En el Día Internacional del Refugiado, un grupo de legisladores, sindicatos, activistas y padres de familia se reunieron en un Neighborhood Walmart en Chicago para públicamente repudiar el supuesto rol que esa corporación ha jugado en la detención y separación de los hijos de sus padres en la frontera sur.
Hace unos días se reveló que la empresa vendió la propiedad que fue una tienda Walmart para convertirla en un centro de detención de niños en Brownsville, Texas, conocido como Casa Padre y que alberga a 1,500 menores que están bajo la custodia de Inmigración.
La organización nacional Making Change organizó la reunión porque, dijeron, “estamos perturbados por la separación de niños inmigrantes de sus padres en la frontera, y es aún más asqueroso saber que Walmart permitió que uno de sus ‘supercenters’ se utilizara para detener niños, alegando que no tenían conocimiento de ello. Es el colmo”, según la organizadora Anahi Tapia.
Southwest Key Programs Inc. administra doce centros de detención, incluyendo el de Brownsville, y se está expandiendo. Este año se proyecta que recibirá más de $458 millones del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS); en 2017 recibió $286, y en 2016 $211 millones, según datos de una agencia de HHS.
“Nos congregamos en frente de esta tienda (2551 W. Cermak) porque está en un barrio inmigrante donde los residentes trabajadores hacen a la compañía muy lucrativa, luego de saber que está cooperando con la política terrorista de la administración Trump de separar familias,” dijo Jesús “Chuy” García, Comisionado del Condado de Cook y representante federal electo al Congreso. “Le pedimos a Walmart que ofrezca una disculpa inmediata, que se comprometa a abandonar estas prácticas, y que las ganancias de la venta de la propiedad en Texas sean dirigidas a las organizaciones que buscan remediar la crisis”.
Hace poco, dos grupos de congresistas demócratas hicieron un recorrido por la “Casa Padre” y la “Casa Presidente”, centros de detención de Southwest Key Programs donde se encontraron con bebés que fueron separados de sus guardianes y albergados en las instalaciones por más de un mes.
“Es doloroso lo que está sucediendo con nuestros niños centroamericanos y la situación política y económica que nos hace venirnos (a EEUU). Yo también entré a este país como refugiado”, mencionó José Landaverde, activista y sacerdote anglicano. “El departamento de Homeland Security nos está prácticamente secuestrando y las corporaciones se prestan, en nombre del dinero, para tener a nuestros niños hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, y de países de Centroamérica secuestrados”.
Un portavoz de Walmart insiste en que no sabían para qué propósito se usaría la propiedad, a pesar de que los ejecutivos de Walmart estaban enterados que el comprador había recibido un préstamo millonario de una organización que alberga inmigrantes, según el New York Times.
“Es una tragedia que estén separando a los niños de sus padres. Cuando vendimos la propiedad hace más de un año, no sabíamos que se usaría para eso… Es otra razón más para que se unan los dos partidos y aprueben una reforma migratoria abarcadora,” dijo Randy Hargrove, vocero de Walmart.
Entre los manifestantes se encontraron representantes de UFCW Local 881, la Coalición de Illinois para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR) y el Caucus Latino de Chicago.