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CHICAGO — Cada jueves cientos de personas hacen fila alrededor de una pequeña iglesia en La Villita, sin importar el calor o el frío, con la seguridad de que al final del día regresarán a sus casas con una caja de comida.

Desde hace 10 años la iglesia Amor de Dios, en la esquina de 24th St. y Sawyer Ave., es un sitio que se compadece del gran número de hogares que no siempre tienen qué comer. El 67 por ciento de los residentes del área vive en la pobreza, según datos del Greater Chicago Food Depository (GCFD), el banco de comida que administra los alimentos para las despensas de la ciudad.

La operación funciona en base a un equipo de unos 10 voluntarios de la comunidad, que dedican de 4 a 10 horas por semana a repartir varias toneladas de comida.
La operación funciona en base a un equipo de unos 10 voluntarios de la comunidad, que dedican de 4 a 10 horas por semana a repartir varias toneladas de comida.

Bajo el liderazgo del pastor Ramiro Rodríguez, Amor de Dios se ha convertido en el dispensario de alimentos más grande en La Villita, sirviendo a personas dentro y fuera de la comunidad a pesar de ser una iglesia de bajos recursos y sin personal adicional.

Rodríguez, de 54 años, ha tenido una trayectoria inusual y para muchos admirable. Él se enteró de los servicios de Amor de Dios en 2004, cuando era uno de las decenas de jornaleros que se reunían en el Home Depot de Cicero. En ese entonces el reverendo y activista José Landaverde pastoreaba Amor de Dios e intentaba organizar a trabajadores como Rodríguez, y al poco tiempo Rodríguez se ofreció a participar en la iglesia.

El pastor Ramiro Rodríguez certificó a la iglesia en 2007 para funcionar como un dispensario de comida.
El pastor Ramiro Rodríguez certificó a la iglesia en 2007 para funcionar como un dispensario de comida.

Luego de tomar cursos de teología en el seminario Garrett, Rodríguez reemplazó a Landaverde cuando el pastor activista hizo su transición a la iglesia católica anglicana. Después Rodríguez asistió a entrenamientos alimenticios en el GCFD, logrando certificar a la iglesia en 2007 para funcionar como dispensario.

Durante los años de recesión económica la despensa Amor de Dios ha atendido en números récord a quienes solicitan ayuda, hasta 500 personas por semana, dijo Rodríguez. Hoy en día la despensa atiende a un promedio de 250 familias cada jueves.

Decenas de personas hacen fila alrededor de la pequeña iglesia en La Villita cada semana, sin importar el calor o la nieve.
Decenas de personas hacen fila alrededor de la pequeña iglesia en La Villita cada semana, sin importar el calor o la nieve.

Clementina Domínguez, una madre de familia discapacitada, que lleva ocho años beneficiándose de la despensa semanal, dice que “ahí siempre ayudan a todos. El pastor es buena gente, de lo mejor que he conocido, porque he ido a otras iglesias y otras despensas y no es lo mismo”, comentó la mujer, de 55 años, quien además asegura que cocina sus cenas del Día de Acción de Gracias y de Navidad gracias, en parte, a las despensas de Amor de Dios.

Una despensa normalmente está surtida con verduras, frutas, pan, comida enlatada, leche, huevos y algo de carne. Este año el hospital Sinaí se comprometió a donarles cientos de pavos.

Una despensa normalmente está surtida con verduras, frutas, pan, comida enlatada, leche, huevos y algo de carne.
Una despensa normalmente está surtida con verduras, frutas, pan, comida enlatada, leche, huevos y algo de carne.

La operación funciona en base a un equipo de unos 10 voluntarios de la comunidad, que dedican de 4 a 10 horas por semana para repartir varias toneladas de comida. Algunos voluntarios cumplen horas comunitarias para la escuela o la corte, como en el caso del grupo La Barca, que ofrece rehabilitación a personas con problemas de adicción y mandan a sus participantes a trabajar en la despensa.

La comida es gratis para las familias, pero sustentada con fondos estatales y federales que administra GCFD. La iglesia también contribuye con alrededor de $3,000 anuales para cubrir los gastos de los alimentos, sin contar el costo de operación y las horas de trabajo voluntario que los miembros de la iglesia invierten dentro del banco de comida a lo largo del año.

“El pastor Ramiro ha trabajado con nosotros por diez años y es un hombre increíblemente generoso y de buen corazón. Está dedicado a su comunidad y está comprometido a ayudar a los que padecen hambre”, dijo Paul Morello, portavoz de GCFD.

Muchos cocinan sus cenas del Día de Acción de Gracias y de Navidad gracias, en parte, a las despensas de Amor de Dios.
Muchos cocinan sus cenas del Día de Acción de Gracias y de Navidad gracias, en parte, a las despensas de Amor de Dios.

Rodríguez asegura que nada de la comida se desperdicia, pues cuando hay sobrantes, se donan a otras iglesias u organizaciones sin fines de lucro, como la iglesia New Life de La Villita, o las primarias Saucedo y Finkl, también en ese barrio.

“Estoy orgulloso de hasta dónde hemos llegado sólo teniendo fe y compromiso. No sería posible sin las personas dedicadas que nos han apoyado todo este tiempo”, puntualizó el pastor.

Los interesados en obtener una caja de comida deben asistir a la iglesia los jueves entre 3 y 8 pm y presentar una identificación y comprobante de domicilio.