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Todo empezó mal para la selección de futbol Sub-20 de Guatemala cuando el pasado domingo, en su primer partido de una Copa del Mundo de la FIFA, la barrida de un defensor chapín no evitó que la pelota llegara a los pies del nigeriano Edafe Egbedi, cuyo disparo dentro del área eludió la barrida de otros tres zagueros y luego se escabulló por debajo del arquero José García para sacudir las redes.

Eran apenas ocho minutos del histórico partido en la ciudad colombiana de Armenia y el inicio de una nueva era en el deporte guatemalteco. Pronto, los errores defensivos empezarían a ser frecuentes y la emoción del primer Mundial se transformaba en decepción, y eventualmente en pesadilla.

La selección dirigida por Éver Hugo Almeida fue goleada 5-0 por Nigeria para empezar a pagar el derecho de piso del máximo evento que hay en el futbol, en este caso dentro de la categoría juvenil.

El miércoles, en su segundo juego, fue Arabia Saudita el equipo que apabulló al conjunto centroamericano, esta vez por 6-0, para ubicarlo en una cruda realidad y condenarlo, desde ya, al último lugar del Mundial en Colombia.

Antes de iniciar su participación mundialista, el técnico Almeida describió las virtudes de su juvenil selección, la cual calificó a Colombia 2011 cuando venció a Estados Unidos en el premundial realizado en su propio territorio.

“Este equipo tiene un futbol diferente; allá [en Guatemala] hay un futbol lento, de muchos toques, y a este equipo le hemos quitado cuatro o cinco golpes, así como la lateralidad”, decía el estratega paraguayo. “Es un equipo punzante que crea opciones de gol, aprieta al rival y tiene siempre la mentalidad puesta en el arco rival”.

La selección de Guatemala ha estado demasiado descuidada, atribulada y ahogada atrás como para pensar de verdad en el arco rival. Contra los saudí árabes, el atacante Yahya Dagriri se encontró con una avenida por el centro a los 17 minutos y no perdonó, para bajarle rápido la guardia a los de la playera azul. La desubicación y lentitud defensiva, especialmente defectuosa al jugar en línea, se hizo patente en los dos partidos.

Luego del juego contra Nigeria, Almeida, también encargado de la selección mayor, fue mucho más sensato y reconoció la incapacidad de su equipo para contrarrestar el poderío del rival.

Contra Nigeria, prácticamente en todos los goles hubo serios descuidos de la defensa chapina, pero ninguno como el del cuarto gol, obra de Olarenwaju Kayode, quien remató de cabeza con todas las facilidades pese a estar en medio de dos defensores, José Lemus y Walter Arriola, quienes habían entrado de cambio para la segunda parte.

Guatemala todavía tiene pendiente su juego ante Croacia el sábado, cuando busque su primer gol mundialista.

Hasta ahora, la peor actuación de un representante de la Concacaf al hacer su debut en el Mundial Sub-20 había sido la de Trinidad y Tobago en Portugal ’91, cuando el equipo trinitario perdió sus tres partidos (2-0 contra Australia, 6-0 con Egipto y 4-0 con la Unión Soviética), terminando con balance de cero goles anotados y 12 recibidos. Guatemala ya lleva 11 goles encajados.

Cuando México participó por primera vez en un Mundial Sub-20, llegó hasta la Final en Túnez ’77 con un juego ganado y cuatro empatados como balance total. La selección de Honduras también debutó en un Mundial de la categoría en el país del norte de África y lo hizo muy bien con dos victorias y una derrota.

Canadá dio la sorpresa en Japón ’79 cuando le ganó a Portugal 3-1, aunque perdió sus otros dos compromisos, con tres goles anotados y cinco recibidos, mientras que Estados Unidos debutó en Australia ’81, con un empate y dos derrotas, un gol anotado y ocho recibidos.

En cuanto a los otros equipos de la Concacaf que debutaron en el Mundial Sub-20, Costa Rica ganó un juego y perdió dos en Arabia Saudita ’89.

Jamaica sacó un empate por dos derrotas en Argentina 2001. Y Panamá se presentó en Emiratos Árabes Unidos 2003 y perdió sus tres juegos, pero todos fueron por la mínima diferencia.