CHICAGO – Omar Chávez es un caso especial dentro del fútbol de Chicago y parece haber vivido varias vidas a sus 40 años.
Además de consagrarse varias veces campeón en las dos principales ligas de hispanos y las dos más importantes para clubes no hispanos del Medio Oeste, el medio mexicano tuvo una gran carrera en el fútbol universitario de Estados Unidos, fue campeón nacional en este país, jugó torneos en Europa y Asia y, como si esto no fuera suficiente, por esas vueltas de la vida estuvo a unas cuadras de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.
Chávez nació en Quitupan, Jalisco, y emigró con su familia a Nueva York, adonde llegó a sus 16 años. A fines de los ’90 jugó en la Universidad Saint John’s de Nueva York y en esa época compartió las salas de estudio con Ron Artest, quien poco después jugaría con los Chicago Bulls.
Más tarde fue campeón nacional con el Westchester Flames de Nueva York en la Premier Development League en Iowa en 2001 y luego viajó con una selección de Nueva York a un torneo en Corea del Sur y otro en Suecia, donde Chávez jugó en un estadio que fue utilizado para el Mundial de 1958.
En 2002 arribó a Chicago para trabajar en la empresa de préstamos hipotecarios de la familia Tamayo y como diseñador gráfico del periódico Chicago Deportivo. Y entonces volvió a aparecer el fútbol en su vida.
“Me invitaron para jugar en San Francisco, en CLASA para el ‘indoor’ en 2002”, recuerda Chávez. “Entonces tenía una sola camisa amarilla para ir a trabajar y un compañero de trabajo me empezó a llamar ‘El Pollo’ por eso. Después iba a jugar al fútbol con él y mi amigo me seguía diciendo ‘Pollo’. De ahí me quedó ese nombre”.
More Top Picks 10 Best Laptops For Students Under 500
‘El Pollo’ se hizo un nombre en Chicago y llegó a los mejores equipos locales. “Seguí con San Francisco en el ‘outdoor’, hice 20 goles en una temporada de CLASA y fui el máximo goleador. Jugaba de medio de contención pero era joven y corría toda la cancha”, prosigue.
Después pasó al Morelia, también en CLASA, donde lleva más de una década. Con los michoacanos estuvo en seis finales en los últimos siete años, desde 2003 ganó cinco títulos incluido el de este año, y tantos subcampeonatos que ya no recuerda la cifra exacta.
En la Hispano Soccer League jugó para los poderosos Valle de Juárez y Costa Guerrero, con quienes obtuvo tres títulos de cancha grande y otros tres de cancha cerrada o ‘indoor’. Con Valle de Juárez jugó un torneo en México a las órdenes del recordado técnico griego Tony Dallas, fallecido en abril pasado. “Siempre me decían que él (Dallas) era mi papá porque me invitaba a jugar a todos sus equipos”, dice Chávez.
Chávez también fue exitoso en las ligas de equipos europeos. Fue campeón dos veces, en 2004 y 2005, con el club alemán Schwaben en la poderosa Metro League y una vez campeón en la primera división y dos veces subcampeón de la National Soccer League con el equipo Deportivo Colomex.
De esas ligas europeas guarda graciosos recuerdos. “Una vez jugaba con un equipo de polacos y un señor de afuera me insultó en polaco. Yo le dije, ¿por qué me dices eso en polaco si yo soy mexicano? Entonces me dice, ¿así que tú eres mexicano? Pues entonces… y me insulta en mexicano”.
Con los años Chávez se acostumbró a los insultos en varios idiomas y a ganar títulos en equipos y ligas con nombres desconocidos. En la liga de Waukegan fue campeón con un equipo que cree que se llamaba Cosmos.
Chávez era una máquina de correr una década atrás. “Una vez jugué un partido el viernes en el lago, después dos partidos el sábado y tres el domingo. Todos en cancha grande. El domingo no me podia ni mover pero eran joven Lo tengo bien marcado ese fin de semana de 2005”.
Del fútbol local recuerda los grandes equipos del Morelia de mediados de la década pasada, quizás los mejores que integró, y grandes jugadores como Luis Antonio ‘El Cadaver’ Valdez, Luis Montesinos, Oscar ‘El Negro’ Ortiz, actual entrenador del Morelia, y otros más recientes como Eduardo ‘Lalo’ Rodríguez, el serbio Zlatko Zebic, el bosnio Admir Ljeljak, Luis Hofer, Mario Piñón, Gabriel ‘Tinieblas’ Corona y Manuel Salcedo, entre otros.
El fútbol le ha dado grandes amigos como el conocido Carlos ‘Pecas’ Pérez y le ha permitido conocer el mundo. “Conozco más de este país que del mío por el fútbol, allá en México nunca salía de Quitupan”, dice con una sonrisa.
Del fútbol guarda anécdotas divertidas y enseñanzas de vida. “Un sábado puedes jugar con Admir, Piñón y ‘Tinieblas’ en un mismo equipo y dos horas más tarde juegas contra Admir, Piñón y ‘Tinieblas’ en otra liga y te peleas porque están en otro equipo. Pero son jugadores que respeto y ellos me respetan. A mí el fútbol me ha dado todo”.