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Estoy hecho de todo lo que mi padre no pudo lograr,

de todo lo que mi madre nos juró que estuvo mal,

estoy hecho de cristianos pendejos.

—Lázaro Cristóbal Comala

Michel Foucault escribe en “La voluntad del ser” (1976) que cuando la confesión no es espontánea ni impuesta por algún imperativo interior, se le arranca; se le descubre en el alma o se le arrebata al cuerpo. Eso es “Belmont”, la más reciente producción discográfica de Lázaro Cristóbal Comala, que hace honor a una célebre cantina ubicada en Durango.

El quinto material discográfico de Cristóbal Comala (nombre rulfiano) cuenta con colaboraciones de la talla de Mabe Fratti, Camila Acosta, Ikalethia y Gianna Cisneros, entre otras.

El álbum cuenta con 19 canciones con una duración total de 90 minutos, en los que se ensaya acerca de conceptos como la muerte, la existencia y la actividad onírica, con una prosa de colmillos por demás aguzados, metáforas complejas y un humor más negro que la turmalina.

De nada serviría considerar cada uno de los temas, me parece que estamos ante un álbum conceptual, en el que se relata la noche oscura del alma de un santo bebedor. Es como si Lázaro Cristóbal Comala residiera en el Hotel Overlook de la película “El Resplandor” (sucursal de Belmont) de Stanley Kubrick, frente a Lloyd el barman, un fantasma, un hombre del que sólo se sabe que fue camarero de Overlook. Sentado ahí, haciendo que el mal que habita en el inmueble adopte la forma del cantinero, para aprovechar uno de los puntos débiles del cantautor: el alcohol.

La lírica de Lázaro Cristóbal Comala se desarrolla en una ininterrumpida sucesión de temas y motivos, que se reiteran y se transmutan en los más diversos tonos de la sátira, el existencialismo y la inocencia, ya deslizándose por los cauces de una canción confesional o improvisándose en arabescos o versos líricos en torno a la bebida y el fondo de la misma. Tales motivos tomados siempre en función de un interés terapéutico, le confieren a su música el sabor de un producto catártico. Pero lo que resulta innegable como valor de su arte, es la intensidad de su dolor por recuperar a los fantasmas del pasado.

Lázaro Cristóbal Comala promociona 'Belmont', su más reciente disco.
Lázaro Cristóbal Comala promociona ‘Belmont’, su más reciente disco.