CHICAGO –
A los 26 años y con todo el futuro por delante,
se ha consolidado en los rings de México y Estados Unidos y mantiene su invicto como boxeador profesional. El sábado pasado, en el Centro Cívico de Hammond, Indiana, sumó otra victoria por nocaut ante su fiel grupo de seguidores que arribó desde Chicago.
Piña, quien posee un record oficial de 14-0 y 10 KO en el sitio boxrec.com a pesar de que ganó otras tres peleas en México, derrotó por nocaut técnico a Andrew Carleton (7-13-3 y 4 KO) en el tercer round después de derribarlo tres veces en ese asalto y provocarle un corte en un ojo en la segunda vuelta.
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“Lo miré bien, él (Armando Piña) podía ir a lastimarlo y noquearlo pero yo quería que mostrara lo que él tiene”, dijo Armando Piña Jr., padre y entrenador del boxeador. “Muchas veces los noquea muy rápido y no puede enseñar esa escuela que él tiene; esta vez sin querer lo cortó (a Carleton) y ahorita vamos a hacer unas cuatro peleas más y después vamos a un título mundial; queremos poner a Chicago en el mapa”.
Piña III, un mexicoamericano nacido en Chicago que desarrolló su carrera entre Monterrey, Nuevo León, la tierra originaria de su familia, y escenarios de Texas, Wisconsin e Indiana, cuenta con dos títulos nacionales de México y el título de Norteamérica del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
“Quiero ‘limpiar’ la división de los semicompletos, luego subir al peso completo y si Dios quiere también pelear como peso completo”, comentó Piña III, quien ha combatido en las categorías semicompleto y crucero hasta el momento.
El fin de semana fue muy especial para el boxeador que subió al ring con los colores de México en su pantalón y bajó del mismo con una camiseta de sus queridos Tigres de Monterrey. Su esposa Ashley no estuvo en Hammond, Indiana, porque el primer bebé de la pareja estaba a horas de nacer.
Piña III es nieto de Armando Piña, un ex boxeador profesional en México, e hijo de Armando Piña Jr., ex boxeador profesional en Chicago. En una vieja entrevista, el actual boxeador había adelantado que él sería el último en llevar el nombre Armando Piña en su familia pero su bebé, a punto de nacer al cierre de esta edición, se llamará Armando Piña IV. “Es una tradición”, se disculpó ante las risas de su padre y su abuelo el púgil mexicoamericano que ganó la medalla de bronce como representante de México en los Juegos Panamericanos de 2011.
Piña III ya hizo varias sesiones de guantes ante el polaco y contendiente mundial Andrzej Fonfara, el mejor semicompleto de Chicago en los últimos años, y dice que está listo para combatir en un alto nivel. “Entrené con él y no le vi nada muy distinto, siento que puedo pelear con él”, indicó. Su padre, por su parte, está de acuerdo y elabora el plan futuro: “Vamos a hacer un campamento en México, en Monterrey o en Cancún porque necesitamos que se vaya y se concentre totalmente, en un año y medio más ya lo soltamos para un título”.
La hora de Williams
Durante años Christian Williams fue una de las esperanzas amateurs en los pesos más chicos de Chicago. Williams ganó tres veces los Guantes de Oro locales, una en las 114 libras y dos veces en las 123 libras, y además llegó a ubicarse como número tres en el ranking de los Estados Unidos y representó al país en eventos internacionales ante los equipos amateurs de Inglaterra y Australia.
Hoy, con 22 años, Williams (2-0 y 2 KO) está recorriendo sus primeros pasos como profesional en el peso super pluma bajo las órdenes de los entrenadores Calvin ‘Big Dog’ Richardson y Mark Chears en el gimnasio de Harvey, el suburbio al sur de Chicago. En febrero pasado debutó con una victoria por nocaut en Hammond, Indiana, y el sábado pasado obtuvo su segundo triunfo como profesional -en el semifondo del combate de Armando Piña III- con una brillante demostración frente a Anthony Crowder, un púgil de Des Moines, Iowa.
