
Por SEUNG MIN KIM, REBECCA SANTANA y BARBARA ORTUTAY
WASHINGTON (AP) — La administración del presidente Donald Trump anunció el jueves que estaba suspendiendo al gigante tecnológico Microsoft y a varias otras empresas de un programa para solicitar tarjetas de residencia permanente para trabajadores extranjeros, al tiempo que también arremetió contra universidades que llevan a estudiantes internacionales a Estados Unidos mediante programas de intercambio.
El anuncio del vicepresidente JD Vance marca el más reciente embate de la administración de Trump contra empleadores y universidades que reciben a estudiantes y trabajadores extranjeros.
Diversos programas como éstos han sido blanco frecuente de algunos partidarios de Trump, quienes sostienen que perjudican a estudiantes y trabajadores estadounidenses. Los partidarios de esos programas dicen que permiten al país atraer al mejor talento de todo el mundo y cubrir importantes vacantes de contratación.
Los partidarios de Trump han sostenido durante mucho tiempo que diversos programas como las visas H-1B —de las que el vicepresidente JD Vance acusó a Microsoft de abusar— esencialmente facultan a las empresas para reclutar trabajadores extranjeros para empleos que terminan socavando a los estadounidenses. En su anuncio, Vance y otros altos funcionarios de la administración también señalaron a universidades por su uso de visas J-1 para estudiantes internacionales y a empresas de subcontratación de tecnología de la información.
El anuncio se produjo horas antes de que Trump tuviera previsto otorgar la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación al CEO de Microsoft, Satya Nadella, como parte de un evento en el que está concediendo algunos de los premios de ciencia y tecnología más prestigiosos del país a sus aliados multimillonarios del sector tecnológico.
Vance dice que trabajadores viven “en condiciones de servidumbre”
Vance dijo que el programa del que se está suspendiendo a Microsoft exige que las empresas anuncien empleos en Estados Unidos antes de solicitar al Departamento de Trabajo para demostrar que necesitan darle una tarjeta de residencia permanente a un trabajador extranjero debido a la falta de candidatos.
“Ponen un anuncio en un periódico de un pueblo pequeño. Salen ahí y dicen ‘Hemos anunciado un puesto en nuestra empresa, y nadie está respondiendo’. Y usan esa falta de respuesta para luego ir y reemplazar a trabajadores estadounidenses por lo que en efecto son sirvientes extranjeros contratados en condiciones de servidumbre”, declaró Vance. “No ha habido ninguna empresa en Estados Unidos, lamentablemente, que haya usado este sistema más que Microsoft”.
Microsoft ocupa el puesto número 5 entre los empleadores estadounidenses en cuanto al uso de visas H-1B, según datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración. Amazon ocupa el puesto número 1.
Microsoft, con sede en Redmond, Washington, cerca de Seattle, dijo que espera con interés “proporcionar a la Administración información adicional”. De las aproximadamente 6.000 solicitudes de visa H-1B que presentó en el último año fiscal, la empresa dijo que el 80% fueron “para extender o cambiar el estatus de empleados existentes de Microsoft”.
“Éstas no fueron para contratar a nuevas personas”, indicó Microsoft en un comunicado. “Las presentaciones restantes para nuevos empleados fueron para personas que ya estaban legalmente en Estados Unidos y decidieron venir a trabajar con nosotros, y equivalen a sólo el 1% de nuestra fuerza laboral en Estados Unidos. No son recién llegados a nuestro país”.
La empresa añadió que sólo presenta peticiones H-1B para “aquellos que cumplen con los rigurosos estándares de esta categoría de visa”.
Doug Rand, exasesor principal del USCIS durante la administración de Biden, calificó el anuncio de Vance de “incoherente”.
“Si la administración de Trump estuviera verdaderamente preocupada de que los trabajadores H-1B son ‘sirvientes’, entonces lo último que harían sería bloquear a las empresas para que ayuden a sus propios trabajadores H-1B a obtener tarjetas de residencia permanente”, dijo. “Una vez que tienes una tarjeta de residencia permanente, ya no dependes de tu empleador para tu estatus migratorio: eres un residente permanente que puede cambiar de empleo y negociar salarios más altos sin temor” .
Vance denunció que Microsoft el año pasado despidió a 6.000 trabajadores estadounidenses, pero también obtuvo 6.300 visas H-1B y casi 3.000 tarjetas de residencia permanente.
