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CHICAGO — Zwamy Vázquez llegó como indocumentada a Estados Unidos cuando tenía 3 años, desde México, Zarna Patel también tenía 3 cuando llegó de India, y Gosia Labno tenía 9 cuando vino desde Polonia. Ninguna vivía en las sombras, sino amparadas bajo DACA.

Vázquez, universitaria de 23 años, obtuvo un permiso de trabajo a través del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) que protege a quienes fueron traídos al país cuando eran niños. Es pasante en la Unidad de Servicios Sociales del Departamento de Policía de Elgin y espera desempeñarse como trabajadora social cuando se gradúe en la primavera.

Pero sus planes han estado en peligro desde que la administración Trump canceló DACA en septiembre. El Congreso y la Casa Blanca debatieron esta semana varias propuestas para establecer una forma de alivio más permanente. Luego, el martes por la noche, un juez federal en California ordenó a la Casa Blanca que mantuviera DACA mientras se desarrollan los procesos legales de una demanda.

En tanto, el senador Jeff Flake (R-AZ) dijo el jueves que su grupo bipartidista de negociadores llegó a un acuerdo sobre una propuesta que protegería a cientos de miles de beneficiarios de DACA a cambio de mayores medidas de seguridad fronteriza, según un reporte de CNN.

Los detalles del acuerdo no estaban disponibles de inmediato, y la Casa Blanca ya ha dicho que es escéptica a cualquier plan negociado por este pequeño grupo de seis senadores.

Los miembros del liderazgo republicano del Senado también dudan de que los planes del grupo ganen la bendición de la conferencia republicana en general.

Pero un primer paso sigue siendo significativo.

Flake dijo que el siguiente paso era compartir la propuesta con la Casa Blanca. CNN confirmó con la oficina de Flake que los comentarios eran precisos.

El senador Michael Bennet (D-CO) le dijo a CNN que “creo que nos estamos acercando” cuando ingresó al Senado el jueves.

En medio del debate, Vázquez y otros jóvenes receptores de DACA en Illinois luchan por terminar la escuela antes de perder la matrícula estatal que les otorga el programa y ahorran dinero mientras estén vigentes sus permisos de trabajo.

Illinois tiene la cuarta población más grande de beneficiarios de DACA en el país, más de 35,600 que temen que puedan ser expulsados del país.

Algunas familias, como la de Vázquez, hacen arreglos en caso de que se vean obligados a abandonar el país.

Zarna Patel, de 24 años, residente en Wicker Park, es una de los 28 beneficiarios de DACA inscritos en la Loyola University Stritch School of Medicine en Chicago.

Patel llegó a los Estados Unidos desde India cuando tenía 3 años. Se mudó a Illinois para asistir a la escuela de medicina.

Si pierde DACA, Patel no podrá continuar su entrenamiento médico. Necesita un permiso de trabajo para solicitar programas de residencia médica en EEUU.

Gosia Labno, de 26 años, solicitó la renovación de DACA el día en que la administración de Trump disolvió el programa. Era su segunda renovación, y no quería dejar nada al azar.

Labno tenía 9 años cuando su familia se estableció en Chicago. No fue un gran choque cultural: Visitó a sus abuelos en el vecindario de East Ukrainian Village varias veces y aprendió inglés con fluidez en su Polonia natal. Como muchos jóvenes inmigrantes, Labno no sabía que vivía en el país ilegalmente hasta que intentó solicitar becas universitarias en la secundaria. Fácilmente fue elegible para DACA.

Labno se graduó de Lane Tech High School antes de asistir a la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y obtuvo una maestría en Estudios del Medio Oriente de la Universidad de Chicago en 2016.

“Mi DACA fue renovado por otros dos años. Pero siento que un ataque contra uno de nosotros es un ataque contra todos”, dijo.

En tanto, varias organizaciones pro derechos civiles rechazaron frontalmente la idea de vincular una solución al caso de los “soñadores” a la construcción del muro fronterizo con México, como ha propuesto un grupo de legisladores republicanos en el Congreso.

Esta propuesta del ala conservadora del Partido Republicano permitiría dar a los “soñadores” la posibilidad de residir legalmente en el país al tiempo que se aprueban los fondos necesarios para la construcción del muro con México y se eliminas la llamada “migración en cadena” y la lotería de visados.

“La mayoría de los estadounidenses no quiere que se mercadee con el futuro de 800,000 jóvenes trabajadores y estudiantes conectándolo a estas cuestiones”, señaló la presidenta de UnidosUS, la organización de derechos latinos más grande del país.

La activista aseguró que es “muy importante” aprobar una ley limpia, sin ataduras a otras cuestiones.

—baiduhai y agencias