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Una pareja que en un lapso de cinco años ha tenido al menos tres episodios de agresiones físicas o psicológicas, “vive violencia doméstica”, mencionó el sacerdote católico Marco Cárdenas, durante una plática comunitaria.

“Tristemente —añade el padre— la violencia es la más dolorosa y penosa tradición de la humanidad”. Y agrega que no es exclusivo de los inmigrantes en Chicago, “pasa en todas partes y se ejerce en mayor dimensión contra las mujeres, lo que conocemos como violencia de género. No es nada nuevo, lo triste es que no hemos aprendido de acontecimientos pasados”, aseguró.

El problema es tan antiguo que si nos remitimos a la Biblia, podemos encontrar cómo desde entonces se minimizó el papel de la mujer, contó el sacerdote. Y ejemplifica con el pasaje de la “multiplicación de los panes” que relata que Jesucristo dio de comer y sació el hambre a 5,000 hombres, sin contar que entre la multitud había mujeres y niños, esta referencia “nos dice que las mujeres y los niños no contaban, no eran importantes”.

Otro pasaje con el mismo mensaje es el que se cuenta cuando Jesucristo auxilió a una mujer que iba a ser lapidada por adulterio. “La pena por esa falta era en aquellos tiempos muerte a pedradas para la mujer”, pero no para el hombre. Esos relatos contienen “un mensaje muy fuerte” porque la mujer no contaba, aseguró.

Aproximadamente 1 de cada 3 latinas en Estados Unidos ha experimentado violencia física de parte de su pareja en algún momento de su vida, según nationallatinonetwork.org, que también indica que el 63.1% de las mujeres que identificaron haber sido victimizadas reportaron haber experimentado más de una victimización.

En Latinoamérica, donde existe una cultura de machismo, “nos hemos acostumbrado, nos parece normal” las peleas constantes entre una pareja en donde por lo general la víctima es la mujer, agregó el padre Cárdenas. “Es raro que el hombre asuma responsabilidad y culpa”, mencionó.

Mujeres y hombres asistieron a la reunión que trató el tema desde un punto de vista poco común, desde la perspectiva del agresor, y que fue impartida en el Consulado General de México en Chicago en el marco de la Tercera Semana Latinoamericana en Contra de la Violencia Hacia las Mujeres.

A lo que en México se le conoce como violencia intrafamiliar, en Estados Unidos se le llama violencia doméstica, y ambos incluyen el maltrato infantil, de personas mayores y personas con necesidades especiales, explicó.

El padre mencionó que su experiencia interactuando con agresores, inmigrantes en su mayoría, quienes acuden a consejería por orden de un juez, le ha permitido a lo largo de los años conocer la historia desde el punto de vista del agresor. Cárdenas mencionó que conoce de primera mano la vida en barrios de Chicago extremadamente violentos como Las Empacadoras o áreas como Garfield Blvd., entre otras comunidades.

El sacerdote indicó que los problemas de pandillerismo y drogadicción en los barrios de Chicago pudieron haberse generado en el hogar. “Con mucha frecuencia el agredido se convierte en agresor, y los hijos y la familia son las que muchas veces van a sufrir las consecuencias”. Cárdenas considera que no son las autoridades a quienes les corresponde resolver algo que “nosotros generamos”.

Cárdenas indicó que las estadísticas de violencia de género en México son muy tristes y alarmantes, especialmente en estados como Guerrero, Chihuahua, Coahuila, Zacatecas, Morelos o Durango.

La violencia de género es padecida por más de un tercio de mujeres, e incluye además de la violación, la intimidación y el acoso; 63 de cada 100 mujeres mayores de 15 años han experimentado un acto de violencia, agregó.

“Es un comportamiento aprendido, motivado por el enojo, el dominio del poder, el control y el miedo. No son valientes”, explicó el padre.

“¿Te casaste con una compañera o con una sirvienta?”, pregunta Cárdenas frecuentemente a los hombres en sus consultas.

El estatus migratorio puede ser un desafío para las víctimas que sufren violencia de género, pues no saben dónde ir, y temen ser deportadas o enfrentar represalias, dijo el padre.

El consulado tiene una ventanilla de atención integral a la mujer desde 2015, que les facilita ejercer sus derechos y el acceso a servicios relacionados con cuestiones legales, la custodia de sus hijos, violencia doméstica, hacer denuncias con la Policía, representación legal, asuntos de salud, patrimonio, oportunidades educativas, derechos laborales, y otros recursos familiares, dijo Marcelino Miranda, cónsul de protección a mexicanos.

“Es mejor estar sola que mal acompañada”, concluyó la plática el padre Cárdenas.