
CHICAGO –
ya es historia en el
. Uno más a la infinita lista de técnicos mexicanos que no pueden acabar un proceso y que ahora tiene a la Federación Mexicana de Fútbol en busca de su sustituto.
En esto de despedir técnicos México es todo un especialista, que busca su sexto entrenador en los últimos cinco años. Más que Tri, habría que llamarlo Tri-turadora de técnicos. Pero la escandalosa salida del ‘Piojo’ ha dejado huella y revolucionado todo este apacible proceso al que estaban acostumbrados.
Ahora ya no buscan un técnico sólo por su perfil deportivo. Ahora van a mirar también el temperamento fuera del terreno de juego del técnico, que sepa templar sus nervios e impulsos salvajes para evitar que se repita esa penosa imagen ofrecida por Herrera y su hija agrediendo a periodistas en pleno aeropuerto de Filadelfia.
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Un incidente intolerable que curiosamente le costó el puesto al ‘Piojo’ tan sólo dos días después de ganar la
, su primer título con el Tri. Primero y último.
Sus arrebatos de histeria, que tanta gracia hicieron durante el pasado Mundial, al final le terminaron costando el puesto al no saber controlarse ante las críticas de una parte de la prensa y reaccionar de la manera más salvaje y primitiva: a golpes. Algo inadmisible e injustificado sea cual sea la crítica.
El ‘Piojo’ entró en la selección por un dedazo federativo que le regaló el pasaje mundialista. Algo que muchos decían no merecía. Y luego lo sacó de una ‘patada’ al ver que más que un técnico había contratado un gallo de pelea. Algo en lo que todos estuvieron de acuerdo.
Herrera se condenó solo y cometió tres grandes pecados capitales: Primero, y a diferencia del ‘Chelo’ de la Torre, quiso llevarse de maravilla con la prensa y se entregó a ella en cuerpo y alma, dando entrevistas a todas horas y a todos y estirando las ruedas de prensa más allá de lo estipulado. Segundo, fue meter a su hija en el seno del Tri cuando no pintaba absolutamente nada y tercero, se envició de las redes sociales donde más de una vez metió la pata. En definitiva, Miguel Herrera jugó con tres fuegos y se quemó con los tres.