
Los campeonatos de Primera y Segunda división de Argentina deben haber sido los más dramáticos del mundo en este 2012. A diferencia de otras ligas, que tuvieron candidatos seguros desde su inicio y se definieron con varias fechas de antelación, los aficionados argentinos sufrieron por sus equipos hasta el último minuto.
En la Primera división fue campeón Arsenal, un equipo chico con muy pocos hinchas, que se consagró por primera vez en la historia. A la última fecha Arsenal llegó igualado en puntos con Tigre y con dos puntos por encima de
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, que apostó a ganar tres títulos en un semestre y podría quedarse sin nada si no gana en los próximos días las finales de la
y la Copa Argentina ante Corinthians de Brasil y Racing Club, respectivamente.
La última jornada tuvo dramatismo en ambas puntas de la tabla. En un determinado momento, Arsenal ganaba su partido pero estaba obligado a definir el título en un desempate con Tigre, que también estaba adelante en el marcador. San Lorenzo, uno de los grandes del fútbol local, necesitaba un gol para no irse a “la B”.
Pero el campeonato tuvo varios hechos insólitos. La consagración de Arsenal determinó nueve campeones diferentes en los últimos once torneos. Banfield, campeón apenas tres años atrás, bajó a la Segunda división. Y aquí viene lo más increíble: Tigre pudo haber sido campeón y bajado a segunda al mismo tiempo, algo que debe ser un récord mundial. La explicación es la siguiente: este año el club de Victoria, un suburbio de Buenos Aires, sumó puntos para pelear por el título pero su promedio en los últimos tres años fue tan bajo que el fantasma del descenso estuvo siempre presente.
Finalmente Tigre fue subcampeón y se salvó del descenso, pero al terminar el primer tiempo de la última fecha, los resultados determinaban que los de Victoria debían jugar un desempate (por el título) y otro desempate (para evitar el descenso).
El final de la Segunda división fue igualmente infartante.
, un grande de América, jugó en la B por primera vez en la historia. Después de las primeras fechas del torneo, algunos “expertos” del periodismo argentino aseguraron que la diferencia entre los “millonarios” y el resto era tan grande que River ascendería sin ningún problema.
Pero la realidad fue muy distinta. Cuatro equipos llegaron con chances a la última fecha, la número 38. River e Instituto con 70 puntos y Rosario Central y Quilmes con 69. A 40 minutos del final, River necesitaba un gol para subir a Primera división. Al final hizo dos goles, ayudado en uno de ellos por el árbitro, y consiguió el ascenso.
River contó con una ayuda increíble al final del campeonato. Rosario Central, que parecía tener el campeonato en las manos, perdió sus tres últimos partidos e Instituto cayó en dos de sus últimos tres juegos. Quilmes, que siempre muy lejos en el cuarto lugar, arremetió al final para terminar segundo y conseguir el ascenso a primera junto a River.
Y aquí hubo otro hecho curioso. Ricardo Caruso Lombardi fue técnico de un club chico como Quilmes en la B pero dejó a los “cerveceros” -a 11 fechas del final- para dirigir en la A a un grande como San Lorenzo. Hoy Quilmes está en Primera y San Lorenzo podía descender a la B si no supera en los dos partidos por la Promoción (para quedar en primera) a Instituto, tercero de la B.
Para el final, un hecho tan curioso como agradable. El franco-argentino
, campeón mundial con Francia en 1998, sufrió como hincha, sentado en el estadio Monumental, el descenso de su equipo, River, el año pasado. Entonces decidió dejar los dólares de los Emiratos Arabes Unidos para ayudar al club de sus amores en la segunda etapa del campeonato de este año. Su rendimiento fue decisivo pues consiguió 12 goles en 17 partidos y marcó los dos que le dieron el ascenso a River el sábado pasado frente a Almirante Brown. Afuera del Monumental ya deben estar levantando la estatua a San Trezeguet.