El artista visual Jorge de León (Guatemala, 1976) fue miembro de una de las pandillas más famosas y temibles del continente americano, cuyos inicios se remontan a la década de los 80, con redes que operan en Guatemala, El Salvador y Honduras (Triángulo Norte de Centroamérica). Su arte se conecta a la vida diaria de su país.
Formado en la Escuela de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla, De León manifiesta una relación de amor-odio con su ciudad natal; el artista cuestiona las dinámicas que la rigen, pero no puede prescindir de ella. Su obra se articula ampliamente con el fenómeno urbano y en los hechos y consecuencias que de él se desprenden.
Ha expuesto en Estados Unidos, Centroamérica y Europa, realizando exposiciones en el Palacio de Tokio, en París, New York, Portugal, Argentina, España y más recientemente en México, en Guadalajara, con la exposición “Crónicas del caos”, en Gamma Galería; obra basada en sucesos históricos que de una u otra manera, trascienden de su propia temporalidad y contexto geopolítico, para establecer un diálogo en torno a la noción de la humanidad.

“Crónicas del caos” se inauguró el pasado 5 de marzo, y estará abierta al público hasta el 14 de mayo de 2022.
¿Se sigue simbolizando en tu obra el número 13?
No sólo el 13 aparece, hay otros números, pero en algunas series se representan más. Son números que tienen que ver con el contexto local de violencia.
¿Contesta tu arte a una lógica de paralegalidad, de etnografía multilocal, de adscripción identitaria y al mercado de violencia y muerte como una reflexión de la tensión en contextos marcados por la exclusión social o como cuestionamiento de las dinámicas amor-odio que rigen a la ciudad de Guatemala?
Sí y no, dependiendo del momento en que se encuentre y se vea…
‘Está la belleza y están los humillados; por difícil que sea la empresa, no quisiera serle infiel, ni a los segundos, ni a la primera’, escribió Albert Camus. ¿A qué le es fiel el arte de Jorge de León?
La obra de Jorge de León le es fiel a la obra de Jorge de León; con su ética o falta de ella. Como se deba, no le importa la estética, eso sí no, la estética es una cuestión secundaria, no es lo principal dentro de la obra, lo principal es el contenido. Ya lo demás es lo de menos, a partir del contenido, asegurar lo que tenga que ser, ya sea pintura, dibujo, escultura, performance, fotografía o una cagada, lo que tenga que ser.
¿Cómo se sobrevive al Triángulo del Norte (El Salvador, Honduras y Guatemala), para posteriormente, como artista, gestar un retrato de representación de los hechos cotidianos de la identificación juvenil con el límite o los bordes?
Creo que es una parte muy difícil, más viniendo de un contexto pobre y marginal; no es una cosa fácil, es un contexto muy violento, con mucha ignorancia y pobreza, difícil para vivir. La discriminación hacia la pobreza también es algo duro, muy difícil. Al igual que acercarse al mundo del arte cuando no tienes la imagen adecuada, te ven extraño… También cuando no tienes dinero para los materiales… Creo que eso también me obligó a pensar en el arte desde la comunicación y no desde la estética, porque también lo estás pensando en: cómo tu materia se vuelve más eficiente, cómo tus materiales se pueden extender más y cómo puedes tener más impacto o más alcance con menos recursos; la eficiencia del material con el que trabajas es importante, creo yo, para poder narrar muy bien las historias, las ideas que hay allí; porque lo que uno ve en un periódico o en una ciudad, es solamente la punta de lanza de algo mucho más complejo que hay en una sociedad, más en las sociedades del Triángulo Norte, más con tanta pobreza y desigualdad.
No me interesa, en sí, contar las historias; tal vez me interesa meterme un poquito más a fondo en ellas. Una historia sólo es un pretexto para poder discutir de algo más profundo.
En particular, el pandillaje se entiende como reflejo de una transición desde un panorama dominado por conflictos ideológicos sobre la naturaleza del sistema político hacia formas prosaicas de violencia, como la delincuencia y el crimen; ¿de qué manera encuentra continuidad este concepto en un cuerpo de obra que se ha ido constituyendo como ‘un retrato de los aspectos menos atractivos pero más punzantes de Guatemala: país de la eterna primavera’?
Creo que no se inserta dentro de la obra tanto, no se ve en el reflejo de la obra, sino en la acción de hacer la obra.
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¿Qué me hace diferente del fotógrafo, que tomó la imagen de la persona que fue víctima?
Yo solamente estoy convirtiendo en víctima de robo al fotógrafo, que al final de cuentas estoy hablando de “la apropiación de una imagen o de una idea”.
También la pandilla tiene que ver con comunidad, con cómo un grupo de personas se reúnen para subsistir o sobrevivir dentro de un sistema muy violento y conflictivo. Entonces, hay que unirse y generar un bloque para poder salir adelante, y creo que “yo soy la imagen de un bloque”; por que al final de cuentas termino trabajando con otro grupo de personas que me ayudan, y no son asistentes, son personas que aportan a mi obra en ideas y conceptos.
Un gran vacío en las artes visuales sobre pandillas latinoamericanas, es la ausencia de estudios conceptuales, pues la mayoría representa a las pandillas como la desincorporación de todo concepto estético per se; esto significa que entendemos muy poco sobre el arte como una apariencia de lo real.
Creo que mi obra se ha ido bastante lejos de la estética de las pandillas en los últimos diez años. Lo abordé mucho al principio, no sólo la estética, sino las ideas. Y creo por ahí hay algo de la semiótica del tatuaje o de la semiótica de las pandillas o de las maras (Mara Salvatrucha); no conozco mucha gente que haya abordado los temas de las pandillas a profundidad y de manera conceptual, en Guatemala existen algunos libros, pero como fenómeno social, no estético.
