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CHICAGO – El ala-pívot de los Chicago Bulls Nikola Mirotic regresó el pasado lunes 14 a los entrenamientos del equipo por primera vez desde el altercado con su compañero Bobby Portis en el entrenamiento del pasado 17 de octubre, cuando Mirotic tuvo que retirarse con una conmoción cerebral y doble fractura en la mandíbula tras recibir un durísimo puñetazo.

Mirotic lleva cuatro semanas de baja y su regresó se marcó inicialmente en seis semanas, aunque el proceso de recuperación puede alargarse algo más. Mientras Portis fue penalizado con ocho partidos de suspensión que ya cumplió el 4 de noviembre. Pero desde aquel fatídico 17-O nada es igual en los Bulls, una franquicia cuya reconstrucción ha empezado contaminada por este incidente y no la deja avanzar con la armonía que se esperaba.

Desde entonces ambos jugadores no se hablan. Portis afirma que le ha mandado varios mensajes a Mirotic para disculparse y que no ha tenido respuesta. Mientras que, según fuentes, Mirotic le ha comunicado a los Bulls a través de sus representantes que uno de los dos tiene que salir del equipo porque no quiere compartir vestuario y tener como compañero a la persona que le propinó semejante puñetazo.

Entremedio está el entrenador, Fred Hoiberg, que obviamente se mantiene neutral y a la espera de una reconciliación que nunca llega.

“Todos estamos trabajando para que Niko y Bobby se sienten y hablen. Esperemos que sea pronto”, dijo Hoiberg a ESPN antes del entrenamiento del martes. “De momento no ha habido ningún acercamiento entre ambos”.

“Pero ahora mismo nuestra prioridad es arreglar cosas en nuestro juego con los jugadores que tenemos disponibles para tener la oportunidad de ganar partidos”, añade el técnico.

Mientras que desde la gerencia el vicepresidente ejecutivo, John Paxson, sólo afirma que harán lo que sea mejor para la organización.

“Son dos adultos. Este es nuestro sitio de trabajo y ambos son parte del equipo. Así de simple”, dijo Paxson sobre el reencuentro de ambos jugadores en el Advocate Center.

Mirotic justo antes de arrancar la pretemporada firmó un contrato por dos años y $27 millones y no puede ser transferido hasta el 15 de junio.

En su regreso al campo de entrenamiento, a Mirotic se la visto trabajando en la bicicleta estática a parte de sus compañeros, con los que ya ha hablado e incluso una noche salió a cenar con Robin López y el brasileño Cristiano Felicio. Aunque lo que hablaron no ha trascendido.

Desde su regreso el pasado 7 de noviembre ante Toronto, Portis está promediando 19.3 puntos y 10 rebotes, con un porcentaje de acierto en su tiro del 48.8% saliendo desde el banquillo.

“Está jugando bien y se ha esforzado mucho”, dijo Hoiberg sobre Portis. “Cada vez que Bobby salta a la cancha, sabes que cuentas con un jugador que te va a dar todo lo que tiene”.

Mirotic no ha concedido entrevistas con la prensa todavía, algo que sí se ha prodigado en los últimos días Portis, quien asegura no preocuparse por la posible imagen de jugador violento que pueda tener algún aficionado.

“No me preocupa porque mis amigos y compañeros saben que tipo de persona soy. Todos los que me conocen saben como soy. No me preocupa lo que piense la gente que no conozco y ni me conoce. Todo el mundo es libre para tener su opinión. Yo sé como soy es lo único que puedo controlar”, afirma.

Sobre el posible ultimátum que habría hecho Mirotic para que uno de los dos tenga que salir del equipo, también Portis tuvo una respuesta.

“Yo sólo quiero jugar al baloncesto. No puedo controlar quien se queda o quien se va. Lo único que puedo controlar es venir a entrenar todos los días, trabajar duro y ser el mismo tipo de persona que siempre he sido”, afirmó el jugador.

“Ya no me voy a preocupar de esto más. Sólo quiero jugar al baloncesto para arrancar la temporada de manera correcta. He estado sentado tres semanas sentado sin jugar y estoy ansioso por jugar baloncesto ahora para ayudar a mi equipo a ganar partidos”, añade Portis.

Puestos a elegir, una mayoría de aficionados parece que se decantan para que siga en el equipo Portis y que sea Mirotic el sacrificado a salir del equipo. Así revelan varias encuentas realizadas por redes sociales en varios medios de Chicago.

De momento no hay solución a la vista. El tiempo puede limar asperezas y hacer milagros, aunque de momento no se vislumbra una reconciliación donde ambos jugadores puedan permanecer juntos en los Bulls.