El Superclásico disputado este domingo 8 de septiembre en el Soldier Field no respondió, ni de cerca, a las espectativas previas y se quedó en un evento tremendamente deslucido y aburrido.
América y Chivas empataron a cero en un insulso partido en donde no se registró ni una sola ocasión de gol y donde tan solo las aficiones de ambos equipos respondieron con creces al llenar al completo los cerca de 62,000 asientos de Soldier Field, que batió su récord de asistencia en un partido de fútbol.
Las lesiones y la fecha FIFA influyeron mucho en descafeinar el partido ya que había muchas ausencias en ambos equipos, sobre todo en el América, que recurrió hasta a 11 jugadores muy jóvenes precedentes de las fuerzas básicas que con números de tres cifras a sus espaldas le dieron un toque exótico al partido.

El América formó de inicio con Óscar Jiménez, Paul Aguilar, Emanuel Aguilera, Haret Ortega, Carlos Vargas, Fernando González, Leonel López, Israel García, Paolo Ríos, Morrison Palma, José López y Luis Zamudio. Por su parte las Chivas arrancó con Raúl Gudiño, Jesús Sánchez, Antonio Briseño, Gilberto Sepúlveda, Miguel Ponce, Jesús Molina, Fernando Beltrán, Gael Sandoval, César Huerta, Oribe Peralta y José González.
El morbo por ver al delantero de las Chivas, Oribe Peralta, enfrentarse por primera vez a su equipo también quedó muy deslucido debido a la falta de acercamiento a la portería del América.
El Guadalajara salió con un equipo más cargado de titulares y dominó más el juego, pero ni aún así pudo crear ni una sola ocasión clara de gol durante todo el partido.
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A falta de cinco minutos para el final, las barras de ambos equipos, localizadas detrás de cada portería, la del América en el lado sur y la de las Chivas en el lado norte, lanzaron numerosos botes de humo que provocó que el árbitro tuviera que detener el partido por unos minutos hasta que desapareció la humareda que había entrado al terreno de juego.
Poco después de reiniciarse el juego el árbitro pitó el final de un partido que no tuvo nada historia en el terreno de juego pero sí mucha animación, color y fiesta en las gradas de aficionados, sin duda, lo mejor de este Superclásico.

