Por SONIA PÉREZ D.
CIUDAD DE GUATEMALA (AP) — El presidente guatemalteco Bernardo Arévalo ordenó el jueves el relevo de dos altos mandos del Ejército, según dijo, para “facilitar las investigaciones judiciales” de una masacre ocurrida hace más de una semana durante enfrentamientos armados en un municipio al oriente del país.
En conferencia de prensa, Arévalo anunció la salida de José Giovani Martínez Milián, jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, y Erwin Constanza Hidalgo, comandante de la Segunda Brigada de Infantería con sede en el departamento de Zacapa, donde ocurrieron los hechos, así como la concentración de la unidad militar que habría participado en el incidente, con 107 militares de varias jerarquías.
La noche del 27 de septiembre se realizaron enfrentamientos armados en el municipio de Huité, Zacapa, en la región oriente de Guatemala. Según la fiscalía hubo tres escenas del crimen, la primera donde se localizó un vehículo donde fueron asesinadas una madre y sus dos hijas, una menor de edad.
En una segunda escena del crimen la fiscalía localizó a dos hombres fallecidos y en una tercera escena localizaron a una persona más fallecida. Posteriormente, las autoridades dijeron que dos personas más habían fallecido.
Desde el inicio de los hechos el Ejército negó su participación, calificándolos como “disputas territoriales entre el crimen organizado transnacional”, y asegurando que no habían entrado al área, mientras circulaban en redes sociales fotos y videos supuestamente de soldados allanando propiedades. Luego el Ejército aceptó que sí habían disparado pero, según dijo, para salvaguardar la vida sin entrar en el área.
Posterior a los hechos, el presidente ordenó la creación de una comisión del Ejército para elaborar un informe detallando sobre lo que había sucedido. El jueves, Arévalo anunció que el informe fue entregado al juez a cargo de la causa y a la fiscalía para su investigación.
El ministro de Defensa, Henry Sáez, dijo que el informe presentado señala que soldados habrían sido desplegados a la zona para realizar control y registro en los accesos principales a Huité.
“Al escucharse detonaciones de arma de fuego y no tenerse identificada una amenaza, ni conocerse el motivo de las detonaciones, el personal militar realizó disparos disuasivos controlados de advertencia para salvaguardar la vida o la integridad física”, explicó Sáenz, y agregó que los militares se mantuvieron distantes para evitar una escalada de violencia.
La víspera un militar presentó denuncia contra el ministro Saenz y el jefe del Estado Mayor separado por considerar la posibilidad de ejecuciones extrajudiciales en Huité.
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Siete días antes de los hechos, el Ejército anunció la compra de 2,000 fusiles a Estados Unidos por varios millones de dólares, la primera compra de este tipo en cuatro décadas luego de que ese país embargara la compra de armas por acusaciones contra esa fuerza militar de Guatemala por violaciones a los derechos humanos en el marco del pasado conflicto armado.