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Una estudiante de la Universidad DePaul demandó a esa institución y a uno de sus instructores, alegando que el maestro usó su posición para obligarla a tener relaciones sexuales con él, reportó el Chicago Sun-Times.

La demanda fue entablada el jueves en la Corte de Circuito del Condado de Cook contra la Universidad y el instructor. La mujer busca una compensación de más de $200,000 por daños, según los documentos de la corte.

La estudiante estaba inscrita en la clase del instructor durante el semestre de primavera del 2016, según la demanda.

Mientras tomaba su clase, el instructor le pidió que saliera con él a tomar unos tragos. Se reunieron para cenar el 15 de abril de 2016, cuando según la demanda, él “la llenó de alcohol con la intención de intoxicarla”. Al salir de la cena, el instructor fumó marihuana e intentó besarla a lo cual la mujer negó y le dijo “no”, informó el diario.

Durante el viaje de regreso al campus de DePaul, él le sugirió que lo acompañara para mostrarle su casa con lo que la mujer estuvo de acuerdo. Ya en el apartamento, ella entró al baño y al salir encontró al hombre desnudo. Según la demanda, él fue agresivamente persistente y tuvieron relaciones sexuales.

La mujer dice que había aceptado salir con el instructor y entrar a su apartamento porque se sentía obligada a complacer las peticiones del instructor de la clase en la que estaba inscrita, según la demanda.

En una segunda ocasión, el instructor le pidió que fuera a su oficina en el campus. La mujer se negó a tener relaciones con él en su oficina, según la demanda, a lo que él respondió diciéndole que se tocara en frente de él. La mujer dice que lo hizo porque se sintió obligada por la posición del hombre.

El instructor le dijo que le daría una A en la clase y que no tendría que tomar el examen final, según la demanda.

La demanda alega que el comportamiento del instructor equivale a agresión, lo que le provocó depresión y trastorno de estrés postraumático.

La universidad debería de haber sabido que el instructor fue el sujeto de “muchas quejas de acoso sexual, caricias no deseadas por los estudiantes de la Universidad y un comportamiento desagradable,” dice la demanda.

La demanda también solicita compensación por daños bajo la Ley de Violencia de Género y por negligencia.

La conducta del instructor, dice la demanda, era coercitiva y constituía violencia relacionada con el género tal como la define la ley estatal.

La demanda alega que la universidad perpetuó la violencia de género al permitirle al instructor estar solo con la mujer y tocarla. Además, la universidad “debería de haber sabido que el instructor había hecho insinuaciones sexuales y que había tocado inapropiadamente a otras estudiantes,” y que no lo supervisaron, indicó el Sun-Times.