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CHICAGO –

En la Copa de las Naciones de la empresa Danone, la misma competencia donde Giovani dos Santos representó a México en la edición 2001, los niños de la categoría Sub 13 del club

Chicago Inferno

tuvieron una digna actuación como representantes de Estados Unidos y terminaron invictos a pesar de no haber ocupado los puestos de vanguardia.

El Inferno, integrado por jugadores de Chicago y algunos suburbios jugó siete partidos, ganó tres y empató otros cuatro juegos (en uno cayó por penales) en la copa que es una especie de Mundial juvenil de 32 países y que es organizada cada año por la compañía francesa de productos lácteos Danone.

Por una de esas extrañas cuestiones del destino (y especialmente por el formato del torneo), los niños del Inferno terminaron en el puesto 20 a pesar de no haber perdido ningún partido en el tiempo reglamentario. Los muchachitos locales empataron sus tres partidos de primera ronda ante Rusia, Ucrania y Senegal (todos los partidos terminaron 1-1) y no pudieron avanzar a la segunda ronda. Entonces se vieron obligados a disputar una fase de Repechaje, donde vencieron 3-1 a Bélgica, empataron 1-1 con Austria (y luego perdieron por penales), y más tarde vencieron 2-1 a Inglaterra y a 1-0 a Holanda.

“La verdad que fue un poco de mala suerte y los tres primeros partidos se tendrían que haber ganado”, dijo Moisés Alarcón, uno de los técnicos que dirigió al equipo junto a Cleo Huitrón.

“Son partidos de 20 minutos, muy cortos. En algunos partidos era ‘meter un gol y defenderte’ y por un gol no se pasó al grupo de 16. El campo y los partidos son cortos y el equipo no se pudo adaptar al tipo de competencia y eso afectó”, añade.

Alarcón destacó el muy alto nivel de competencia al mencionar algunos de los equipos participantes.

“Alemania estuvo representada por el Borussia Dortmund, España por el Sevilla y Brasil también tenía un gran equipo pero se encontró con Alemania en semifinales. Y Japón… haz de cuenta que era como jugar contra robots”, comentó Alarcón.

“Había equipos muy buenos; hablé con el técnico de Alemania y me dijo que ellos entrenan dos veces por día y hacen cosas diferentes de las que hacemos acá”, añade.

La competencia motivó el interés de equipos internacionales por los niños. Por ejemplo, visores del Pachuca de México dialogaron con el padre de Max Ibarra, máximo goleador del Chicago Inferno en el torneo con cuatro anotaciones, para llevar al joven jugador a los Tuzos.

El mediocampista Román Hernández, un niño de 12 años y residente en Aurora, Illinois, que marcó un gol contra Inglaterra y otro frente a Ucrania, vivió una experiencia inolvidable.

“Fue todo bien por la oportunidad de jugar allí y representar a Estados Unidos”, comentó Hernández, quien viajó también el año pasado para practicar en Milan, Italia. “Y aprendí dos palabras en francés, bonjour (buenos días) y merci (gracias)”.

Un Mundial infantil

El último partido de cada equipo, incluida la final, se jugó en el estadio Stade de France, el mismo donde Francia le ganó la final del Mundial 1998 a Brasil con dos goles de Zinedine Zidane, el astro francés que hoy es el embajador principal de la competencia junto a otras estrellas mundiales como el argentino Carlos Tévez, el francés Blaise Matuide, el holandés Patrick Kluivert, el rumano Gheorghe Hagi y el portugués Simao Sabrosa.

La importancia de la Copa de las Naciones está dada por sus números y sus participantes. Además de Giovani dos Santos, allí jugaron en el pasado futbolistas internacionales como el argentino Erik Lamela, el español Alberto Moreno, el inglés Phil Jones y el francés Alexandre Lacazette, entre otros. En el torneo participan cada año 32 países y hay 2.5 millones de niños que juegan los torneos clasificatorios en todo el mundo cada temporada. La copa se jugó tres veces en Francia pero ha tenido también otros escenarios de lujo como el estadio Santiago Bernabéu en Madrid, España, la Arena del Corinthians en Brasil y Wembley en Inglaterra.

Los chicos del club Inferno habían conseguido el derecho a participar en la copa de Francia tras ganar un torneo nacional clasificatorio que se celebró en el complejo de ESPN, al lado de Disneyworld en Orlando (Florida) en mayo. Moisés Alarcón, técnico asistente del Inferno que viajó a París con la delegación, ya había dirigido al Chicago Magic, otro club local que disputó la misma Copa de las Naciones, que se disputó en Londres tres años atrás.

En la edición de este año los niños de Alemania se consagraron tras superar en la final en una dramática definición por penales a Japón. España fue tercera al derrotar en el partido por esa posición al equipo de Brasil.

Entre los puestos quinto y noveno terminaron Argentina, Polonia, Suiza y Senegal. El pequeño Seong Hyeon, de Corea del Sur, fue el máximo goleador del torneo con 10 anotaciones, el premio al mejor jugador del campeonato se lo llevó el español Manuel y el mejor portero fue Hongsik de Corea del Sur. El equipo de China recibió el premio al Fair Play por su buen comportamiento en la cancha.

El torneo se viene disputando desde el año 2000 cuando Francia, el anfitrión, se consagró campeón y es una excelente oportunidad para mostrar el talento futbolístico de niños de todo el mundo. Un ejemplo de ello fue la sorpresiva consagración en el pasado de las Islas Reunión, una pequeña nación de 844,000 habitantes casi perdida en el océano Indico y al este de Africa, que ganó el torneo en dos ocasiones.

México ya fue campeón en 2010 y subcampeón en la edición de año pasado, donde cayó en la final ante Marruecos. Entre los campeones han aparecido nombres de potencias como Alemania, Brasil, España, Argentina, Francia y otras naciones ‘chicas’ en el fútbol como Corea del Sur, Japón y la sorprendente Sudáfrica, que se llevó el título dos veces.

El técnico Alarcón habló maravillas de la organización del torneo y de lo que significó para los niños que viajaron desde Chicago.

“La organización fue algo impresionante, muy europeo y la copa es una vivencia impresionante. En lo deportivo te queda que se pudo hacer algo más, en mi opinión terminar entre los ocho primeros, pero la experiencia nadie te la quita”, afirmó.