
CHICAGO –
Una nueva era en la historia de los
arrancó el pasado lunes en el Wrigley Field con el ‘Opening Day’ del equipo del norte de Chicago.
Los Cachorros realizaron su 142 ‘Opening Day’ en Chicago, pero el 102 en Wrigley Field, por lo que era la primera vez que el estadio festejaba e izaba un banderín como campeón de la Serie Mundial.
El Wrigley Field se inauguró en 1914, pero los Cachorros no se mudaron allí hasta 1916, donde a base de derrotas y desgracias se ganaron el apodo de ‘Adorables Perdedores’.
El remodelado Wrigley Field lució sus mejores galas y estrenó una nueva plaza en la parte oeste del estadio bautizada como ‘The Park at Wrigley.
El arranque del juego tuvo que demorarse por dos horas debido a la lluvia, nada comparado con los 108 años de espera que la fiel afición de los Cachorros ha esperado para celebrar el campeonato del año pasado, el tercero de su historia. Con lo que se puso fin a la ‘Maldición de la Cabra’, la ‘Maldición del Gato Negro’ o el mal recuerdo de ‘Steve Bartman’.
Las dos banderas de los campeonatos de 1907 y 1908 fueron izadas por tres leyendas de los Cachorros como son Ryne Sandberg, Fergie Jenkins y Billy Williams. Mientras que la del 2016 fue izada por el primera base Anthony Rizzo, quien también fue el encargado de cargar e introducir el trofeo dentro del estadio para entregárselo en medio del diamante al dueño de los Cachorros, Tom Rickets, ante el clamor de cerca de 42,000 espectadores puestos en pie en el estadio y una lluvia de fuegos artificiales decoraron los festejos para recibir a los nuevos campeones de las Grandes Ligas.
“Recordaré este día mientras juegue al béisbol”, dijo Rizzo, quien al final también fue el protagonista de la victoria 3-2 ante los Dodgers al remolcar la carrera ganadora en la novena entrada y con dos outs.
El tercera base y MVP de la Liga Nacional el año pasado, Kris Bryant, incluso dijo que se sintió como si estuviera llegando a un juego de playoffs.
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“Lo mejor de todo lo ocurrido el año pasado fue que todos pudimos ser parte de algo más grande que nosotros mismos”, dijo el presidente de operaciones deportivas de los Cachorros, Theo Epstein, todo un experto en acabar con frustraciones para el norte de Chicago al igual que hizo anteriormente. “Se dice que la gloria es efímera, y lo es. Pero la bandera ondeará por siempre, y ése sentimiento de lograr algo así durará por siempre también. Para mí, eso es lo que este momento simboliza”, añadió.
Epstein sabía algo de conjurar maldiciones y sequías en octubre de 2011 cuando llegó a Chicago ya que había ganado dos campeonatos como gerente general de los Medias Rojas, que no se habían coronado desde 1918 debido la célebre ‘Maldición del Bambino’.
Y este miércoles la fiesta continúa en Wrigley Field con los festejos y entrega de los anillos de campeones.