
Cada fin de semana de Memorial Day aparece un mar de vasos rojos, latas de cerveza y colillas de cigarrillo por toda la playa de North Avenue, como si el mundo fuera un cubo de basura.
El coste es evidente: El Distrito de Parques de Chicago gasta más de $4.7 millones en limpiar las 26 millas de costa de lago y los parques de la ciudad, mientras que la flora y fauna paga su propio precio cuando consumen plástico desechado.
Hoy en día el reciclaje se ha convertido en la norma y las campañas de limpieza son comunes, pero aún persisten aquellos que tiran la basura donde les conviene. Las señales de “prohibido tirar basura” y las multas —la ciudad dispensa 1,000 cada año— no parecen haber resuelto el problema tampoco.
La mentalidad de arrojar basura – Por qué lo hacen
Es más fácil justificar arrojar una botella vacía al aire si un área ya está sucia, o si el contenedor de basura más cercano está desbordándose, dice Joseph Ferrari, un profesor de psicología en DePaul que examinó las causas y efectos de basura.
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“Si estás conduciendo por una autopista y la autopista está llena de basura, es más probable que tú también tires basura”, dice Ferrari, explicando que para algunos, ver toda la basura apilada lo hace más aceptable para que ellos añadan al desastre.
Pero una pieza única de basura en un campo inmaculado puede ser suficiente para parar a una persona que potencialmente tiraría basura.
“Ahí uno se da cuenta de que la mayoría de la gente no tira basura ahí”, dice Cialdini. Añade que la mayoría de nosotros queremos ser como la mayoría de la gente. Cuando vemos que la mayoría de la gente no arroja basura en una área, tendremos menos posibilidad de hacerlo.
Eso es presión social pura y dura.
Dónde acaba esa botella de agua
Arrojar basura puede atraer grandes cantidades de gaviotas en parques y playas, y la calidad del agua se ve afectada por los residuos de las gaviotas, según Cathy Breitenbach, directora del Departamento de Cultura y Recursos Naturales de Chicago.
Por otro lado, los plásticos arrojados pueden acabar en el lago. En 2017, 89 por ciento de la basura recogida por los voluntarios de Adopt-a-Beach era plástico, según Caddick.
Aunque los plásticos se descomponen en piezas más pequeñas con el paso del tiempo, los pedazos pequeños realmente no desaparecer nunca, y pueden absorber los químicos tóxicos en el agua. La vida marina puede consumir los plásticos perjudiciales creyendo que son comida. Según un estudio reciente de la revista científica PLOS One, el microplástico ha aparecido en muestras de agua de Chicago e incluso cervezas cuya fuente de agua era el Lago Michigan.
Presión social y otras soluciones
Dicen expertos que tirar basura es una simple cuestión de cambiar los hábitos, utilizando productos biodegradables y manteniendo los espacios públicos limpios.
La solución principal sigue viniendo de los esfuerzos de gobierno y del buen corazón de la gente.
Por último, Ferrari dice que desalentar este tipo de comportamiento se consigue cuando se enseña respeto hacia los demás.
“Necesitamos meternos en la mentalidad de que la basura es problema de todos. Si vas a la playa, seguro que buscarás un sitio limpio antes de poner tu toalla. Así que recuerda: si yo lo quise limpio, también lo querrá así la siguiente persona”.