Un sacerdote de Chicago inició una huelga de hambre en el día festivo en honor a Martin Luther King Jr., por lo que considera falta de acción del Congreso para resolver el estado del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).
El sacerdote católico Gary Graf de la iglesia St. Procopius en Pilsen, y ex-párroco de la iglesia St. Gall en Gage Park y de la iglesia Holy Family en Waukegan, anunció su protesta el domingo.
Durante la misa, dijo que aunque él no puede cambiar la política de inmigración, puede hacer todo lo que está a su alcance para influir en que los líderes de la nación “hagan lo correcto”.
El sacerdote dijo que continuará su “ayuno espiritual” hasta que esté convencido que los legisladores se asegurarán de que ningún “soñador” sea separado de sus padres.
“No es una amnistía. Es justicia”, dijo entre aplausos de los feligreses.
Después de un largo fin de semana festivo, los legisladores deben llegar a un acuerdo sobre un plan presupuestario antes de la fecha límite, el viernes, cuando se agoten los fondos del gobierno; pero los argumentos de ambos lados del debate partidista impiden el progreso de las negociaciones.
No es la primera vez que Graf predica sobre la justicia social desde el púlpito. En 2007, habló en público contra un controversial programa federal conocido como 287 (g) aprobado por el Concejo Municipal de Waukegan, en aquel momento argumentó con fuerza que la medida aumentaría la discriminación racial, el miedo y las tensiones en la comunidad.
Graf es un padre carismático criado por inmigrantes alemanes e irlandeses. Su perspectiva sobre la inmigración proviene de su infancia en un suburbio segregado en Illinois, sus viajes a Panamá y Centroamérica cuando era joven, y sus primeros años de sacerdote en el vecindario de Humboldt Park en los años 80, y en México, en el estado de Guerrero, en los 90.
Se saltó el muro
En 2013 Graf decidió ponerse en los zapatos de sus feligreses y desde Nogales, Sonora, se saltó el muro fronterizo e ingresó ilegalmente a Estado Unidos.
Graf, comentó en aquel momento que quería conocer de primera mano la experiencia por la que la mayoría de sus feligreses han pasado y tras experimentar la realidad de la frontera inició la campaña “Perdóname pero te necesito”, la cual intentó que los indocumentados inicien un diálogo con el resto de la población respecto a la necesidad de una reforma migratoria.