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La frase pertenece a Kim Carlson, una veterana de mil batallas arriba del ring, y resume el sentimiento del equipo de Chicago que combatió en el torneo nacional de los Guantes de Oro que se celebró la semana pasada en Ralston, Nebraska.

“Fue muy especial porque fue la primera vez que hombres y mujeres pelearon en el mismo lugar en los Guantes de Oro nacionales. Además fue muy lindo lo que pasó con el equipo de Chicago porque fuimos juntos con tres entrenadores y nos alentamos mutuamente, hombres y mujeres; blancos, negros y latinos, fue realmente increíble”.

Dos boxeadores, José Luna y Julian Smith, viajaron con su padre y su entrenador respectivamente, pero el resto de la delegación que partió de Chicago fue a Nebraska con tres entrenadores, el ex olímpico Nate Jones, Rudy Costello (de Indiana) y Nelson Luyando (de Champaign, Illinois).

Saúl Cano superó por decisión 3-2 en las tarjetas a Adrián Alvarado de California en la semifinal de las 114 libras y luego derrotó 4-1 a Samir Alowbali de Buffalo, Nueva York en la final del sábado pasado. Con su título nacional, Cano igualó la marca de Angel Martínez, quien fue el único campeón de Chicago en 2017 a nivel nacional al consagrarse en las 108 libras en Lafayette, Alabama.

“Ya había ido dos veces a los Nacionales, en 2013 llegué a cuartos de final y en 2014 perdí en la ronda preliminar. Esta vez entrené bien, no conocía a mis rivales pero llegué allí e hice lo que tenía que hacer”, dijo Cano, nacido en Aurora, Illinois, de padres de Arandas, Jalisco, y hermano de otros dos ex participantes en los Guantes de Oro de Chicago.

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Cano, recientemente graduado en la universidad Robert Morris y empleado en la sandwichería Potbelly’s, no tuvo rivales en su categoría en Chicago y avanzó directamente al torneo nacional, donde compitió sin su entrenador, el ex policía Jesse Torres. Consultado sobre su futuro, Cano respondió, “es una buena pregunta, me interesaría hacerme profesional pero quiero pensar bien lo que voy a hacer ahora”.

Por su parte Kim Carlson, cuatro veces campeona de los Guantes de Oro de Chicago y una vez ganadora del premio local a la mejor boxeadora libra por libra, venció ampliamente en la semifinal de las 141 libras por 5-0 a Annalicia Sustaita de Texas y luego enfrentó en la final a Whitney Gómez, campeona de la región de las Montañas Rocallosas, con quien había perdido ajustadamente (3-2) en marzo en Albuquerque, Nuevo México, en las eliminatorias para el torneo nacional. Carlson se tomó revancha esta vez venciendo a Gómez 4-1 en las tarjetas para llevarse el título.

En las 152 libras, Julian Smith, quien es sordomudo y se comunica con señas especiales con su entrenador Pierre Scott de Hammond, Indiana, arrancó el torneo con una espectacular victoria por nocaut en el primer asalto ante Brian McElrath de Cleveland, pero luego cayó en cuartos de final.

El campeón de Chicago en las 132 libras, Deshawn Boyd, quien dejó de pelear un año debido a la muerte de su mentor y ex boxeador profesional Ed Brown, hizo un buen torneo y llegó hasta la semifinal, donde perdió por 4-1 ante Doctress Robinson de Knoxville, Tennessee.

Ezequiel Huaracha, el joven de Elgin que fue bicampeón en Chicago y combatió una vez en Ciudad de México, alcanzó los cuartos de final en las 123 libras. Caleb Hernández, semifinalista de los Guantes de Oro nacionales en 2016 en las 165 libras y campeón en Chicago este año en las 178 libras, sufrió una grave lesión precisamente en dicha final en abril pasado en Cicero Stadium y no pudo concurrir a Nebraska. Su lugar fue ocupado por Jimmy Quitter, subcampeón de Chicago, quien fue eliminado en la ronda preliminar.

José Luna, de Joliet, quien sorprendió al ganar los Guantes de Oro de Chicago en las 141 libras ante púgiles más experimentados, cayó en su presentación en Nebraska.

“Estaba nervioso y no peleó como él sabe, si no fuera por los nervios podía haber ganado”, comentó su padre y entrenador Jesús Luna. “Perdió por decisión, era su primer torneo nacional y ya se sabe lo que es pelear ahí”.

En las 178 libras Olivia Curry obtuvo el subcampeonato tras realizar un buen combate y caer en la final ante Krystal Dixon de Nueva York.

Otras mujeres destacadas del boxeo local no alcanzaron la ronda final. Catherine Aiura, una vez ganadora del premio a la mejor boxeadora de los Guantes de Oro locales, no pudo avanzar en las 132 libras. Por su parte la pequeña Michelle Morales, quien ganó las 119 libras y el premio a la mejor libra por libra en los Guantes de Oro de Chicago de abril pasado, tampoco llegó a la ronda final.

Tras la experiencia en la competencia nacional Morales, aspirante a boxeadora profesional y policía en el futuro, continuará con sus estudios universitarios y con su trabajo en una gasolinera en el sur de Chicago.