A la mejor manera de los campeones del deporte profesional de Estados Unidos, los muchachos de la academia pública Solorio de Chicago recibieron los anillos de campeones de fútbol del estado de Illinois en la división 2A en una fiesta celebrada en el restaurante Mad Anthony’s del sur de la ciudad.
El equipo formado en su totalidad por jugadores de origen mexicano se había consagrado a fines del año pasado al aplastar por 6 a 0 a la escuela Gibault Catholic de Waterloo, Illinois, en la final disputada en Hoffman Estates. El título fue el primero obtenido por la escuela fundada en 2010, en el 5,400 al sur de la avenida Saint Louis.
“Hay escuelas más grandes y nosotros jugamos contra equipos grandes como Lane Tech o Morton y eso nos ayudó en el torneo del estado porque ya veníamos de jugar contra puro equipo grande. En nuestra escuela hay 1,200 estudiantes pero cuando comparas con escuelas como Morton, Lane Tech, Neuqua o New Trier, que son de 4,000 o 5,000 alumnos, ya es distinto”, dijo el entrenador Adrián Calleros, que a su vez es coordinador bilingüe como maestro de la escuela. “Los futbolistas que tenemos son impresionantes, tenemos algunos que van a ir a universidades importantes y tenemos uno, David Mendoza, que está en la escuela pero no jugó porque ahora está con la academia del Chicago Fire y en la selección Sub 17 de Estados Unidos”.
El equipo de la escuela Solorio cuenta con un solo jugador, Kevin Patiño, nacido en México, pero el resto son jóvenes nacidos en Estados Unidos de padres mexicanos y uno de ellos acaba de concretar el sueño de cualquier familia de inmigrantes. Después de graduarse en los próximos meses, David Díaz, medio izquierdo del equipo, será alumno de la Universidad de Yale, la reconocida institución de la Ivy League y considerada una de las universidades más prestigiosas del mundo.
“Esto significa mucho, ganar el título estatal es una representación de cómo está la comunidad unida y cómo trabajamos juntos”, comentó Díaz, quien fue aceptado por Yale después de registrarse en una organización que otorga becas estudiantiles. “La propuesta que agarré fue basada en los grados, no en el fútbol, todavía no visité la universidad pero voy a estudiar economía y sin beca costaría como 300,000 dólares los cuatro años”.
Entre los campeones de la escuela Solorio hay varios muchachos que pasaron por el Atlético Nacional de la liga CLASA durante el pasado verano. La razón es la conexión es que Calleros, entrenador de la escuela, es hermano de Mario Calleros, dueño del Atlético Nacional, uno de los equipos más poderosos de Illinois en la última década.
Entre los muchachos campeones hay quienes están jugando actualmente en el torneo de invierno de CLASA en Chicago Indoor Sports, el conocido complejo de canchas cerradas de la calle Pershing, y otros como el defensa central Oscar Ramírez, que dicen que están a punto de terminar su carrera.
“El año pasado cuando salimos campeones fue el último partido juntos, ahorita ya no juego porque casi me retiré. He jugado desde pequeño y ahora mejor me voy a enfocar en mis estudios de ingeniería”, indicó Ramírez, de 18 años, quien todavía no tomó una decisión sobre su futuro. “Estoy esperando ver quién me da una oferta, estoy pensando en Saint Xavier o Purdue Northwest, pero también estoy viendo cuánto me dan (en descuentos de becas) Bradley y Marquette”.
Otra destacada figura del equipo es el goleador Misael Rodríguez, quien jugó en el Olympiacos de Chicago y entrenó recientemente con los juveniles del Olympiacos en Grecia. Rodríguez es ahora parte de la academia del Chicago Fire.
Julián Arroyo, de 18 años y conocido en las ligas locales tras su paso por el club San Antonio como juvenil y luego con el Atlético Nacional que dirige el ex profesional mexicano Narciso ‘Chicho’ Cuevas, es otro de los jugadores de la secundaria Solorio que tendrá un futuro mejor gracias al fútbol.
“Ahora estoy con Jalisco en la Mayor en CLASA y voy a ir con beca a Purdue Northwest; creo que cuesta como 24,000 dólares por año, todo esto es algo que no hubiera imaginado”, señaló Arroyo, hijo de padres de Guanajuato y aficionado del León en México y del Barcelona de España.
Para el entrenador Calleros, quien fue parte del programa de fútbol de la escuela Mount Carmel en el pasado, el éxito futbolístico de la academia Solorio es solo una parte del rompecabezas que intenta construir.
“La idea es tratar de unir lo académico con lo atlético, la escuela es muy fuerte académicamente y ahora con el fútbol la idea es tratar de traer a los mejores jugadores que son buenos alumnos; es bonito tener a muchachos como David Díaz que va a ir a una de las mejores escuelas del todo el mundo. El proyecto es seguir sacando buenos alumnos con el fútbol y que los muchachos vean el buen ejemplo”, dijo Calleros.
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