Marc Anthony cantó este sábado en el Gibson de los Estudios Universal. Su voz estaba presente, pero era evidente que su mente estaba en otro lado. La euforia que lo caracateriza en cada uno de sus conciertos, esa noche estuvo ausente como los aplausos de Jennnifer López, que durante sus últimas presentaciones en este escenario formaban parte de la escenografía y de su vida.
Pero aún así, los seguidores de Los Angeles bailaron y lo acompañaron en los coros. Jennifer no le hizo falta a la audiencia, sólo a Marc.
El cantante puertorriqueño, nacido en Nueva York, viene de celebrar el pasado 17 de septiembre su cumpleaños número 43 en el escenario del American Airlines Arena de Miami, el primero que celebró sin Jennifer desde el anuncio de su separación. Sin embargo, sus fans miamenses quisieron hacerle algo especial y lo recibieron cantándole el “Feliz cumpleaños”.
Aquí en Los Angeles no se necesitaron anteojos para ver con claridad que Marc se siente incompleto y eso se vió en el escenario, lugar desde donde expresó escasas palabras y donde las frases más largas fueron “Si se la saben por favor acompañenme”.
Por primera vez sus fans son testigos de un Marc sin lágrimas en un escenario. Su costumbre es derramar algunas y besar el suelo del escenario que visita al despedirse. En esa ocasión el cantante de “Contra la corriente” no hizo nada de eso y su público lo comentó tras bastidores. “Sí, se ve diferente”, dijeron algunos fans y es natural. Separarse de la mujer que ama no es fácil para ninguno.
El concierto
La noche comenzó una hora después de lo pautado. Marc emergió desde debajo del escenario a las 9:20 p.m. vestido completamente de negro y con sus gafas oscuras. El público lo recibió de pie y éste abrió fuego en inglés con “I Need To Know”.
Pero el ritmo tropical no se hizo esperar. Las congas y la percusión le dieron paso a “Aguanile”, el popular tema de Héctor Lavoe, cuya versión de Marc formó parte de la banda sonora de la cinta “El Cantante”, la misma que produjo y protagonizó con su ex pareja.
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“Estoy enamorado” siguió en el repertorio, encendiendo de esta manera la velada. “Los Angeles con las manos arriba”, dijo y la gente respondió bailando y aplaudiendo.
El espíritu caribeño se apoderó de inmediato de los presentes, aunque también es cierto que muchos de los que acudieron no eran boricuas. Los celulares y teléfonos inteligentes no dejaban de iluminar el escenario mientras su estrella cantaba sin pausa alguna.
“Y hubo alguien”, puso caliente el ambiente, mientras que “Hasta Ayer” arrancó el sentimiento del despecho, includio el del mismo cantante.
“¿Quieren bailar?”, preguntó. “Me dicen que aquí bailan bueno”, agregó para complacer esta vez con “Valió la pena”, una canción que en una época justificaba, según los críticos, su separación de la ex Miss Universo Dayanara Torres para darle rienda suelta a su relación con Jennifer López.
Con esa interpretación, los ánimos de la gente estaba por los cielos y a muchas de las presentes las vimos con los tacones en la mano y bailando descalzas al lado de sus parejas.
Como es su costumbre, Marc se quedó en silencio mirando a la audiencia que no dejaba de gritar. Pero ese momento, que en escenarios como Nueva York, San Juan, Lima o Bogotá dura casi cinco minutos, en Los Angeles apenas llegó al minuto y de inmediato le dio paso a la nostalgia con “Y cómo es él”, el primer sencillo de su última producción Iconos, el cual fue apoyado en los coros por la mayoría de los caballeros que llegaron para verlo en escena.
Al finalizar el tema, una señora mayor se acercó al escenario y le entregó cuatro rojas rojas, lo cual conmovió a Marc, quien se sentó en el suelo y le dio un beso. Ella le dijo unas palabras al oído y el artista solo respondió con un “muchas gracias”. En ese mismo momento, una joven le obsequió una chaqueta negra con rojo. “Ah de Perú!”, dijo Marc y la colocó en el centro de la tarima.
Luego llegó “Vivir lo nuestro”, el tema que le diera la popularidad al lado de La India. Esta vez no hizo falta la voz de la cantante neoyorkina, pues el público se encargó de interpretar su parte.
Uno de los que cantaban a viva voz en la primera fila, era el actor colombiano John Leguizamo, quien está en Los Angeles preparándose para presentar en el Teatro Montalban su obra “Ghetto Klown” que ha tenido mucho éxito en Nueva York. El actor de cintas como Mouling Rouge, Paraíso Travel, Take y Collateral Damage, entre otros, parecía un fan como cualquier otro bailando, mientras que una fila más atrás se podia ver al también actor puertorriqueño Amaury Nolasco acompañado de dos damas. Nolasco, protagonista de Prison Break, bailaba como buen boricua desde su asiento y cerca de él no pudimos ver a su ex Dayanara Torres por razones obvias. [A Amaury se le había visto cerca de la también ex de Marc Anthony en el concierto que dio Cristian Castro en el teatro Griego hace un par de meses].
La actriz colombiana Zulay Henao, también estuvo entre el público sacando a relucir su alma salsera y la afinidad que tiene con la salsa puertorriqueña. Henao ha actuado en cintas como Ilegal Tender, Feel The Noise, entre otras y se prepara para estrenar Boy Wonder, dirigida por Michael Morrissey.
En la recta final
“Creo que la conocen, si la conocen por favor acompañenme”, dijo. “No sabía de tristezas ni de lágrimas ni nada, que me hicieran llorar…”, se escuchó en la voz de Marc y la audiencia respondió de inmediato para acompañarlo en su interpretación de “Hasta que te conocí”, el gran éxito de Juan Gabriel.
“It’s Time to Dance” (Es tiempo de bailar) gritó y el público no se hizo de rogar para cantar junto a él el sencillo “No hay nadie como ella”, una canción que hizo derroche de percusión y que puso a vibrar a los miles de presentes que llenaron por completo la primera de las dos noches del artista en el Gibson.
Luego volvió a repetir que si la conocían [la canión] que la cantaran junto a él. Así llegaron “Te conozco bien” y “Mi gente”.
El cierre llegó con “Tu amor me hace bien” y durante su interpreación le lanzaron una ropa interior de color negro, Marc la puso en el paral de su micrófoco, pero al despedirse se la metió en el bolsillo y los brazos en alto le dijo adiós a sus fans. Las luces se encendieron de inmediato y no hubo otra. Marc no dio una más, pero el público tampoco se la pidió.
La noche del domingo 25 de septiembre complacería con una noche más de concierto.