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Un sistema híbrido de educación, con algunos tomando clases en persona y otros virtualmente, ayudó a los estudiantes en el Condado Hillsborough, en Florida, a superar lo peor de la pandemia de coronavirus.

Para los estudiantes de familias de trabajadores agrícolas migrantes, que pasan semanas en el camino siguiendo los cultivos, cada año es un año escolar híbrido.

El coronavirus lo empeoró.

Ahora, confían más que nunca en un programa financiado con fondos federales en el Distrito Escolar del Condado Hillsborough que les ayuda a mantenerse al día con el trabajo de clase, y mucho más.

Los estudiantes de séptimo grado Amilli Tolentino, extrema izquierdo, y Raúl Ramírez, ambos de 12 años, miran una tarea con la defensora migrante Maria Wyatt mientras que la estudiante de sexto grado Estephanie Tehuintle, de 11 años, a la derecha, almuerza con el grupo de estudiantes, que son parte del Programa de Educación Migrante del Condado Hillsborough, en Marshall Middle Magnet School en Plant City, Florida, el jueves 28 de octubre de 2021.
Los estudiantes de séptimo grado Amilli Tolentino, extrema izquierdo, y Raúl Ramírez, ambos de 12 años, miran una tarea con la defensora migrante Maria Wyatt mientras que la estudiante de sexto grado Estephanie Tehuintle, de 11 años, a la derecha, almuerza con el grupo de estudiantes, que son parte del Programa de Educación Migrante del Condado Hillsborough, en Marshall Middle Magnet School en Plant City, Florida, el jueves 28 de octubre de 2021.

“Es una población muy necesitada”, dijo Maria Wyatt, de 58 años, tutora y defensora de la secundaria Marshall Middle Magnet y la secundaria Turkey Creek con el Programa de Educación Migrante del distrito. “Estamos hablando de lo básico”.

Wyatt dijo que ha recibido docenas de llamadas telefónicas de padres que no tienen camas para sus hijos y están buscando lugares donde puedan vivir.

Es uno de los momentos más desafiantes en la historia del programa, lanzado a nivel nacional en 1966 para ayudar a los niños migrantes de 3 a 21, independientemente de su estado migratorio, a mantenerse en el camino hacia un título de secundaria. El programa de Hillsborough está ayudando a 2,650 estudiantes este año con 35 empleados y un presupuesto de $ 2.8 millones.

Hillsborough, Miami-Dade, Polk y Palm Beach se encuentran entre los distritos escolares de Florida con programas de educación para migrantes. El Departamento de Salud del estado estima que entre 150,000 y 200,000 trabajadores agrícolas migratorios y de temporada y sus familias viajan y trabajan en Florida cada año.

Muchos de los estudiantes están encontrando formas de sobresalir a pesar de los desafíos que presenta la pandemia, dijeron los defensores de los migrantes de Hillsborough.

Una de ellas es Estephanie Tehuintle, de 11 años, estudiante de sexto grado y estudiante de honor en Marshall Middle Magnet School en Plant City.

Estephanie nació en Estados Unidos de padres inmigrantes de México. Trabaja con su familia en los campos de Plant City, recogiendo fresas, tomates y arándanos. El año pasado, viajaron a Tennessee para plantar pimientos antes de regresar a Florida.

Espera convertirse en veterinaria y líder comunitaria para poder ayudar a otras familias necesitadas a su alrededor.

“Es una estudiante maravillosa, responsable y muy trabajadora”, dijo Wyatt.

Liliana Pedro-Peña, de 13 años, es una estudiante de séptimo grado y ávida lectora que está obteniendo altas calificaciones incluso cuando se muda con sus padres para trabajar los cultivos de arándanos, manzanas y fresas. El año pasado, los arándanos los llevaron a Michigan. Este año, viven en Plant City.

Los contratiempos que pueden parecer pequeños para otros pueden tener un efecto devastador en la familia de Liliana. Hace tres años, su madre se sometió a una cirugía por cálculos biliares y la familia comenzó a tener problemas para pagar las facturas. El año pasado, su padre fue citado por una infracción de tráfico en Michigan y tuvieron que hacer uso de sus ahorros para pagar la multa y los costos judiciales.

“Aunque mis padres no quisieron decírnoslo, soy lo suficientemente inteligente como para entender lo que estaba pasando”, dijo Liliana. “Esto muestra por qué es importante para mí estudiar y prepararme”.

