San José Obrero Mission, el único albergue enfocado en proteger a desamparados latinos del sur y oeste de Chicago, cerrará, confirmaron trabajadores sociales.
Citando una insuficiencia de fondos, el centro que proporcionaba vivienda temporal a personas sin hogar tomó “la difícil decisión, la cual tuvimos que aceptar, de cerrar nuestras puertas después de más de 30 años”, comentó la presidenta de la junta, Elizabeth Justino.
La agencia ubicada en 1856 S. Loomis St. dependía de una combinación de fondos del Departamento de Servicios y Apoyo a la Familia de Chicago (DFSS), fondos estatales, de fundaciones, así como de donativos, que cada año se hacían más escasos, indicó. La crisis presupuestaria estatal que se prolongó durante más de dos años fue un golpe a esa situación ya que se eliminaron subvenciones estatales.
Justino garantizó que los casi 40 residentes que actualmente viven en sus instalaciones en Pilsen, la mayoría hombres pero también mujeres solteras, serán trasladados en las próximas semanas a vivienda permanente o a otras organizaciones que ofrecen servicios similares.
Por tres años el Proyecto Resurrección (TRP) subsidió una parte de los servicios de San José Obrero Mission, dijo Justino. Cuando cerraron su centro en La Villita para las familias en crisis, las madres e hijos fueron trasladados a Casa del Sol, antes conocida como el Lugo Hotel, vivienda de cuartos individuales (SRO) administrada por TRP.
El edificio de San José Obrero Mission se distingue por un gran mural del artista Pablo Serrano que dice “Esperanza. Respeto. Trabajos. Dignidad”. Algunos residentes del albergue también se caracterizan por socializar en la Plaza Tenochtitlan de la 18th St. y Blue Island Ave.
La buena noticia es que la agencia sin fines de lucro seguirá siendo la dueña de la propiedad, aseguró Justino, y esperan usar el espacio con otros colaboradores no lucrativos para seguir ofreciendo servicios sociales a la comunidad en el mismo sitio.
En 1981, el sacerdote David Staszak notó el número creciente de vagabundos que asistían a la iglesia San Pío y que no tenían dónde dormir. Abrió un refugio de emergencia para proporcionarles estadía nocturna y alimentos calientes. Después, cuando se perdió el albergue original en un incendio, el padre Staszak recaudó $300,000 para la ubicación actual en la calle Loomis.
San José Obrero Mission ofrecía programas de vivienda provisional con 62 camas, las 24 horas al día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. Con un límite de 120 días para cada residente, cada hombre y mujer recibía una cama limpia, ropa, 3 comidas al día, y acceso a la regadera, la lavandería y las computadoras.
Los servicios residenciales en el refugio abordaban las necesidades básicas de los desamparados, creando estabilidad y un ambiente productivo para los participantes. Mientras los residentes estuvieran trabajando hacia sus metas de superación con un trabajador social y no violaran las reglas del programa, podían quedarse hasta que consiguieran un lugar permanente donde vivir.
Chicago tiene más de 82 mil desamparados, según la Chicago Coalition for the Homeless. En cualquier noche del 2017, hubieron más de 5 mil personas viviendo en las calles de Chicago o en albergues, según el conteo de la ciudad. Pero la mayoría de las personas sin hogar encuentran refugio temporal con amigos o familiares.
More Top Picks Best Blue Light Blocking Glasses For Sleep