“Si hacen las cuentas, por cada trabajador que Microsoft despidió, reemplazaron a ese trabajador por uno y medio de sirvientes extranjeros contratados en condiciones de servidumbre”, denunció el vicepresidente en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. “Nuestro mensaje a Microsoft es: Son una gran empresa estadounidense, pero tienen que contratar a grandes trabajadores estadounidenses”.
Vance aseveró que los trabajadores H-1B son en efecto sirvientes porque si pierden su empleo, tienen que salir del país, y ganan menos que los estadounidenses en el mismo puesto.
El programa H-1B ha sido objeto de escrutinio
El programa H-1B ha sido durante mucho tiempo un blanco de los partidarios de Trump, quienes sostienen que el programa perjudica a los trabajadores estadounidenses y está plagado de abusos.
Las visas H-1B están destinadas a empleos de alta calificación para los que es difícil encontrar trabajadores estadounidenses. Las empresas tecnológicas son las mayores usuarias, y casi tres cuartas partes de las aprobaciones se otorgan a trabajadores de India.
Trump el año pasado intentó aumentar la tarifa para las visas de trabajo H-1B a 100.000 dólares, diciendo que protegería a los trabajadores estadounidenses de perder sus empleos ante extranjeros con salarios más bajos, pero un juez federal lo anuló en junio.
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Desde entonces, la administración ha intentado un enfoque diferente, anunciando planes en agosto para una tarifa de 103.265 dólares. La regulación propuesta describió la nueva tarifa como un “mecanismo de ingresos dedicado para ayudar a recuperar una parte de los costos del gobierno federal de administrar el sistema de inmigración legal”. La norma aún no es definitiva y previsiblemente enfrentará una impugnación legal, como la anterior.
Ron Hira, profesor de ciencias políticas de la Universidad Howard y crítico desde hace mucho tiempo del programa H-1B, calificó la medida contra Microsoft de “muy significativa”. Señaló que la Casa Blanca el mes pasado emitió una orden ejecutiva poco notada que ordena a las agencias gubernamentales “implementar medidas apropiadas para proteger a los trabajadores estadounidenses del abuso del programa H-1B y asegurar que el programa sirva al interés nacional”.
“Se supone que hay protecciones para los trabajadores estadounidenses que dicen: Si contratas a un H-1B, estás prometiendo que no estás afectando adversamente a trabajadores estadounidenses empleados de manera similar”, señaló Hira. “Eso nunca se ha hecho cumplir”.
Además de Microsoft, Vance apuntó que el gobierno estaba suspendiendo de manera similar a Adobe y a las firmas de consultoría tecnológica Cognizant, Infosys, Tata, Wipro, HCL y Capgemini. Las empresas no respondieron a mensajes en busca de comentarios.
Trump también ha apuntado a estudiantes extranjeros
El anuncio de Vance se produjo un día después de que la administración de Trump lanzara otra ofensiva contra los estudiantes internacionales.
El Departamento de Seguridad Nacional propuso el miércoles una tarifa de 70.000 dólares para los estudiantes internacionales que busquen trabajar en Estados Unidos. La norma propuesta exigiría que las escuelas paguen la tarifa por cada estudiante que participe en el programa de Capacitación Práctica Opcional, conocido como OPT, que permite a los estudiantes trabajar en empleos relacionados con su especialidad durante o después de su etapa en la escuela.
Vance también criticó a universidades que, según sugirió, estaban abusando de un programa que permite a estudiantes internacionales llegar a Estados Unidos. Estas visas temporales, llamadas visas J-1, permiten que visitantes internacionales viajen temporalmente al país para programas de intercambio de trabajo y estudio. En la mayoría de los casos, para obtener la visa, los estudiantes deben recibir la mayor parte de su financiamiento de una institución, como una organización que otorga becas, en lugar de pagar su matrícula personalmente.
Vance señaló a nueve universidades que, según dijo, ameritaban una investigación adicional por fraude de visas J-1, al afirmar que utilizaron el programa en proporciones mayores que sus contrapartes.
Las universidades fueron Harvard; Yale; Stanford; Brown; la Universidad de Pittsburgh; la Universidad de California, Davis; el Instituto de Tecnología de California, o Caltech; la Universidad Estatal de Arizona; y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, o MIT. Stanford dijo que cooperaría con la investigación. Las otras universidades de momento no han respondido solicitudes de comentarios.
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Ortutay reportó desde Oakland, California. Contribuyeron a esta nota los corresponsales Heather Hollingsworth en Mission, Kansas y Paul Wiseman y Annie Ma en Washington.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.