
La próxima temporada de los Chicago Bears se espera que sea apasionante. Y no porque se espere una clasificación a los playoffs después de siete años de penurias. Sino porque por primera vez en muchísimo tiempo el equipo empieza a juntar todas fichas y a poner los pilares que hacen soñar a sus aficionados de que ahora sí van por el camino correcto.
Para empezar se estrena entrenador en jefe con Matt Nagy, del que se espera un aire fresco que encamine la reconstrucción del equipo en su debut en tal posición en la NFL. Junto a él, un cuerpo técnico prácticamente renovado donde destaca la vuelta del coordinador defensivo Vic Fangio y el fichaje del coordinador ofensivo Mark Helfrich, ex técnico de la Universidad de Oregon, que debuta en la NFL.
Otro de los pilares del equipo es sin duda el mariscal de campo Mitch Trubisky, la gran estrella y piedra angular de los Bears, quien vuelve para su segundo año ya consagrado como titular indiscutible para mostrar todo el talento desde el inicio.
Pero en esta pretemporada puede haberse descubierto otra perla importante entre los novatos llegados del Draft. Se trata del receptor abierto Anthony Miller, quien está siendo la estrella del campo de entrenamiento en Bourbannais, IL, y se espera que tenga un papel importante en su primera temporada como profesional.
Miller está luchando por ganarse un puesto junto a jugadores con gran experiencia como Taylor Gabriel, Kevin White y Allen Robinson, donde el novato destaca por su velocidad, fuertes manos, elasticidad y versatilidad en el juego.
“Vine de la nada y llegué a los Chicago Bears, una de las mejores organizaciones de la liga y no podría ser más afortunado de estar aquí. Así que voy a disfrutar de cada momento que tenga de juego”, afirma el jugador.
Miller, de 23 años, 5-11 de estatura y 190 libras de peso, luce el número 17 (que hasta el 2016 fue de Alshon Jeffery). Llegó a los Bears al ser elegido en segunda ronda del NFL Draft 2018 (#51) procedente de la Universidad de Memphis, donde era una gran estrella.
Miller disfrutó de una fantástica carrera universitaria en sus tres años con Memphis, donde destacó con 191 capturas para 2,896 yardas y 32 touchdows en sus últimas dos temporadas colegiales.
“Se puede ver que es un creador de jugadas”, afirma Nagy. “Pero creerme, también comete errores y vamos a corregirlos para que sea mejor”.
Miller sabe que tiene mucho que aprender todavía para ratificar su adaptación a la NFL. Por eso se muestra muy aplicado con asimilarlo lo antes posible.
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“Tenemos reuniones de dos o tres horas todos los días sobre las diferentes jugadas”, afirma Miller. “Todos los días se añaden cosas y no puedes estudiarlas en la reunión, así que por las noches repaso la libreta de jugadas para no venir al día siguiente sin saber nada. Eso es lo que he tenido que hacer todas y cada una de las noches, y me ha estado ayudando”.