El reciente fallecimiento de Inez Loredo, una madre de Pilsen que encabezó la movilización de otras madres, estudiantes y activistas mexicanos en la década de los setenta, es un recordatorio sombrío pero inspirador de uno de los capítulos más sobresalientes del activismo comunitario en la historia de Chicago.
La Benito Juarez Academy nació hace 40 años de una lucha popular para mejorar las condiciones de aprendizaje en Froebel, una sucursal de la secundaria Harrison, que recibía estudiantes de primer año de secundaria del área de Pilsen antes de ser enviados a la Harrison en La Villita,
La comunidad de Pilsen técnicamente no tenía una secundaria propia. Y Froebel, ubicada cerca de la 21st St. y Damen Ave., estructuralmente estaba en ruinas, con poco personal y con una gran falta de recursos. En aquel entonces, en las escuelas de Chicago había un rendimiento académico deficiente de parte de la primera generación de mexicoamericanos y de inmigrantes mexicanos. Los estudiantes batallaban con el lenguaje, veían peleas de pandillas a diario y se quejaban de las actitudes discriminatorias de los maestros y el personal.
Loredo, miembro del Consejo Comunitario de Pilsen Neighbors y de la primaria Jungman, junto con Raquel Guerrero, Teresa Fraga, Mary González y otras activistas, reunió a padres y organizaciones comunitarias en torno a la idea de que sus hijos merecían una instrucción de calidad que debería satisfacer sus necesidades culturales.
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El 4 de abril de 1972, los estudiantes de Froebel se salieron de la escuela en protesta, según reportó el baiduhai. Los boicots y manifestaciones continuaron durante días, con la mitad del cuerpo estudiantil exigiendo clases y maestros bilingües, y un currículo académico bicultural.
Los boicots fueron un reflejo de los “estallidos” de la secundaria Harrison que tuvieron lugar unos años antes, comenzando en 1968, cuando se unieron los estudiantes afroamericanos, los de origen mexicano y puertorriqueños, y se marcharon de sus salones para exigir más representación dentro de la escuela y en la Junta de Educación.
Alrededor del mismo tiempo, los estudiantes chicanos en el suroeste de Estados Unidos organizaron sus propias huelgas, especialmente en Los Ángeles. En 1971 al menos 10 secundarias de Chicago organizaron huelgas.
Pero mejorar las condiciones en Froebel no era suficiente, y los líderes locales como Loredo presionaron para la construcción de una escuela nueva en el vecindario. Con el respaldo de grupos comunitarios, las madres organizaron manifestaciones y recolectaron firmas que presentaron a la Junta de Educación varias veces.
Las protestas de Froebel se intensificaron en 1973, cuando el superintendente recomendó cerrar la escuela y mudar a sus 400 estudiantes a Harrison. Ignoraba descaradamente la solicitud de los manifestantes de una nueva instalación y el desafío de que más niños cruzarían límites de pandillas para asistir de Pilsen a Harrison, en La Villita.
Ello provocó la toma histórica de Froebel Branch el 4 de junio de 1973 por parte de estudiantes, padres, grupos comunitarios y los activistas Brown Berets. Ese día la Policía de Chicago los agredió.
Esa mañana, los padres hicieron un “plantón” frente a la oficina principal y presionaron para reunirse con la Junta de Educación, mientras que cientos de otros padres y miembros de la comunidad ocuparon la escuela y llevaban pancartas que decían “Somos personas, no inútiles”, “Viva la raza”, “Sí se puede” y “Queremos una secundaria chicana”.
Según testigos de la ocupación, docenas de policías antimotines acorralaron a estudiantes, padres, niños y activistas en un terreno baldío, y muchos fueron golpeados brutalmente. Algunos pandilleros arrojaron escritorios y escombros por las ventanas, aplastando una patrulla y causando otros daños. Al día siguiente, el Chicago Sun-Times escribió: “8 policías heridos, 9 detenidos en furor escolar”.
Las madres fueron fundamentales para seguir presionando a los administradores después del enfrentamiento policial. Marcharon desde Pilsen a la Junta de Educación en el centro, bloqueando el tráfico y llamando la atención.
Casi un año después de la toma de control de Froebel, la Junta de Educación de Chicago aprobó $8.9 millones en fondos para construir una secundaria en Pilsen. La Benito Juarez Community Academy abrió sus puertas en septiembre de 1977.
“Loredo personificó la solidaridad, el amor genuino por la comunidad y por el bienestar de la juventud”, comentó Steve Vidal, maestro de arte de la Juárez por 18 años.
Hace unos días, sus seres queridos hicieron una misa fúnebre en la iglesia San Procopio, al son del mariachi de la Juárez, que desde el otro lado de la calle le cantaron Viva México.
“Si vamos a volver a unirnos, tenemos que mirar su ejemplo porque la única forma de lograr el cambio es colaborando”, agregó Vidal.
Loredo, mentora de varios de los más destacados activistas del área, murió a los 95 años.