La legalización de la marihuana en México constituye un asunto complejo, el cual ha desatado un amplio debate entre diferentes sectores de la sociedad. No es un asunto menor, ya que representa un cambio de paradigma con distintos fines, incluidos su uso adulto o recreativo.
Según el “Informe mundial sobre las drogas 2020”, el cannabis es la droga más consumida en el mundo. Se calcula que sólo en 2018 por lo menos 192 millones de personas la consumieron. El “Informe sobre la situación del consumo de droga en México y su atención integral” dejó de manifiesto que la marihuana es la droga ilegal más consumida en ese país. Hasta 2017, 8.6% de los mexicanos afirmaron que la han probado al menos una vez.
Hoy, tras varios amparos de consumidores de marihuana, la Corte Suprema despenalizó el consumo recreativo y terapéutico de la marihuana; logro realizado gracias a agentes contraculturales y de cambio como Carlos Martínez Rentería*, quien ha sido convocante a marchas por la marihuana, coeditor de la revista Cáñamo y fuerte bastión del movimiento por la despenalización de la marihuana.
Hablamos en entrevista sobre la prohibición, el periodismo contemporáneo, la contracultura en México, la revista Generación, y de su más reciente libro “La bruja blanca”, editado por El Salario del Miedo este año.
¿Qué recuerdas de tus estudios de teatro en el Instituto de Arte Escénico?
Recuerdo muchos momentos mágicos: las clases con los maestros Antonio González Caballero, un entrañable personaje lleno de sabiduría y bondad. También a Óscar Ledezma, un personaje genial. Mis clases de danza contemporánea con mi querida maestra Lucero Binquist (esposa del gran fotógrafo Nacho López). Infinidad de lecturas: Chejov, Ibsen, Strinberg; recuerdo el instante en que se me olvidó un parlamento de un monólogo a mitad del escenario y me pregunté ¿que hago aquí?. En ese momento entendí que el teatro no era para mí.
¿Qué fue lo que te atrajo del periodismo en un principio, y qué te llevó a estudiar en la escuela Carlos Septién García?
Cuando estudiaba teatro, mi padre me pidió que estudiara otra carrera simultáneamente y lo más cercano a la escuela de teatro (en la calle de Bucareli) era la Carlos Septién. Durante un año asistí a las dos escuelas, pero me ganó el periodismo.
¿Qué fue lo más fuerte que te tocó reportear en El Universal, en tu estadía en ese diario de 1984 a 1995?
Infinidad de entrevistas con gente luminosa como Carlos Fuentes, Rufino Tamayo, García Márquez, Bioy Casares, Juan Soriano, Rubén Bonifaz Nuño, Alí Chumacero, muchos más. Un día venía yo de tomar unos tragos con una amiga en un taxi y al pasar frente a la Cámara de Diputados vimos que se estaba incendiando, nos bajamos del coche y fui el primer periodista que tuvo la nota.
¿Cómo surge la revista contracultural Generación, en medio de un fraude electoral monumental?
Fundamos la revista unos meses después de aquel fraude electoral (1988), por cierto que Manuel Bartlett fue uno de los artífices de ese fraude. Todos los espacios de expresión de los jóvenes estaban cerrados. El lema de aquel incipiente periodiquito fue “Palabra joven de México”.
“Es una revista que decide salirse de todo, que levanta la mano para señalar que el sello de nuestra generación es el escepticismo creativo y eso ha permitido una mirada irreverente”, expresó Eduardo Vázquez acerca de la revista. ¿Ha cambiado la manera en que las plumas publican en Generación, desde el 88 hasta la fecha, quizá hay más entusiasmo por el reconocimiento que por la aportación o el espíritu libertario de nombrar lo innombrable?
El escepticismo y la incorrección política siguen vigentes en la revista, el espíritu libertario es nuestra consigna. ¿Reconocimiento? ¿De quién? Sólo de algunos locos sin futuro como nosotros (risas).
¿Creer en el fracaso es un acto político en México?
Sí. Pero detesto la política y a los políticos.
¿Existe aún el underground?
Claro que sí, es como si me preguntaras si existe el establishment. Es una dialéctica imposible de romper.
More Top Picks Headphone
¿Por qué seguir fanatizando el alcohol?
Yo nunca he fanatizado el alcohol, sólo me lo tomo y ya.
¿Existe algún altercado con el maestro Huberto Bátiz, cuando colaboraste en el suplemento cultural ‘Sábado’ del diario Unomásuno?
No, por el contrario, siempre fue muy generoso conmigo, me publicó en cinco entregas una larga historia de los primeros diez años de Generación en el legendario “Sábado”. También le publicó su primer texto a mi hijo Emiliano cuando tenía 8 años,
¿Cómo fue dirigir el Congreso Nacional de Contracultura de 2003 a 2013?
Fue una aventura muy alucinante y feliz. El doctor Roberto Castelán, rector del campus Lagos de Moreno de la Universidad de Guadalajara prácticamente me permitió cumplir todas mis fantasías.
“No soy cristiano. Tampoco ecologista; / menos un político demagogo. / Pero me estremecen los árboles. / Su caprichosa fisonomía, su dignidad inmóvil”. Los árboles son un elemento poético constante en tu libro ‘Barbarie’ (Moho, 2011), ¿qué despiertan en ti?
Eso que mencionaste, su dignidad inmóvil y su caprichosa fisonomía, sobre todo en las madrugadas.
¿Cómo se dio la entrevista con la actriz Ariane Pellicer en tu libro ‘La bruja blanca’, que apareció originalmente en la revista Cáñamo en 2020, y por qué decidiste encuadrarla en el libro?
Ariane es una muy querida amiga mía, eran días de pandemia y le mandé un cuestionario y lo respondió de viva voz por WhatsApp. Es una mujer intensa, libre y desprejuiciada. Me encanta.
El libro es un recuento singular e inédito de entrevistas y testimonios personales, y tu maratónica experiencia como activista en pro de la despenalización de las drogas. ¿Podríamos decir que es una declaración de amor a la cocaína?
En todo caso de amor-odio, nunca he idealizado a la coca, a ninguna droga, incluyendo al alcohol. Para mí lo más importante es apostar por la despenalización de todas las sustancias prohibidas y dejar de estigmatizarlas de una manera hipócrita y moralista como ocurre ahora. Es importante que la gente entienda que el verdadero problema no son las drogas, es su prohibición. Cualquiera es drogadicto, pero no cualquiera piensa en la cultura de las drogas y advierte su necesaria despenalización como único camino para romper la inercia de muerte, delincuencia y corrupción que significa la absurda prohibición.
Así como la pregunta que le formulas a Guillermo Fadanelli en ‘La bruja blanca’, en tu caso, ¿qué fue primero, las drogas o la literatura?
Llegué tarde al consumo de drogas (por suerte), ya había leído muchos libros antes de mi primera rayita de cocaína.
*Carlos Martínez Rentería es periodista, poeta, promotor cultural y director de la revista contracultural Generación.