Hace tres años, Jeffrey Marín vio un comercial que pedía ayuda para niños con hambre en África. Conmovido por las imágenes, el pequeño, de entonces 7 años, expresó su deseo de ayudar a la gente con hambre.
“Le dije a mi mamá que quería ayudar a la gente para que ya no tuvieran hambre,” contó Jeffrey, de 10 años. Fue así como nació la iniciativa “Jeffrey Trayendo Paz al Mundo”, bajo la guía de su madre, Fátima Reyes, y con la ayuda de amigos y familiares.
Desde entonces la familia del niño, con el apoyo de otras familias en su ciudad de Lombard, preparan comidas calientes de madrugada y las reparten cada domingo por la mañana a los desamparados.
Viajan a Chicago desde ese suburbio y se instalan frente a al albergue ubicado en el 1458 S. Canal St., sin importar el clima ni la fecha del año.
“Los sábados nos ponemos de acuerdo de quién va a traer qué”, explica Reyes. “Me levanto a las cuatro de la mañana cada domingo para cocinar” y poner la mesa con los alimentos a las 9:15 a más tardar, contó.
Reyes agrega que toda la comida es hecha con el compromiso y la buena voluntad de quienes se han unido a “Jeffrey Trayendo Paz al Mundo”. Comentó que ninguna tienda ni supermercado colabora con ellos y que pedir ayuda no es su meta, sino simplemente quieren ser los receptores de toda aportación que llegue por voluntad propia.
“Lo que quiere Jeffrey y lo que queremos nosotros, es que la comunidad venga por su propia voluntad y que ayuden y sean parte de lo que estamos haciendo,” indicó Reyes.
Mientras otros niños de su edad esperan el fin de semana para ver caricaturas y jugar con amigos, Jeffrey no falta ningún domingo para ponerse en la línea de trabajo y repartir la comida con una sonrisa y buena actitud.
“Hay veces que no quiero que venga porque esta muy frio, pero él siempre quiere venir a ver que la comida se esté repartiendo”, agregó su madre.
Según un reporte de RedEye Chicago, se estima que en el año escolar 2014-15 había en Chicago más de 125,000 desamparados. Según Reyes, muchos tienen una mala idea de qué tipo de personas son los desamparados.
“No todos son malos, no todos son personas que no hacen nada en su vida. Hay personas que lamentablemente pierden sus casas, o tienen un accidente y les toca estar afuera”, comentó Reyes. “También hay niños que vienen a recoger comida con los papás. Y es feo que un niño esté pasando por esa situación. Es por eso que apelamos a la ayuda de la comunidad. Y que borren de sus mentes (el estereotipo de) que todos son malos, o son rateros o no les gusta trabajar”.
Charles Mobley perdió su casa hace un mes después de perder su empleo. La ayuda de “Jeffrey Trayendo Paz al Mundo” le da esperanza de que algún día su vida regresará a la normalidad.
“Es difícil pero lo que hacen aquí es una bendición”, comentó Mobley. “Vivir en la calle es un fuerte golpe a tu estado emocional y al venir aquí y ser tratado con tanto cariño y respeto me levanta el ánimo” agregó.
Por ahora sólo hay cuatro familias involucradas en proveer la comida cada semana y de vez en cuando cuentan con donaciones de la comunidad, tales como aceite para cocinar o alimentos.
Jeffrey espera que con más difusión de su causa más personas se unan a la iniciativa ya sea en Chicago o en Lombard.
“A mi no me dan miedo los desamparados. Me hace feliz venir y ver que comen y se quedan sin hambre”, comentó el niño. “Y cualquiera lo puede hacer, no importa su edad, si más personas nos ayudan podemos ayudar a más desamparados”, indicó el pequeño.
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Para activistas en Chicago, Jeffrey es considerado un pequeño con gran corazón. “Piensa como un adulto con responsabilidad social”, comentó Hilda Burgos, activista que ha recibido ayuda del proyecto para apoyar causas de familias en necesidad.
Para más información sobre cómo ayudar, visite en Facebook la página de Jeffrey trayendo paz al mundo. Jeffrey bringing peace to the world