Cuando los agentes de policía y los paramédicos llegaron al lugar del tiroteo de Pittsburgh en la madrugada del 17 de abril, se apresuraron a trasladar a los heridos al hospital.
El tiempo es esencial en estas situaciones. Una persona con una lesión que pone en peligro su vida puede tardar tan sólo cinco minutos en desangrarse. Al igual que la RCP, las técnicas básicas de control de hemorragias pueden ayudar a salvar una vida en caso de emergencia.
“Si alguien tiene una hemorragia potencialmente mortal y le quedan minutos de vida, no se puede confiar en el personal médico”, dijo el doctor Matthew Neal, un cirujano de trauma en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (UPMC), quien atendió a muchas de las víctimas gravemente heridas del tiroteo en la sinagoga del Árbol de la Vida en 2018. “Los transeúntes van a ser las primeras personas en llegar”.

El doctor Neal es un defensor de Stop the Bleed, una iniciativa que le enseña a las personas habilidades de primeros auxilios para controlar el sangrado. Se introdujo a raíz del tiroteo de la primaria Sandy Hook en 2012, en el que murieron 26 personas.
Con el aumento de la violencia con armas de fuego en Estados Unidos, las probabilidades de encontrarse en el escenario de un tiroteo son cada vez mayores. Pero las técnicas también se aplican a otros escenarios que pueden causar hemorragias significativas, como los accidentes de tráfico.
Alerta a las autoridades
Lo primero que hay que hacer cuando se produce un tiroteo o un accidente grave es alertar a las autoridades lo antes posible.
“Es muy fácil, en un escenario caótico, pensar que todo el mundo lo ha hecho”, dijo el doctor Allan Philp, jefe de traumatología de Allegheny Health Network, quien trató a las víctimas del tiroteo del North Side. “Pero hay que asegurarse de que alguien realmente llamó al 911, para que la ayuda profesional pueda llegar lo antes posible”.
Hizo hincapié en el enfoque “correr, esconderse, luchar” en una situación en la que haya alguien que esté disparando. Huye de la zona si puedes y llama al 911 una vez que estés a salvo. Si no puedes huir, sal de la vista de quien dispara y permanece en silencio. Como último recurso, y sólo si estás en peligro inmediato, intenta detener a quien está disparando.
Ejerce presión
Asegúrate primero de que estás a salvo antes de intentar ayudar a alguien que está herido. Independientemente de la parte del cuerpo que esté herida, la táctica más básica para detener la hemorragia es aplicar una presión firme y directa sobre la herida, no solo con una mano, dijo el doctor Neal. Usa una toalla o una camiseta para presionar la hemorragia si no dispones de una gasa.
“Mantén las dos manos juntas, dobla los codos y pon todo tu peso en la herida para intentar detener la hemorragia”, dijo. Aunque parece sencillo, dijo que esto puede ser un reto, porque la gente piensa que podría herir más a la persona que está herida.
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“Si se trata de una hemorragia que realmente pone en peligro la vida, no basta con quedarse parado y esperar”, dijo. “Puede que haya que hacer daño para ayudar”.
Sigue aplicando presión hasta que la hemorragia haya remitido. Si la hemorragia no se ha detenido, es una señal de que debes aplicar más presión, dijo. Aunque puede ser físicamente doloroso para la persona herida, es poco probable que le causes una lesión sólo por aplicar presión. Cuando los médicos lleguen al lugar de los hechos, se le administrarán analgésicos a la gente herida.
Los transeúntes también pueden ser aprensivos al entrar en contacto con la sangre de otra persona, pero no es peligroso a menos que uno mismo tenga heridas abiertas. El doctor Neal dijo que hay poco riesgo de contraer una enfermedad transmitida por la sangre, como hepatitis o VIH, de otra persona si tu piel está intacta.
Usar un torniquete
Para las lesiones que se producen en los brazos o las piernas, un torniquete puede ser muy eficaz para detener la hemorragia.
“Un torniquete detiene el flujo de sangre a la extremidad y aprieta los vasos sanguíneos de manera que elimina el flujo de sangre a la zona en donde está la herida”, dijo el doctor Neal.
El objetivo es colocarlo por encima de la herida, lo más alto posible en el brazo o la pierna. Puede colocarse encima de la ropa, pero debe estar al menos a unos centímetros de la herida. El torniquete no debe aplicarse sobre una articulación.
Para usar un torniquete, envuélvelo firmemente alrededor de la extremidad y apriétalo al máximo. A continuación, gira la varilla del torniquete en una dirección para aumentar la presión y asegurar la varilla para que no se deshaga. Es probable que el torniquete sea doloroso, pero puede ayudar a detener una hemorragia potencialmente mortal. Deja el torniquete puesto hasta que llegue el personal médico.
A través de la iniciativa Stop the Bleed del oeste de Pennsylvania, UPMC ha colocado torniquetes en muchas escuelas de la región y ha equipado a los agentes de policía con ellos. Los torniquetes suelen incluirse en los botiquines de primeros auxilios para traumatismos y también pueden adquirirse por internet.
Pero no están disponibles en todas partes. En esos casos, el doctor Philp aconseja no fabricar uno improvisado. No suelen ser eficaces, y cada minuto cuenta cuando alguien está sangrando. Dijo que se puede perder tiempo valioso buscando los materiales para hacer uno.
“Eso son tres, cuatro o cinco minutos de tiempo que es mejor emplear simplemente manteniendo la presión” sobre la herida, dijo.
Rellenar la herida
Para las heridas en la axila y la ingle, rellenar la herida es otra táctica útil para controlar la hemorragia. Abre o quita la ropa que cubre la herida y rellénala con una gasa, una toalla limpia o cualquier tejido que haya cerca. Independientemente de lo que uses, el tejido debe estar en contacto directo con la hemorragia, dice el doctor Neal.
Una vez que hayas rellenado la herida con toda la fuerza que puedas, presiona hacia abajo con ambas manos. Si el material de compresión se empapa y la herida sigue sangrando, sustitúyelo por material nuevo. Si la hemorragia está controlada, no retires el material empapado. Mantén la presión sobre la herida hasta que llegue el personal médico.

