Akito Tsuda, el fotógrafo japonés que visitó Chicago por primera vez desde que fotografió la cultura del Pilsen de los años noventa —antes de que cientos de familias mexicanas se mudaran en gran parte por el incremento en el costo de vida— fue recibido con aplausos, abrazos y una gran emoción en la apertura de su exhibición fotográfica en La Catrina Café.
Tal vez sin proponérselo, las imágenes que Tsuda captó en aquel entonces ahora cuentan las experiencias inmigrantes y biculturales del barrio. El sentido de comunidad quedó plasmado en sus fotos; estampas en blanco y negro que ahora contrastan con el Pilsen que encontró Tsuda en los recorridos que hizo por las calles y desconoció.
Niños y jóvenes que conocieron a Tsuda en los noventa visitaron la exhibición ahora de adultos para saludar al fotógrafo que los hizo sentirse importantes. “En esos días nadie tenía dinero para comprar una cámara y vimos que Akito nos respetaba”, comentó Arturo Pérez, de 44 años, un expandillero que fue fotografiado por el japonés, y quien afirma haber dejado esa vida cuando se convirtió en padre de familia.
Para los viejos residentes y los que aún viven en el barrio, la exhibición es un retrato doloroso y nostálgico de lo que era su barrio, su hogar, y para muchos, su única identidad. Para otros es una manifestación de cómo se han superado desde esa época.
El regreso de Tsuda fue una manera de reconectar a “La Dieciocho”, como se le llamaba al barrio, y volver a reunir a una comunidad ahora esparcida por la reurbanización.
La historia completa de Akito Tsuda puede consultarla en bit.ly/AkitoPilsen.