
Durante años, un debate ha tenido lugar entre las universidades de la nación sobre cuánta importancia se le debería dar a los exámenes estandarizados oficiales para considerar a estudiantes para admisión – o si se deberían requerir del todo.
Cada vez más universidades, incluyendo DePaul University, optaron por dejar de requerir el SAT y ACT en el proceso de admisión, diciendo que los exámenes ponen un coste injusto y un peso para las familias de bajos ingresos y los estudiantes de minorías e impide los esfuerzos de incrementar la diversidad en el campus. Pero la tendencia ha escapado a las universidades más selectivas de la nación.
La Universidad de Chicago anunció el jueves que ya no requeriría que los solicitantes tuvieran que presentar grados de exámenes estandarizados.
Mientras que todavía permitirá que los solicitantes presentes sus grados SAT o ACT, los oficiales universitarios dijeron que dejarían a los futuros estudiantes enviar sus expedientes por su cuenta y subir vídeo-introducciones y materiales no tradicionales para suplementar sus solicitudes.
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“Estábamos enviando un mensaje a los estudiantes, con nuestros propios requerimientos, que un test básicamente te identificaba”, dijo Jim Nondorf, vicepresidente y decano de admisiones en la UofC. “Aunque digamos que las examinaciones son solo una pieza de la solicitud, es lo primero que una universidad te pide. Realmente queríamos revisar nuestros requerimientos y asegurarnos de que fueran justos para todos los grupos, y que todos y cualquiera podrían aspirar a tener una plaza en UofC”
La decisión marca un cambio dramático para la universidad, del sur de Chicago, y la establece como la primera universidad de alta clasificación, altamente selectiva que decide deshacerse de los grados. Sigue un esfuerzo por la universidad de facilitar la admisión de estudiantes de primera generación, bajos ingresos y de minorías para ingresar en la escuela. La universidad también anunció que impulsará las oportunidades de recibir ayudas económicas, incluyendo matrícula gratuita para familias que hicieran menos de $125,000 y becas de cuatro años para estudiantes de primera generación.
Ahora el problema es el valor de los exámenes estandarizados y qué rol deberían de tener en las admisiones. Proponentes dicen que los exámenes deberían de proporcionar métricas consistentes que ayuden a controlar las variaciones entre estados, escuelas y curriculums. Críticos dicen que aquellos exámenes, que algunas familias gastan miles de dólares en preparación, no miden de manera precisa las cualificaciones de los estudiantes. Han dudado sobre cómo de efectivo una política sin examen realmente ayudará a diversificar la población del campus.
Líderes de UofC han querido incrementar la diversidad en el campus y dijeron que esperaban que una política de examen-opcional evitaría que los estudiantes pensaran que no pudieran entrar a la universidad sin un grado excelente.
De los estudiantes de primer año que se inscribieron el pasado otoño, 25 por ciento tuvieron notas perfectas o casi perfectas de ACT y SAT en lectura, escritura y matemáticas, según el Centro Nacional de Estadísticas de Educación.
Esos puntajes, aunque impresionantes, hicieron una pausa al Decano John Boyer, quien dijo que temía que un enfoque tan intenso en los puntajes de las pruebas desviara las admisiones a favor de los estudiantes de altos ingresos de las escuelas secundarias de alto nivel.
“Hay una gran industria de preparación de exámen, y el sistema que existe les sirve muy bien”, dijo Boyer. “Hacemos que los códigos postales básicamente definan el futuro de la vida americana”.
Aún así, la mayoría de las escuelas de Illinois – incluyendo universidades públicas – requieren puntajes SAT y ACT. Zach Goldberg, portavoz de la Junta de Universidades, dijo que más del 85 por ciento de las solicitudes a la universidad se envían a las universidades requiriendo grados ACT y SAT, y que incluso escuelas de examen-opcional todavía requieren la examinación de algunos estudiantes.
Ed Colby, portavoz para ACT dice que la organización anima a que las universidades desarrollen un proceso de admisión que funcione mejor para ellos pero mantiene que el test es valioso.
“El puntaje ACT proporciona una métrica estandarizada que permite a las universidades evaluar a estudiantes que van a diferentes escuelas, viven en diferentes estados, completan diferentes cursos con diferentes profesores, y reciben diferentes grados en un mismo campo,” dijo Colby. “No hay factor alguno en admisión que pueda hacer eso. Comparar a estudiantes basados en fuentes de información completamente diferentes sin una métrica común incrementa la subjetividad de las decisiones de admisión”.
Mientras tanto, Illinois está buscando la expansión de exámenes de admisión a nivel universitario para más estudiantes.
El Tribune reportó en febrero que la Junta de Educación del estado, empezando en 2019, proporcionará estudiantes de primer y segundo grado un examen preliminar en adición al test nacionalmente reconocido que se utiliza para aplicar a la universidad. Esta iniciativa costaría hasta $75 millones hasta 2024.
Tanto el ACT y la Junta de Universidades, que supervisa el SAT, están considerando hacer la examinación para Illinois, pero no se sabe si la Junta de Educación ha tomado una decisión final.
“Estos exámenes son excelentes”, dijo Nondorf de Uof C. “Los estudiantes que los presenten serán revisados. Los estudiantes que no, miraremos también lo que tienen. Intentamos acomodar los exámenes, pero no deberían de ser el único factor determinante del éxito”.
Según un estudio publicado en 2018 por el National Association of College Admissions Counseling que analizó 28 escuelas utilizando admisiones de examen-opcional, todas las escuelas experimentaron un incremento de solicitudes de estudiantes de bajos ingresos y minorías, junto a un incremento de inscripciones de los mismos grupos.
Las universidades en el estudio no fueron tan selectivas como Uof C, que admitió 15 de 90 participantes. La Universidad de Chicago admitió menos del 8 por ciento de los estudiantes que solicitaron en otoño de 2017, según datos federales.
Y como en la mayoría de las instituciones de élite, la diversidad racial es deficiente, y las estadísticas muestran solo cambios modestos a lo largo de los años. La proporción de estudiantes blancos en la Universidad de Chicago ha disminuido del 49 por ciento al 42 por ciento desde 2006, mientras que las proporciones de estudiantes negros e hispanos permanecen en un solo dígito y apenas se han movido en la última década.
A partir del otoño de 2016, los datos del año más reciente estaban disponibles, la Universidad de Chicago registró que el 43 por ciento de los estudiantes universitarios eran blancos, el 18 por ciento asiáticos, el 11 por ciento latinos, el 5 por ciento negros y el 4 por ciento multirraciales.
Nondorf, de la UofC., dice que los líderes de universidades están seguros de que pueden conseguirlo, incluso en una institución altamente selectiva.
“Estamos 100 por ciento cometidos a asegurarnos de que cada estudiante conoce las políticas y que no somos el único colegio que los acepta,” dijo.