Aquellos que trabajan en el Programa de Educación Migrante, así como consejeros y maestros de aula, brindan una serie de servicios, incluido el seguimiento de los estudiantes a medida que se mueven de un lugar a otro, ayudar a los padres a encontrar formas de llegar a fin de mes y completar el papeleo requerido de los estudiantes en el distrito escolar, dijo CarolAnn Mayo, de 52 años, quien supervisa el Programa de Educación Migrante en el Condado Hillsborough.

“Estos estudiantes son parte de nuestro futuro”, dijo Mayo, “y debe,ps asegurarnos de que tengan lo que necesitan”.

Quienes trabajan en el programa local animan a las familias a que vengan a buscar ayuda, en parte ganándose su confianza y respeto. También deben trabajar para ganarse la confianza y el respeto de otros defensores de los migrantes.

“Cuando los niños no asisten a la escuela, vamos a encontrarnos con ellos”, dijo Mayo. “Nos conectamos con sus familias y con las escuelas a las que pertenecen”.

Como todos los padres, aquellos que son trabajadores migrantes han estado ansiosos por ver a sus hijos regresar a clase después de que las escuelas cerraron debido a la pandemia y cambiaron a la educación virtual.

Lograr que los estudiantes terminen la c secundaria es el objetivo del Programa de Educación Migrante de Hillsborough y los empleados CarolAnn Mayo, izquierda, supervisora; Grecia Rosa, centro, reclutadora familiar, y Mirna Rivera-Topke, defensora de los migrantes.
Lograr que los estudiantes terminen la c secundaria es el objetivo del Programa de Educación Migrante de Hillsborough y los empleados CarolAnn Mayo, izquierda, supervisora; Grecia Rosa, centro, reclutadora familiar, y Mirna Rivera-Topke, defensora de los migrantes.

Pero muchos han sido cautelosos a la hora de buscar ayuda para sus hijos debido a la creciente deportación de inmigrantes que viven aquí ilegalmente bajo el ex presidente Donald Trump. Aún otras familias ya no califican para recibir ayuda a través del Programa de Educación Migrante porque los padres dejaron el trabajo agrícola por la floreciente industria de la construcción.

Al mismo tiempo, hay menos familias inmigrantes involucradas en el trabajo agrícola porque los empleadores están contratando a más personas a través de programas de visas especiales H2-A y otros programas especiales de visas. Uno de ellos es Jorge Campos, de 28 años, el mayor de tres hermanos que vino a Estados Unidos a trabajar en los campos de Plant City durante nueve meses. Campos dejó a su esposa y dos hijos en México.

“Para los agricultores y los trabajadores migrantes, es complicado”, dijo Wyatt.

El Programa de Educación Migrante ayudó a los dos hijos mayores de los trabajadores agrícolas Rocío Leyva y su esposo, Isaías Macedonio.

Demasiados niños salen temprano de la escuela para trabajar y ganar dinero para sus familias sin pensar en su futuro, dijo Leyva, de 43 años, quien llegó de México hace 24 años con Macedonio, de 44.

Los hijos Edgard, de 21 años, y Erick, de 18, obtuvieron sus diplomas de secundaria. Edgard asistió a Hillsborough Community College y trabaja como mecánico en un concesionario de automóviles en Tampa. Erik está estudiando para ser técnico en computación.

Son una inspiración para sus hermanos menores, Eduardo, de 16 años, e Isaías, de 7.

“El PEM es parte de nosotros y de nuestras vidas porque ha ayudado a mis hijos a estudiar y prepararse para el futuro”, dijo Leyva. “No podría haberlo hecho sin ellos”.

Mirna Rivera-Topke, de 62 años, defensora del Programa de Educación Migrante, está ayudando a 40 personas, de 16 a 22 años, a volver a la normalidad después de dejar la escuela. Ella les habla sobre sus prioridades y objetivos y los anima a seguir adelante.

Rivera-Topke, nacida en Guatemala, esposa y madre de de tres hijos, dijo que la pandemia ha aumentado los temores y las dudas entre quienes piensan en regresar a la escuela. Hace que su trabajo sea más difícil.

“Es un desafío diario, pero estoy feliz de ayudar”, dijo. “Llevo cinco años aquí y, sin duda, han sido los años más gloriosos de mi vida”.

Este texto fue traducido por Octavio López/TCA