El sonido punzante de taladros perforando hormigón resuena en Lower Wacker Dr., mientras una persona en un campamento de desamparados cercano trataba de dormir.
Los partidarios de la Coalición de Desamparados de Chicago (Chicago Coalition for the Homeless) se acurrucaron de pie mientras que trabajadores del Departamento de Transporte de Chicago (CDOT) perforaron agujeros para erguir barras altas que dividirían un área al lado del campamento conocido como “El Triángulo”, cerca de Wabash Ave. y E. Lower Wacker.
“Mira, van en serio”, expresó Chris Carter, quien ha vivido sin techo durante cuatro años, cuando vio las seis barras el lunes por la tarde.
Carter, de 50 años, es uno de decenas de desamparados chicagüenses que recogieron sus pertenencias y van a desalojar el área que una vez fue hogar para más de 50 personas a la vez.
Para el lunes por la tarde, cajas, mantas, alguna bicicletas y basura estaban esparcidas por el suelo húmedo. Permanecía solo una carpa, pues unas señales naranja fosforescente que le advertían a la gente que debían haberse marchado con sus cosas para las 8 am del lunes ya habían espantado a la mayoría.
Sin embargo, la confusión persistió, cuando los desalojos anunciados no tuvieron lugar. Una nueva señal fue puesta anunciando que el Triángulo sería lavado a presión de 7 am a 10 am el viernes.
Ali Simmos, un trabajador de la Coalición para los Desamparados, quien visita el campamento algunas veces a la semana, dijo que la nueva señal y los desalojos atrasados “no tenían sentido”.
“Todavía hay gente aquí. No se movieron. No intentaron moverse. Así que creo que eso apoya la noción de que había confusión sobre lo que debería pasar”, dijo Simmons. “Tienes dos diferentes señales diciendo dos cosas diferentes. Por qué poner una señal para el 15 para avisar a los residentes, si ya no estaría nadie aquí?”
Varios departamentos de la municipalidad , incluyendo el Departamento de Policía, Departamento de Familia y Servicios de Apoyo, Departamento de Transporte, Departamento de Calles y Saneamiento están trabajando en remover el campamento para disuadir el crimen. La construcción de la valla se planea para el 22 de junio.
Diane O’Connell, abogada de la Coalición de Desamparados, cuestionó las intenciones de la Ciudad.
“Creo que hay crimen por toda la ciudad de Chicago, y tomar acción adversa contra un grupo de gente basado en estereotipos, de que esa gente es peligrosa, es discriminación”, dijo O’Connell.
Dos oficiales de CDOT se negaron a comentar o clarificar sobre el desalojo.
Los boletines naranjas publicados la semana pasada decían que toda la gente debía desocupar el lunes y que lo que se quedara ahí sería “descartado por la Ciudad”.
Representantes de los diferentes departamentos tampoco aclararon cuándo la gente tenía que desalojar. Algunos dijeron que no habían sido informados por la ciudad sobre el desalojo.
Esta confusión sobre el fin de plazo hace que los sin techo que habitan en el Triángulo corran riesgo.
“Si no se sabe cuándo la Ciudad va a finalmente desalojarles y tomar posesión de sus objetos, ello crea incertidumbre y un riesgo de que se desechen sus pertenencias cuando no se encuentren en el campamento.
More Top Picks Breville Fast Slow Pro
Entre las pertenencias podría haber medicaciones, documentos personales, ropa y más, mencionó O’Connell.
Carter y Terry Mardis, quien dijo que había vivido en el Triángulo durante los últimos 13 años, eran unos de los que ya habían movido sus pertenencias más abajo de Lower Wacker.
“Pero no es un crimen”, dijo Mardis, de 48 años. “No tenemos a dónde ir. Solo estamos aquí para vivir”.
Los del campamento dijeron que sus opciones eran pocas.
“Estamos más seguros aquí”, dijo Carter. “Vamos al sur y hay tiroteos. Vamos al oeste, hay tiroteos. Vamos al norte, no pertenecemos. La ciudad está segregada, así que los vagabundos no pueden ir demasiado lejos”.
Las calles cubiertas de Lower Wacker Dr. proporcionan calor y protección, dijo Mardis.
Simmons dijo que el Triángulo era un sitio donde la gente había encontrado santuario, seguridad y comodidad. Construir una valla no va a arreglar la situación a la larga, mencionó, mientras que hogares asequibles sí.
“Eventualmente siempre estaremos por aquí”, dijo Carter. “La diferencia es que estaremos en otro lado de la calle. Será más de lo mismo.”
Para Mardis, esta valla hace toda la diferencia.
“Me duele mucho porque nos tenemos que marchar. Estamos hablando de mi hogar”, dijo Mardis entre lágrimas. “Tenemos que defender nuestros derechos. Y todos tienen que defenderlos”.