El Mundial del cambio de dimensión del fútbol femenino no varió de dueño. En Francia-2019, Estados Unidos revalidó su título y Megan Rapinoe ascendió a la categoría de emblema planetario. Mejor jugadora de la competición y máxima goleadora (6 goles), como su compañera Alex Morgan, la atacante se convirtió de paso en un icono deportivo, social e incluso político por su lucha por los derechos de las personas LGBT y de la igualdad entre hombres y mujeres. No tuvo reparos en enfrentarse a su presidente Donald Trump.