya se habían amontonado en la entrada el lunes y serán mostradas en las mesas de la iglesia para que los sobrevivientes puedan elegir lo que necesiten el martes.

El reverendo Ramiro Rodríguez, cuya iglesia opera una despensa de comida cada jueves que alimenta a 200 familias a la semana, dijo que los vecinos estaban abrumados por el dolor a causa del incendio y querían contribuir de alguna manera.

Las donaciones “provienen de vecinos que comparten lo que tienen extra. Están sufriendo y están tratando de ayudar”, dijo Rodríguez. La iglesia también planea entregar donaciones de dinero en efectivo para ayudar a pagar los costos del funeral, dijo.