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CHICAGO

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La iglesia San Adalberto de Pilsen cerrará sus puertas pese a un donativo de $3 millones que realizó un feligrés al morir, el cual no sería suficiente para mantener “un ministerio vital”, según autoridades católicas.

El arzobispo auxiliar, Alberto Rojas, indicó en una carta al párroco del la iglesia Mike Enright, que además de la reparación de las torres, se debe tomar en cuenta la baja asistencia de feligreses en los pasados tres años.

“Con la asistencia semanal a San Adalberto menor a 600 personas en los pasados tres años y la ahora menor población en general en Pilsen comparada con la de hace 10 o 15 años, es muy poco probable que sin importar la inversión, haya suficientes feligreses y apoyo económico en los alrededores para construir un ministerio”, señaló el arzobispo auxiliar en su carta.

“Como lo discutimos a lo largo del proceso de planificación, los factores en juego van más allá que sólo la reparación de las torres. Debemos considerar lo que toma financiar el mantenimiento y apoyo continúo necesario para financiar completamente un ministerio vital en San Adalberto”, indicó Rojas.

Rojas agregó que luego de hablar con el arzobispo de Chicago, Blase Cupich y su comité, llegaron a la conclusión de que no pueden seguir costeando el precio de los andamios para las torres por más tiempo.

Con la declaración del arzobispo auxiliar Rojas, la suerte de la iglesia del 1650 W. 17th St., y que ha operado por 102 años, está básicamente echada.

Sin embargo, feligreses y miembros de la iglesia han indicado que seguirán su lucha para salvar San Adalberto.

“Pese a que la Arquidiócesis de Chicago ha expresado su interés en cerrar nuestra hermosa iglesia, no estamos cerrados. Cada alma que entra por las puertas de San Adalberto es una muestra de que la parroquia seguirá abierta”, según un mensaje en el sitio web de la iglesia.”Cada dólar que recaudamos de nuestra campaña para salvar las torres es otro indicio de que San Adalberto peleará para seguir abierta”.

Feligreses como Delma Estrada Vargas, dijeron no estar satisfechos con la decisión.

“Es triste porque no les importamos. Ellos no entienden que esta es la iglesia a la que hemos venido una y otra vez; los nietos, nuestros hijos, nosotros hemos venido a esta iglesia”, dijo Estrada a una estación local.

La Arquidiócesis de Chicago anunció en febrero el cierre de la iglesia

como parte de una reorganización

de las iglesias de Pilsen y del cambio demográfico de ese barrio.

Como parte de dicha reorganización, la Arquidiócesis determinó que San Pío V, St. Paul y San Procopio serán las iglesias centrales de Pilsen, mientras que St. Ann se convertirá en un centro de adoración de St. Paul, y Providencia de Dios será un centro de adoración de San Procopio.

El arzobispo auxiliar Rojas indicó que tras el cierre, “si la propiedad se vende, los fondos recaudados se usarán para pagar las deudas de San Adalberto y el resto se irá con los feligreses a la parroquia que los reciba, que se propone sea St. Paul”.

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