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Cualquier librería independiente que haya sobrevivido a una crisis sanitaria es el mejor lugar para hacer una lectura, y prueba de ello es La Librería de los Escritores, ubicada en Casa Terán de Aguascalientes, México, que abrió sus puertas en 2014 para ofrecer una propuesta distinta a lo que se encuentra en otras librerías, ediciones y autores un tanto anómalos y lo que usted busque, ya que como dijo su afamado librero y propietario, el bibliómano, melómano y amante de los tatuajes Luis Gerardo Hernández Ortiz: “Somos un espacio a donde todos van por igual. Es complicado y creo que hasta sería un poco injusto negarle a un cliente que busca un libro de moda negarle la oportunidad de leerlo”.

Charlé con Hernández Ortiz acerca de la evolución de la publicación, la reconversión digital del libro, el valor del trabajo de un librero, Amazon, los lectores, el negocio de segunda mano y de por qué el libro sigue siendo el micelio de nuestra historia.

Interior de La Librería de los Escritores, ubicada en Casa Terán de Aguascalientes, México, y propiedad de Luis Gerardo Hernández Ortiz.
Interior de La Librería de los Escritores, ubicada en Casa Terán de Aguascalientes, México, y propiedad de Luis Gerardo Hernández Ortiz.

¿Cuál es el concepto de La Librería de los Escritores?

Somos una librería autónoma, más que independiente. No funcionamos solamente como un lugar donde hay una transacción comercial por medio de la venta de libros. Funcionamos, me gusta pensarlo así, como un espacio donde convergen ciertas disciplinas y donde podemos generar diálogo en torno al libro, a la literatura. Es un lugar donde tratamos de trabajar horizontalmente, es decir, las y los autores que se encuentran en nuestros estantes, tienen la misma exposición. No somos una librería solo de grandes hits, nos gusta que la gente que entra, primero, tenga la oportunidad de sentirse libre, que no haya ese hostigamiento donde solamente se busque la venta, si no que vayan recorriendo los estantes para que puedan encontrar lo que tal vez estén buscando; nosotros como libreros solo compartimos lo que nos ha mostrado la lectura y la bifurcación de caminos que se pueden dar para encontrar el propio.

¿Tiene que ver con el libro “La Librería de los Escritores” (2008) de Mijail Osorguín, un trozo de vida cotidiana recobrado de las tinieblas, que nos permite saber más sobre la historia social y política de la edición?

Así es. En un principio (hace 10 años) el proyecto comenzó con el nombre de Casa Laberinto. Libros/Discos/Cosas y fueron 4 años donde el trabajo fue arduo, muy desgastante y enriquecedor, pero sobre todo, te confrontaba con una realidad que te hacia cuestionarte la permanencia de este espacio. Nos tocaron explosiones, muy malas ventas, termitas, cuatro mudanzas y cuando cae en mis manos el libro de Mijaíl, me reconforta de alguna manera. Es un homenaje a esos editores, intelectuales y libreros rusos que en Moscú de principios del siglo XIX me mostraba la importancia de la subversión, del trabajo, de la importancia para perder la identidad.

¿Es el fin del concepto de la publicación tal como la entendíamos hasta ahora?

No, para nada. Sólo evoluciona.

¿Cómo afectarán a los escritores y a los libreros la reconversión digital que la pandemia aceleró?

A los escritores, no lo sé. Ellos tienen un extra que son las regalías que les pueden generar las ventas de sus libros en formato e-Book. Y creo que hay algo importante de mencionar y que creo es tema aparte pero ahora es súper fácil, rápido y  que como “autor” se publique tu libro o que auto publiques y lo subas en Amazon por ejemplo para venta en formato digital o impreso bajo demanda. También están esas empresas que funcionan como editorial y para mí, que soy medio mamón, resultan algunas como el coaching de la literatura. Si tienes un texto que puedes creer que es un gran texto ellos te hacen creer que es un gran texto, entonces, con tal de no perder al cliente le venden la idea de que su texto es un gran texto y fungen como editores pero en realidad solo hacen posible que cualquier texto se vuelva un libro, mero formato, nada más.

Interior de La Librería de los Escritores, ubicada en Casa Terán de Aguascalientes, México, y propiedad de Luis Gerardo Hernández Ortiz.
Interior de La Librería de los Escritores, ubicada en Casa Terán de Aguascalientes, México, y propiedad de Luis Gerardo Hernández Ortiz.

Para  los libreros y las librerías como la nuestra, se vuelve un trabajo de reformular el qué y cómo vender. Se trata de dignificar el libro como un objeto a comercializar pero donde se enlaza la parte que tiene que ver con lo que se llama empresas culturales, en donde no sólo es meramente el acto comercial que es la base, si no de dar a entender que las librerías como la nuestra siguen siendo un eslabón de la cadena del libro a nivel mundial. Las librerías siguen siendo el espacio subjetivo donde se  “combinan la creación, producción y comercialización de contenidos que son intangibles y culturales”.