No conozco mucho del resto de Latinoamérica, pero te podría hablar un poco del Triángulo Norte, específicamente de Guatemala, creo que es muy difícil que alguien de una pandilla salga a hablar de su estética, normalmente nos nombra alguien más, como todo en América Latina nos nombra otro, un antropólogo, un artista o alguien más, pero no nos nombramos desde nosotros; y yo he querido alejarme mucho de la estética de allí, porque ya no milito del todo con el grupo, con la Mara. Entonces prefiero mantenerme al margen e igual, las historias que hay ahí en algún momento las voy a sacar, porque creo que, como hablabas en una pregunta anterior, están ligadas a la corrupción y al gobierno, al final de cuentas nosotros somos útiles para un sistema, y entre menos se sepa de una mara o de una pandilla “mejor”, se arma un misterio alrededor y la gente mantiene mucho el miedo en eso… No sé, creo que podría darse más acercamiento todavía.
¿Cómo un adorno moderno, el artista se cose la boca (‘El círculo’) en un doble gesto que, por una parte, incide en el hecho de que es con el espanto y el horror con lo que el arte ha de cargar, y, por otra parte, que el silencio nos hace sumisos ante el poder, cómplices de delitos y testigos de la impunidad?
“¡Ver, oír y callar!”, como dicen: !Ver, oír y callar!
Convérsame acerca de la obra ‘In/Out’, que presentaste en el marco del proyecto ‘Cielo al revés’, en el Centro Cultural de España en Guatemala, una performance en la que revestiste de carne cruda una paca de ropa usada.
Creo que más que carne, lo veo como los restos de un animal, que sirve para trabajar: una res que no tiene género, que no sabemos si es hembra o macho, solamente es una res, es el músculo que mueve al animal de la granja de carga, cubriendo algo que se importó desde Estados Unidos, algo que ya no es materia prima, que solamente son los deshechos. Estaba pensando en: ¿cómo son las relaciones de poder entre países?; y en lo que nosotros exportamos de acá, aparte del producto interno bruto, que la mayoría son postres (café, azúcar, bananos) no mandamos industria, no mandamos productos ya terminados, no. Todo lo nuestro, nuestra materia prima no tiene un “valor agregado”, lo que mandamos es mano de obra, gente que va a trabajar y esa es un poco la idea, no porque los guatemaltecos que estén allá sean animales o no, solamente porque terminan destrozados, trabajando. Y no me parece justo que estemos enviando humanos, mientras lo que tenemos de regreso es su basura.
‘Recuerdo’, performance de 2008 presentado en el marco del proyecto ‘Horror Vacui’, es una acción que aborda la idea de familia, una herida que no ha sanado en Jorge de León. Obra que me refiere a la psicomagia, por la conjugación de los ritos de los chamanes con el teatro y el psicoanálisis.
La primera vez que oí eso de “el efecto mariposa” fue en esa película que se llamaba igual, que hablaba de que el aleteo de una mariposa en un lugar se podría convertir en un huracán, a una distancia muy lejana.
A mí abuela la desaparecieron en 1972, el ejército de Guatemala, y eso llegó a dividir en diferentes partes a mi familia, creo que cada uno de los hijos de ella se fue por su lado y fue un hecho que afectó muy fuerte a mi lado paterno, a mi viejo y sus hermanos. Mi abuela en su momento creo que quería otra, bueno… Trabajaba para tener un mejor lugar, siendo madre soltera, al final, yo lo que sé de ella, es lo que oí de mi papá y lo que he leído en internet, o lo que ido encontrando poco a poco con sus amigos, con algunos familiares.
En el performance, lo que hago realmente es borrarme la identidad, desaparecer, como desapareció ella. Quitarme los tatuajes, las cicatrices y convertirme en un bulto nada más, obviamente sólo es…, arte, no es real, es verosimilitud, no realidad.
Tu obra abarca la pintura, el dibujo, la escultura, la instalación y el performance, ‘a partir de una inquietud por preservar y revelar acontecimientos históricos y de crear nuevos mundos a partir de su reinterpretación en torno al presente’. ¿Con qué técnica te sientes más cómodo?
Creo que con lo que me siento más cómodo es con una hoja de papel y un lápiz. O con lo más sencillo posible y lo más simple, un palito sobre la tierra.
¿Cómo definirías tu primera exposición individual ‘Crónicas del caos’, en la Gamma Galería de Guadalajara?
Con lo de la exposición en Gama, bueno, fueron tres semanas de trabajo intenso. De ir conociendo gente poco a poco, casi no vi nada de Guadalajara. Si me preguntas qué conozco, conozco un par de calles, algunas avenidas, restaurantes y las fachadas de algunos edificios, pero no mucho. Hay cosas que por poco no se presentan como las esculturas por diferencias entre las políticas del manejo de obra en Guadalajara y Guatemala, pero yo no quería que las piezas tuvieran algún sello de exportación. Me dijeron que iban a hacer unos trámites en Guatemala para no poner los sellos, y bueno, en Guadalajara se los pusieron, no dejaban pasar nada sin que estuviera sellado o fumigado, entonces fue un trámite que me atrasó un poco. Sí es una crónica del caos esa exposición, creo que el nombre le queda perfecto; a partir de dos países corruptos (bueno no sé si tenga que decir esto) pero al final así es.
Creo que el resultado me gustó, y espero que se sienta bien el trabajo que se hizo, que fue agradable visualmente; también la disponibilidad de la gente de Gama, Rigo Campuzano, y la demás gente que colaboró en la exposición, las pláticas fueron algo divertido. ¿Que te diré?, no tengo nada de qué quejarme, un par de resbalones que se dieron por allí, pero nada más.