Crowder (0-8), que en realidad nunca había ganado en siete combates como profesional, salió a lanzar golpes salvajes a diestra y siniestra hasta que fue conectado por Williams en la zona baja y se fue al suelo. Momentos después Williams volvió a conectar con una combinación a la zona baja haciendo caer a Crowder por segunda vez y el árbitro decretó el final por nocaut técnico en el primer round.
“Me gusta más el boxeo profesional porque todo es más serio, aquí no hay protector en la cabeza, los guantes son más chicos, esto es mucho más serio”, dijo Williams, un residente en Crete, Illinois, que ya sueña con llegar a lo más alto del boxeo mundial. “Espero ser campeón mundial del CMB en dos años. Sí, ya sé que es rápido pero para eso estamos trabajando”.
En realidad, poco ha cambiado de aquel divertido Williams que ganaba torneos de Guantes de Oro locales y lanzaba algunas palabras en español ante el periodismo hispano local. El sábado pasado, antes del combate ante Crowder, se dio el gusto de calificar de “basura” en perfecto español al viejo teléfono celular de este cronista y también llamó “gordito” en español a Armando Piña III en los vestidores.
Lo que tampoco ha cambiado de aquel Williams de los Guantes de Oro es su trabajo como entrenador de boxeo para niños de ocho a tres años en Harvey “para devolver a la comunidad lo que aprendí” y su seriedad para el boxeo, a pesar de que en su categoría resulta difícil alcanzar bolsas lucrativas. “En mi peso no hay tantos nocauts pero ahora hay varios boxeadores como ‘Chocolatito’ González, Lomachenko y Guillermo Rigondeaux que son muy buenos, ojalá que gracias a ellos, en los próximos años, se le dé tanta importancia a los pesos chicos como a la categoría de las 147 libras”.
Otras promesas
La función del fin de semana en Hammond, Indiana, también permitió observar a algunos interesantes prospectos de Chicago y sus alrededores. Uno de ellos fue el super liviano Dewone Johnson (6-0 y 4 KO), de Chicago, quien se mantuvo invicto como profesional con una victoria por decisión unánime en cuatro asaltos frente a Michael Fowler (5-8 y 2 KO) de Milwaukee, Wisconsin. Johnson, quien fue ruidosamente alentado por sus seguidores, fue campeón de los ‘Junior Olympics’ de Illinois y ex campeón de los Guantes de Oro de Chicago en las 141 libras como amateur.
Derrick Durr, también originario de Chicago y ex campeón de los Guantes de Oro locales, debutó el sábado como profesional en los pesos completos con una contundente victoria por nocaut en la primera vuelta frente a Robert Johnson (0-3) de Michigan.
Otras dos ex estrellas de los Guantes de Oro locales no pudieron lucirse ante su público por diversas circunstancias. El temible pegador Martez McGregor (3-1 y 3 KO), un producto del gimnasio de Sam Colonna, vio cancelada su presentación a último momento.
Por su parte, el invicto Ramiro ‘El Lobito’ Carrillo (11-0 y 7 KO) no consiguió presentarse en ninguno de los dos eventos del fin de semana pasado. El sábado la organización del show en el Centro Cívico de Hammond no le pudo conseguir un oponente. Apenas 24 horas también se canceló una pelea que Carrillo iba a realizar en la función del UIC Pavilion, en el centro de Chicago, en el evento que no contó con participación de boxeadores locales y que terminó con victorias del welter mexicoamericano Mike ‘Mile High’ Alvarado (37-4 y 25 KO) por nocaut técnico en tres rounds contra Mathew Strode y del invicto mexicano Alex Saucedo (25-0 y 15 KO), de Chihuahua, ante Wilberth López por decisión unánime en ocho asaltos.