¿Cuánto vale y cuánto paga el trabajo del librero?

En México no existe la profesionalización como librero, así que si bien te va y tienes un puesto en una cadena de librerías, (no hablamos de editoriales porque ahí no cabe la figura de librero) puede rondar en los $8,000.00 a $12,000.00 si tienes un cargo de gerencia o “encargado” sobre todo en librerías de ciudades como CDMX, Monterrey o Guadalajara. En el interior de la república no pasa los $8,000.00 mensuales en librerías de cadena.

¿Qué hacer para vender más libros?

Algo que nosotros hemos entendido, es que debemos comenzar a diversificar.

Después de diez años hemos logrado mantenernos y hacer colaborativo el espacio. Realizar presentaciones editoriales, conciertos, generar proyectos en torno al libro, hacer ferias de libro en escuelas, en plazas públicas, hacer lecturas públicas y ser partícipe de las actividades que desarrollan los demás espacios culturales autónomos e independientes ha hecho que podamos generar más números.

Debemos seguir leyendo, debemos seguir construyendo diálogo y de manera personal eso nos ha funcionado. Pareciera que en el caso de muchos que trabajan con libros los números son lo más importante pero si en un mundo hipercapitalista, nosotros dejamos de lado la parte subjetiva, la enriquecedora que es justamente aquella que te da la literatura, la lectura, hace años que estaríamos muertos, simbólicamente como librería…

¿Cómo hacerle frente a Amazon, la “librería” más grande del mundo?

La oportunidad que nos brinda el ser una librería abierta a todos los géneros, las corrientes, los temas, hace que nuestra permanencia sea clara y visible. Si menciono que los números no son lo más importante puede sonar medio conformista y hasta riesgoso a la vista de los gurús de la economía (que abundan) pero es que las nuevas escuelas de negocios dan fórmulas híper ventiladas y demasiado cromadas con tal de venderte la idea de que debes deslumbrar y ser alguien para pertenecer. No dudo que a muchos les funcione. A lo que voy es que la experiencia que da la no profesionalización en un medio como este es mucho más valiosa, más enriquecedora que, como una novela de largo aliento, lleva su tiempo y dedicación para esperar recibir ganancias. La gente seguirá teniendo hábitos de consumo que difícilmente haremos cambiar, ante eso, muchas veces esta empresa y otras grandes cadenas nos funcionan mas como aliados ya que al final, también se trata de que nuestro servicio termine (en una primera parte) en el momento en que el cliente tenga el libro que busca en sus manos.

¿Qué tipo de lectores tiene La Librería de los Escritores; literarios o de toda la vida?

Ambos. Nuestra clientela se ha ido conformando con el paso de los años de una manera muy aleatoria. Hay maestros, doctores, estudiantes, gente que pasa por la calle y entra, catedráticos, mamás, papás, niñas, niños, escuelas, universidades, bibliotecarios etc. de todas edades, tan diversos y enriquecedor que justo eso hace que nos distinga de cualquier otra librería.

¿El negocio del libro de segunda mano es un negocio fabuloso?

Tengo varios amigos que se dedican a los “libros usados” o de segunda mano y creo que es maravilloso, muy diferente a una librería tradicional o convencional, eso sí. Pero a mí me gusta mucho recorrer estas librerías ya que encuentras cosas maravillosas.

Creo que lo hace fabulosos el hecho de poder disfrutarlo. Eso es un gran privilegio.

¿Cómo evitar que sólo los libros de gran venta tengan posibilidades?

Creo que es difícil evitarlo y hasta cierto punto no tendría por qué. Más bien, como lo mencioné, somos un espacio en donde todos van por igual. Es complicado y creo que hasta sería un poco injusto negarle a un cliente que busca un libro de moda la oportunidad de leerlo. Lo que tratamos de hacer es persuadir y mostrarle otras opciones, así es como nos funciona.

¿Cómo lidias con los ladrones de libros?

¡Uy! Pues te llevas cada sorpresa. Tenemos sistemas de video vigilancia pero aun así, es difícil erradicarlos. Hay una idea romántica de que robar un libro es algo transgresor. No mames, robar es robar. A los que hemos agarrado les advertimos que están incurriendo en un delito y se tiene que castigar.

¿La naturaleza lectora se repetirá y encontrará siempre lo que necesita leer?

¡Qué bonita pregunta! Sí, categóricamente. Y en un halo de esperanza creo que si, por eso somos tercos y puntillosos, por eso trabajamos arduamente, porque entendemos la necesidad de, la falta de y sabemos que en algún momento ahí podrás encontrarla.

Leer es un acto revolucionario, contracultural, es algo vital, necesario.

Hace poco veía el documental “Fantastic Fungi” en Netflix y en mi trip entendía que parte de mi trabajo y el de los libros a lo largo de la historia ha sido así: Los libros son el micelio de nuestra historia. Sin ellos, nada. Hay que preservarlos.