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El partido del Chicago Fire del pasado sábado 9 de junio ante el New England Revolution en el Toyota Park no fue uno más, fue el primero donde las dos grandes agrupaciones de aficionados del equipo estuvieron ausentes.

¿El motivo? El Chicago Fire decidió cerrar la sección 101 destinada al ‘Sector Latino’ por reincidentes actos de violencia. Por lo que la ‘Sección 8’, en muestras de solidaridad, decidió también ausentarse del partido.

“Es algo que le agradecemos mucho a ellos. Nos han mostrado mucha sinceridad y apoyo en estos momentos difíciles”, afirma Roberto Díaz, uno de los líderes del Sector Latino.

Esta drástica sanción, según del Chicago Fire, es conclusión de un largo historial de actos violentos relacionados con el Sector Latino, por los que recibieron varios avisos antes de llegar a esta situación.

Según el Chicago Fire, son ya 14 meses lo que el Sector Latino lleva incumpliendo el Código de Conducta del Aficionado, por lo que recibió el pasado 2 de junio un último aviso de que si había una falta más todos sus privilegios como asociación, es decir, tanto la sección 101 de asientos asignada como el área privada para el ‘taligate’, serían cancelados.

Esta sanción le quitaba a partir del partido del 2 de junio ante San José Earthquakes y hasta el 1 de agosto todos los privilegios de poder introducir en el estadio sus banderas, pancartas, instrumentos, desplegar tifos y tirar confeti.

En el historial de actos violentos del Sector Latino, el club destaca el ocurrido el pasado 20 de mayo en el partido ante Houston Dynamo, donde tras el partido miembros de esta barra fueron arrestados, hubo heridos y daños a la propiedad en una pelea con aficionados de Houston.

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“Ahí tuvimos parte de culpa, pero no fue algo planeado. Algunos fueron a la otra parte del estadio a buscar a los aficionados de Houston. Reconozco que tuvimos parte de culpa, por eso cuando recibimos el primer aviso aceptamos el castigo y dijimos que de ahí para adelante ibamos a tratar de controlar más a todo el grupo y asegurarnos de que no haya más violencia”, reconoce Díaz.

“Lo de Houston ni hablar, las cosas se pudieron haber hecho diferente, pero pasó porque cuando el Sector Latino viajó a Houston el año pasado ellos nos intentaron de arrinconar y vinieron con bates, piedras y cadenas para hacernos daño. Un empleado del Fire estuvo allí y sacó video de todo y nunca hubo investigación. Sabiendo esa historia el Fire pudo haber hecho más con la liga para arreglar eso, y ahora nos echan toda la culpa a nosotros”, añade.

Este conflicto terminó de estallar cuando en el primer partido de sanción del 2 de junio fue encendida una bomba de humo en el Sector Latino violando una vez más el Código de Conducta de Aficionados. La consecuencia fue cerrar ya completamente el área de asientos de la sección 101 colocado cadenas para el partido ante New England del pasado sábado 9 de junio. Todos boletos de temporada fueron suspendidos y los aficionados de esta sección, muchos de ellos ajenos a la barra, recibieron su dinero de vuelta, según el Chicago Fire.

La continuidad de la existencia del Sector Latino no es segura, el grupo tiene ahora la capacidad de apelar la decisión del Fire antes del 13 de junio. Si decide apelar, se establecerá una reunión entre el Club y el Sector Latino antes de su próximo juego en casa el 30 de junio (contra NYCFC).

“Trataremos de colaborar en lo mejor que podamos para que se resuelva esto y poder volver atender a los partidos”, nos afirma Díaz.

“No somos delincuentes, somos fanáticos. Todos llevamos a nuestras familias y nuestra misión no es la violencia. Yo confío en que se pueda arreglar todo para volver demostrarle al equipo y a los jugadores nuestro apoyo”.

Díaz se muestra confiado en que se pueda aclarar todo este problema y llegar a un entendimiento con el Chicago Fire para demostrarles que no son un grupo violento.

“Este tema sí tiene solución. Llevamos más de 10 años de historia y si el objetivo del grupo fuera violento no hubiera durado tanto tiempo en la MLS. Lo único que queremos es comunicación clara porque no es lógico castigar a toda una sección en donde la mayoría no tiene nada que ver con los incidentes que pasaron”, afirma Díaz.

El departamento de prensa del Chicago Fire avisó a la prensa tras el partido ante el Revolution que no se podían hacer preguntas sobre este tema ya que no iban a responder, por lo que se pudo saber lo que pensaban jugadores y técnico.

El Sector Latino, con unos 200 abonados registrados, está situado en la sección 101 del Toyota Park, justo en una de las esquinas del terreno de juego y se ha hecho famosa por llevar más de 10 años animando al equipo con cánticos acompañados de tambores y trompetas al más puro estilo latinoamericano. Incluso estadounidenses que no hablan español se unen y se aprenden las letras para cantarlas con el grupo. Sin embargo, la violencia es una línea roja inaceptable en cualquier evento público y hay que tener tolerancia cero, algo que también defienden responsables del Sector Latino como el mexicoamericano Díaz, que afirma que están buscando soluciones porque están pagando justo por pecadores.

“Es algo muy feo para nosotros, que por tantos años hemos dejado muchas cosas familiares y vacaciones por apoyar al equipo”, afirma Díaz.

“Pensamos que este castigo es injusto porque no somos la única porra en el estadio y cuando han habido antecedentes en años anteriores se ha llevado de otra forma. Por lo que ha pasado, los castigos deberían ser fuertes, pero lo que más me ha incomodado es que de los varios incidentes ocurridos que nos atribuían algunos fueron en partidos de visita. Cuando nosotros tratamos de indicarles que fueron otras personas nos trataron de poner todo en contra de nosotros. Eso no es justo.

“Lo que pasó en el partido de San José, la seguridad tiene que haber visto quién fue. Lo que no nos explicamos es por qué en casos anteriores, si alguien sacó una bomba de humo a esa persona se le da el castigo, no sancionas a toda la barra. Nosotros no sabemos quién encendió esa bomba de humo, nosotros sólo queremos ir a los partidos. ¿Por qué no hubo una investigación? Solo sabemos que no fue alguien de los regulares que tiene boletos para toda la temporada. No lo entendemos y ojalá se pueda arreglar”, añade.

Díaz asegura que uno de los graves problemas que tienen es que en su sección también se meten personas de otras secciones que no tienen nada que ver con el Sector Latino y por lo tanto están expuestos a que alguna actitud inapropiada de éstos se le atribuya a todo el grupo.

“Ya se lo avisamos al Fire, que había que controlar eso. Así que tenemos planes para identificar a la gente cuando pase algo. Vamos a tener gente en la sección que esté vigilando que no pasa nada e identificar a los que hagan algo inadecuado”, concluye Díaz.