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Por Leonor Vivanco

CHICAGO- Un tramo de terreno en La Villita, que alguna vez fue una vía de ferrocarril, es ahora una pasarela en su mayoría de gravilla y de malas hierbas, un basurero, un desguazadero e incluso un lienzo para un mural de Super Mario Brothers, pintado con pintura de spray.

Pero, ese espacio podría convertirse en el último proyecto “de vías a senderos” que los funcionarios municipales llaman “Paseo La Villita”.

El proyecto es una propuesta de un paseo multiusos a lo largo de 1.3 millas de extensión que serpentea por un corredor de vías de tren desde la 26th St. cerca de Rockwell Ave., pasa por la prisión del Condado de Cook, el Discount Mall y el Villita Park y desciende hacia la 32nd St. cerca del Centro Paul Simon Job Corps.

Con el proyecto, en una fase muy precoz, organizaciones comunitarias indican que ese barrio latino, altamente densificado poblacionalmente, necesita más áreas verdes así que dan la bienvenida al paseo, un espacio que ahora es usado por algunos residentes como un atajo en diagonal de La Villita.

“Espacios como éste son importantes para la comunidad, pero hay muchas preocupaciones que vienen con ese proyecto”, dijo Luis Gutiérrez, director ejecutivo de la organización Latinos Progresando.

Entre ellos, preocupa cómo el proyecto involucrará a los residentes, quienes viven alrededor de ese área, desde el diseño al trabajo artístico, la construcción y si el alumbrado y los baños serán parte de las instalaciones y si esto hará que las cosas suban de precio y desplace a los residentes del barrio, expresó.

“¿Cómo vamos a asegurar que este paseo, tan bonito como va a ser, sea disfrutado por aquellos quienes viven aquí y no se use para desplazar a la gente del barrio?”, preguntó Gutiérrez.

La comunidad de La Villita vio el impacto del sendero 606, que opera desde junio en un tramo de 2.7 millas que atraviesa Bucktown y Wicker Park al este y Humboldt Park y Logan Square al oeste -un área donde los residentes están preocupados por la reurbanización y el incremento del valor de las propiedades.

Sin embargo, el modelo de la organización al que apunta el Paseo La Villita, es del sendero ecológico en Richmond, un sendero comunitario para ciclistas y peatones en una zona marginada afroamericana, con poco espacio verde al este de la Bahía de San Francisco.

El sendero ecológico de Richmond es un esfuerzo de colaboración para unir a la comunidad, dijo Sherman Dean.

Dean es el encargado del proyecto de un bosque “comestible” y jardines ecológicos para Urban Tilth, uno de las más de una decena de organizaciones locales que son parte de “Amigos del sendero verde de Richmond”, grupo que administra el lugar.

Urban Tilth gestiona tres jardines comunitarios a lo largo del carril, cultiva vegetales, hierbas, bayas y árboles frutales.

Los residentes pueden plantar, regar y recoger aquello que crece en el camino de forma gratuita para crear una mentalidad de “me pertenece” y promover un estilo de vida saludable, según Dean

“Intentábamos solucionar colectivamente cómo podemos usar este espacio para beneficiarnos a nosotros mismos y embellecer la comunidad”, dijo Dean.

Urban Tilth contrata a jóvenes en riesgo de exclusión social, que viven cerca de ese sendero y que tienen acceso limitado a comidas saludables y a supermercados. Aprenden sobre agricultura urbana y alimentación sana, expresó Dean.

La organización colabora con la Ciudad en cuanto a los planes para construir un parque a lo largo del sendero ecológico para asegurar que el proyecto sea llevado a cabo por la comunidad y que los residentes se involucren en el diseño y obtengan los empleos para construirlos, dijo.

La Organización de Justicia Ambiental de La Villita (LVEJO) usa el mismo enfoque para el proyecto del paseo. En los últimos cinco años, el grupo ha involucrado a la comunidad y busca la opinión de la comunidad sobre lo que los residentes les gustaría ver a lo largo de las vías de tren.

Entre las ideas, se incluye que el arte sea diseñado por la comunidad, exista agricultura urbana, espacios recreacionales, fuentes de agua, bancas, estacionamientos para bicicletas y árboles.

El Paseo La Villita también podría servir como un conector entre la comunidad, que ofrecería acceso a La Villita Park, al jardín comunitario Semillas de la Justicia, el área de tiendas de la 26th St. y la ruta de autobús de la 31st. St., carriles de bicicleta que llevan al centro de la ciudad y, si el carril se extiende un poco más hacia el sur, conectaría el río Chicago.

“Hay una oportunidad de desarrollar un carril que puede tener una cantidad de beneficios diferentes para la comunidad si lo conceptualizamos como un proyecto de justicia ambiental”, dijo Antonio López, director ejecutivo de LVEJO.

El proyecto podría ser mayor que un simple sendero. Podría ser una manera de transformar un corredor industrial y crear espacio público útil adicional para ayudar a hacer de La Villita una comunidad más saludable, dijo López.

LVEJO presionó para el cierre de dos plantas de carbón y hacer de un área industrial, que estuvo contaminada durante años, se convirtiera en un parque público y un jardín comunitario. Entre el parque y el jardín yace lo que sería un segmento del futuro paseo.

Además de ser una forma segura para viajar a través del barrio, el paseo podría ser un “salón viviente” con jardines y paisajes campestres en vez de sólo un carril pavimentado, dijo Viviana Moreno, organizadora comunitaria en LVEJO.

El proyecto ofrecería oportunidades de empleo en la comunidad, pero hay temores sobre la reurbanización que hay que resolver, dijo.

“Queremos asegurar que la misma gente, quien lucha por estas cosas, no sea desplazada y se le pueda permitirse vivir aquí”, dijo Moreno.

Actualmente, el proyecto está en medio de un estudio de viabilidad de $150,000 que realiza el Departamento de Transporte de Chicago (CDOT) y El Departamento de Planificación y Desarrollo de Chicago, que se espera concluya en diciembre o enero, dijo Mike Claffey, portavoz de CDOT.

El estudio, el cual estudia cómo el sendero podría estar alineado y cómo se cruzaría con las calles, es el primer paso antes de que sea diseñado y se construya. Actualmente, parte de la ruta está pavimentada, pero no tiene señales de tráfico en las intersecciones ni están marcados los pasos peatonales en el pavimento.

Los funcionarios municipales esperan compartir los conceptos de diseño preliminares en una reunión pública en enero, dijo Claffey.

Las fases siguientes como la compra del terreno a la ferrocarrilera Burlington Northern Santa Fe Railway (BNSF), la conclusión de un estudio medioambiental y un diseño detallado para el paseo depende de que haya fondos, expresó.

Hasta ahora, no hay coste estimado del proyecto y no se identificaron de donde vendrían los fondos para las fases siguiente (del proyecto), concluyó.

– RedEye