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Genoveva Ramírez, de 67 años —madre, abuela, y activista en Chicago— se presentó ante oficiales de Inmigración el jueves, su caso de deportación fue reevaluado y se le ordenó regresar el 28 de septiembre con su boleto para salir del país antes del 28 de octubre, informó su abogada Mony Ruiz-Velasco.

“Ella podría ser detenida en cualquier momento. Sin embargo, el director (regional de ICE en el Medio Oeste, Ricardo Wong) nos dijo que la podría haber detenido hoy si hubiera querido”, agregó Ruiz-Velasco.
La abuela se presentó en el edificio del Buró de Vigilancia de Inmigración y Aduanas (ICE) por segunda vez tras recibir una notificación el Día de las Madres sobre la reevaluación de su caso, el cual no era una prioridad de deportación durante la administración del ex presidente Barack Obama.
La acompañaron cinco inmigrantes que como ella, tienen que presentarse a una cita con ICE, aunque en las próximas semanas. Juntos demandaron un “trato justo”, según Lissette Castillo, miembro de Comunidades Organizadas Contra las Deportaciones (OCAD).

La congresista Jan Schakowsky y la representante estatal, Elizabeth Hernández, la acompañaron, junto con otros oficiales electos. Según Rosi Carrasco, activista y miembro de OCAD, Wong se negó a reunirse con los inmigrantes que se encuentran bajo deportación y optó por hablar sólo con los oficiales electos.

Los seis miembros de la comunidad estuvieron en espera por unas dos horas y según Ramírez, solo fueron recibidos por 10 minutos solamente para ser informados que deberán salir del país.

Cuando un oficial le informó a la abuela que tendrá que salir del país “les dije que estaban separando a mi familia”, contó una sentimental Ramírez. “Nosotros no hacemos ningún mal aquí. Sólo trabajamos para salir adelante”.

Hace aproximadamente cuatro años, el 13 de febrero del 2013, Ramírez fue arrestada en el condado de DuPage por una violación de tráfico al salir del trabajo. Estuvo dos semanas detenida por las autoridades de Inmigración. Después de una ardua pelea por parte de OCAD, la ayuda de la comunidad y del representante federal Luis Gutiérrez, Ramírez logró apelar su orden de deportación. Su caso fue clasificado como de baja prioridad de deportación. Tras ser liberada se involucró en el activismo con la misma organización que le tendió la mano.

La Abuela entró al país en 2001 con una visa de turista y se quedó en vista que su familia había sido víctima de la violencia en su natal Ciudad de México, México. Desde entonces comenzó a trabajar y a formar su vida en Chicago junto con su esposo y sus dos hijos menores. Los otros dos permanecieron en México.

De acuerdo a Ramírez, en febrero del año pasado fue asaltada en su casa en Berwyn. Los asaltantes la golpearon a ella y a su nieto. Al cooperar con las autoridades para resolver el caso la Policía le otorgó una certificación e inmediatamente después su abogada solicitó la Visa U. Ruiz-Velasco dice que esta visa podría ser una de las maneras de apelar su caso.

“Ella tiene una posibilidad de recibir un estatus legal, es solo que ha estado pendiente por un año y medio,” dijo Ruiz- Velasco. “Esto no es el final”.

Al salir de Inmigración, Ramírez abrazó y consoló a su nieto Mariano Castellanos, de siete años, y aseguró que no se va a dar por vencida.

“Vamos a seguir en la lucha. Me siento fuerte y no me voy a derrotar. Voy a mantener la esperanza hasta el final.”